Sunday, July 13, 2014

la voz, la música y la palabra




La principal característica del arte es ser creación. El artista posee un don porqué es capaz de crear belleza de la nada. La creación artística es un salto de fe. Y la belleza del arte está en los ojos de quien la aprecia. No le rige ningún determinado estandar. Si acaso la belleza del arte esta superditada a algo es a ser una mirada  auténtica y poderosa a la realidad.
En algunos casos, un artista puede reunir más de una sola expresión artística en una misma obra. Es el caso de una canción, que en su expresión más alta reune la belleza insondable y misteriosa de la música, la expresión única del canto y el poder infinito de la palabra. Esa magia que se produce al conjuntar de una determinada forma los versos y las palabras de tal forma que interpreten de una forma totalmente original aquello que los simples mortales como nosotros solo podemos esbozar torpemente en nuestros pensamientos.
Estos son ejemplos de algunos versos que admiro por su simplicidad, su belleza, autenticidad, su poder, y la forma en que se unen con la música que la acompaña y la voz que la expresa. Omito en lo posible transcribir aquellos versos que develarían de forma obvia el nombre de la canción o el artista. Creo que es más divertido tratar de adivinar de que canción se trata, sin tener en mente ningún prejuicio hacia su autor, género musical o época. 

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Friday, July 11, 2014

la justicia pertenece a quien puede comprarla

S H A M E



Lesson # 11:

YOU CAN´T CHANGE HUMAN NATURE

“We all made mistakes. We know we make mistakes. I don´t know any military commander, who is honest, that doesn´t say he had commited mistakes. There´s a wonderful phrase: “The fog of war”. What it means is that war is so complex that is far beyond from the comprehension of the human mind to understand all the variables. (…) And we kill people, unnecessarily. I´m not so naïve or simplistic to believe we are going to eliminate war. We are not going to change human nature any time soon. We are reasonable. But reason has limits.”




- Robert McNamara, Exministro de defensa estadounidense durante la Guerra de Vietnam-



“La paz se encuentra en la punta de una pistola”



- Mao Tse Tung -



“If the Nuremberg laws were applied, then every post war american president would have been  hanged"


"Manufactoring Consent"
- Noam Chomsky -


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Algunos datos curiosos de la historia que nunca nos enseñaron en la escuela:

Hitler invadió Polonia el 1 de Septiembre de 1939, con lo cual, como ya sabemos dio inicio la segunda guerra mundial. Apenas dos semanas después de que  Hitler atacara Polonia por el Oeste, Stalin y sus tropas soviéticas invadían el mismo país por el este, con el silencio total de la prensa mundial.

Durante la cruenta ocupación soviética en Polonia, durante Abril y Mayo de 1940, la policía secreta soviética, a las órdenes de Stalin perpetró lo que hoy se conoce como la “Masacre del bosque de Katyn”. En el lapso de dos meses, un número indeterminado de ciudadanos polacos, que según las cifras más conservadoras se estima en 21,768 personas, fueron fusiladas de forma sumaria en los alrededores de dicha zona para posteriormente ser enterrados en fosas comunes. Hasta épocas recientes, la masacre de Katyn fue negada una y otra vez por los rusos, hasta que en tiempos recientes comenzaron a descubrirse las fosas clandestinas.

En 1942, Hitler lanzó por primera vez de forma exitosa sus primeros cohetes V2, que fueron utilizados para bombardear principalmente áreas de Bélgica y del sudeste de Inglaterra. Fue publicitado por Hitler como la venganza de Alemania por los bombardeos  a la población civil de ciudades alemanas que los aliados comenzaron antes que los nazis. El hombre principal detrás del proyecto de los cohetes V2 alemán, fue por cierto Werner Von Braun, quien tras el final de la guerra fue reclutado por el programa espacial americano y convenientemente “desnazificado” ante la opinión pública. Veinticinco años después de que Von Braun se involucrara en el programa de cohetes nazi, sería la principal razón por la cual  los estadounidenses llegarían a la  luna en los cohetes Apolo.

En Europa, los aliados bombardearon extensas zonas de Alemania e Italia. Los objetivos en ambos países fueron  ciudades pobladas por civiles indefensos ante los ataques conjuntos de los ingleses, estadounidenses y soviéticos. El 15 de Febrero de 1944, la Fuerza Aérea estadounidense bombardeó  Monte Cassino, considerado uno de los primeros monasterios de Europa, y hogar de innumerables obras literarias de la Antigüedad que se perdieron para siempre.  

Tras su avance final sobre Alemania, después del fracaso  de la Operación Barbarroja, el ejército rojo soviético ingresó a territorio alemán con toneladas de Vodka entre sus provisiones regulares, así como con la indicación expresa de sus altos mandos de considerar a las mujeres alemanas como botín de guerra. Millones de mujeres alemanas, de edades que iban desde los nueve a los ochenta años de edad fueron violadas sistemáticamente por los soldados soviéticos que finalmente arrasaron con Alemania.


Tras su incursión en la segunda guerra mundial, tras el ataque japonés a Pearl Harbor el 7 de Diciembre de 1941, los Estados Unidos de América comenzaron a perfeccionar el grado de mortalidad y destrucción de sus ataques aéreos sobre Japón. En una sola noche de marzo de 1945, los bombarderos estadounidenses B-29 lanzaron un ataque tan devastador sobre la población civil de Tokyo que las bajas se estiman en no menos de cien mil personas (Cifra mayor a las bajas que provocó la bomba sobre Nagazaki)

El 6 y 9 de Agosto de 1945, los Estados Unidos de América se convertirían en el primer y único país en el mundo en atacar a otra nación con armas nucleares, tras el bombardeo a las ciudades de Hiroshima Y Nagasaki. Se calcula que en la primera, las bajas fueron unas 140,000 personas, mientras que en la segunda unas 80.000.

Durante los juicios de Nuremberg, fueron juzgados la mayor parte de los militares con altos cargos dentro del ejército nazi que no lograron escapar a tiempo a Sudamérica, vía El Vaticano. Dentro de estos juicios, tanto la unión Soviética como los Estados Unidos de América (mediante la operación Paperclip) se encargaron convenientemente de reclutar en sus filas a la gran mayoría de los científicos nazis, que años más tarde modelarían sus respectivos programas espaciales y que de esta forma eludieron la justicia y vivieron el resto de sus vidas como ciudadanos respetables.

Durante la guerra en el sudeste asiático, el ejército estadounidense lanzó más bombas sobre el territorio de Vietnam que todas las bombas lanzadas durante la segunda guerra mundial por todos sus combatientes a través de sus seis años de duración. Los estadounidenses perdieron a 58,159 soldados durante la guerra y dejaron tras su paso un saldo de 5,7 millones de muertos dentro de la población de Vietnam.

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La lista podría ser interminable. Sirvan estos ejemplos solo como una pequeña muestra de algo que todos sabemos: la historia oficial, esa que se enseña en las escuelas, es escrita por los vencedores, y se trata en realidad de una versión de los hechos convenientemente censurada, alterada y adecuada a los patrones de pensamiento políticamente aceptados.
Es importante recalcar que estos ejemplos tienen dos cosas en común: No abordan conflictos internos, sino conflictos internacionales. Y a pesar de la innegable ilegalidad de las acciones cometidas, el haber pertenecido al bando de los vencedores le permitió a los perpetradores permanecer en la más absoluta impunidad.
Los crímenes de guerra son especialmente problemáticos porqué únicamente son imputados a los perdedores del conflicto y únicamente ellos son castigados por sus actos. En el caso del bando vencedor, sus atrocidades o bien pasan inadvertidas por el público ante el silencio cómplice de la prensa internacional, o simplemente se pierden en la bruma del olvido.
En el caso de los crímenes de guerra que no pertenecen al pasado, sino que se libran en el presente -como es el caso de los ataques israelíes en la franja de Gaza- aparentemente basta con suprimir en los noticieros el odiado término "crimen de guerra" y sustituirlo por eufemismos insulsos como "campañas militares preventivas", "estrategias militares locales" o cualquier otro de los miles de términos que los políticos inventan para la ocasión.
No es mi intención de ninguna forma defender lo indefendible. No pretendo sugerir que la Alemania nazi no labró su propio destino. Lo hizo. Lo único que me parece importante no olvidar, es que la historia es mucho más amplia de lo que nos muestran las películas de Hollywood y los libros convencionales de historia.
La campaña militar que lleva a cabo Israel en el momento en que escribo estas líneas sobre la población civil de la franja de Gaza no es nueva. Se trata de un genocidio cuidadosamente planeado y dosificado, que en la práctica no se diferencia en nada con los crímenes de guerra por los cuales otros militares menos afortunados que los israelíes han testificado ante tribunales internacionales y han pagado sus crímenes.
La justicia es una, y no debería estar sujeta a ningún tipo de discusión. No se puede justificar lo injustificable. Los crímenes de guerra son asesinatos en masa a población civil inocente, y esto no cambia por el hecho de que el agresor sea Israel o la Alemania nazi, o por el hecho de que las víctimas sean palestinos en vez de judíos o de ciudadanos estadounidenses de Manhattan (Como fue el caso de los atentados al WTC de Nueva York).
La justicia no es negociable. El asesinato no es justificable. Esto no se trata de una guerra, como ya hace años lo señaló Noam Chomsky. Se trata de una campaña de terror dosificado y muerte.
La justicia no es propiedad de los países ricos. La justicia no se puede comprar.

Monday, July 07, 2014

la guerra por la libertad o la paz de los esclavos


Para mi amiga Elvia

"Guerra es Paz, Libertad es Esclavitud, Ignorancia es Fuerza"

1984
- George Orwell -

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De acuerdo al canon occidental, desde hace más de dos siglos y a raíz de la Declaración de Independencia de los Estados Unidos de América -redactada por Thomas Jefferson y ampliada por James Madison- y de la Declaración de los Derechos del hombre y del ciudadano -emanada de la revolución francesa-,  la noción que indica que la democracia es el sistema de gobierno que garantiza la paz en la sociedad y la libertad entre sus individuos es casi universalmente aceptada por todos los países del mundo.
Y en efecto, con todos los posibles defectos que  pueda tener, a inicios del siglo XXI, pocos son los que ponen en duda que la democracia -ese regalo de los antiguos griegos a la civilización occidental- sea el sistema de gobierno más propicio para crear las condiciones que generen  la existencia de la igualdad y la justicia social.
Abraham Lincoln definió a la democracia como "el gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo". Y aunque no deje de ser cierto que la noción perfecta del ideal democrático de igualdad y justicia nunca se ha materializado del todo en ningún lugar ni época del mundo, es innegable que a lo largo de los siglos los principios que definen a la democracia se han ido refinando y ampliando de tal forma que resulta ya muy difícil poder concebir un mejor sistema de gobierno.
La democracia, como la ciencia, nació en la antigua Grecia. Desde sus inicios pregonaba la igualdad social y el supuesto poder del pueblo, sin embargo, en la práctica, la democracia ateniense toleraba sin mayores dificultades la existencia de los esclavos, quienes carecían de todo derecho o representatividad en el gobierno. De la misma forma, la mujer carecía de voz y voto. Los esclavos y las mujeres eran indistinguibles desde el punto de vista político en la metrópolis griega.
No sería sino hasta el siglo XVII, que en Inglaterra, el inmenso genio de un solo hombre -llamado John Locke- expandería trascendentalmente los alcances del concepto de lo que una democracía podía y debía ser. Redactado -aunque no publicado- en 1680, el Segundo Tratado sobre el Gobierno Civil, sentaría las bases del sistema parlamentario y la división de poderes, del legítimo derecho de la sociedad al uso de la revolución en contra de la tiranía y del derecho individual a "la vida, la libertad y la propiedad."
En las ideas de Locke se encontraban ya las semillas de las que habrían de germinar, en 1776, la Declaración de Independencia de los Estados Unidos de América y en 1789, la revolución francesa.  En su patria, por otra parte, las ideas de Locke fueron una influencia directa para que casi un siglo antes de que ocurrieran estos dos sucesos trascendentales, Inglaterra se conviertiera en la primera democracia moderna del mundo, tras la "revolución gloriosa" de 1688.
Tras la guerra de independencia de los Estados Unidos de América, Thomas Jefferson modificaría levemente el derecho de los individuos "a la vida, la libertad y la propiedad", en las palabras originales de Locke, por el derecho "a la vida, la libertad y la busqueda de la felicidad".

"We hold these truths to be self-evident, that all men are created equal, that they are endowed by their Creator with certain unalienable Rights, that among these are Life, Liberty and the pursuit of Happiness."

Declaración de Independencia de los Estados Unidos de América. 4 de Julio de 1776

En Agosto de 1789, en el marco de la revolución francesa, los jacobinos promulgarían la Declaración de los derechos del Hombre y del Ciudadano, la cual  iría más allá de lo que había ido la Declaración de derechos de los Estados Unidos, al afirmar: "No se impedirá nada que no esté prohibido por la ley y nadie será obligado a hacer nada que la ley no disponga", pues, "la libertad consiste en ser libre de hacer cualquier cosa que no dañe a otros". 
Este revolucionario concepto de la libertad sería nuevamente abordado, perfeccionado y ampliado por John Stuart Mill, quien en 1859 publicaría uno de los ensayos mas trascendentales de la historia del saber humano: "On Liberty".

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En ocasiones, un mero cambio de palabras en una determinada frase puede ser objeto de múltiples interpretaciones y tener grandes consecuencias. Locke había defendido el derecho a la vida, la libertad y la propiedad. Jefferson por otro lado plasmó en idénticos términos sus ideas al redactar la declaración de independencia norteamericana con la única excepción de sustituir la palabra propiedad por la búsqueda de la felicidad. 
De cierta forma, la afirmación de Locke que parecía expresar que el gobierno debía ser creado para defender y asegurar la propiedad resultaba un tanto fría. La "busqueda de la felicidad" parecía ser un concepto más amplio y amigable a oídos del público.
Por supuesto, Locke estaba en lo cierto. Una de las funciones del estado consiste en defender y asegurar la propiedad privada. Sin embargo, Jefferson, el político, sabía que las ideas de su maestro requerían ser convenientemente matizadas para resultar más asequibles y amigables a la población en general.
A la muerte de Jefferson, su sucesor en la presidencia, James Madison, habría de llevar los conceptos de su predecesor aún más allá. Al hablar de los derechos civiles, la utilización exclusiva del término de "propiedad", tal como había sido formulada por John Locke, no dejaba de ser un tanto problemática, pues desde cierto ángulo parecía defender la idea de que solo los propietarios de tierras o capital merecían ser llamados ciudadanos y tomar partido en la vida política del país. Esto dejaba automáticamente fuera de las urnas y de los derechos a los pobres y a las mujeres.
Locke fue un consumado defensor de los derechos de la mujer, por lo cual es bastante improbable que formulara sus ideas con la intención de dejar fuera de la protección de los derechos civiles a los desposeídos y a las mujeres, sin embargo, en ocasiones aún las más brillantes afirmaciones necesitan ser refinadas.
Jefferson dio el primer paso. Madison llegaría más lejos.
El término "propiedad", escribió Madison, "en sus aplicaciones concretas, se refiere al dominio que un hombre ejerce sobre las cosas externas del mundo, con exclusión de cualquier otro individuo". Pero Madison prosiguió añadiendo una acepción más amplia y trascendental: "En su sentido más comprensivo y justo, la propiedad abarca todo aquello a lo que un hombre puede adjudicar valor y sobre lo que tenga derecho; y permite a todos los demás la misma ventaja."  En breve, "igual que se dice que un hombre tiene derecho a su propiedad, se puede decir igualmente que tiene la propiedad de sus derechos". 
Madison dio ese paso final que consistía en "respetar por igual los derechos a la propiedad y la propiedad de los derechos." Una afirmación autenticamente revolucionaria.

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Se suele dar por sentado que la paz y la libertad, al ser dos de nuestros bienes más preciados, son conceptos que van unidos o que incluso se complementan el uno al otro. De la misma forma, solemos asumir con la misma seguridad que la democracia viene siempre acompañada de paz y libertad. Y a pesar de que en una primera instancia, estas parecen ser dos deducciones lógicas, la compleja naturaleza del ser humano hace que ambas pretensiones no tarden en derrumbarse ante nuestros ojos tras un examen cuidadoso de la realidad.
Con demasiada frecuencia vemos lo que queremos ver. Escuchamos lo que queremos escuchar. Y pensamos lo que nos conviene pensar. O bien, lo que una y otra vez nos han dicho que debemos creer, sin detenernos nunca a cuestionar si dichas creencias son ciertas o estan sustentadas por el sentido común y respaldadas por la observación de la realidad.
Deseamos paz en lo colectivo y libertad en lo individual. Suponemos ingenuamente que la simple existencia de la democracia garantiza automáticamente ambas condiciones. Sin embargo, la realidad es mucho más compleja y sombría que eso.
Basta con un simple ejercicio intelectual. Repasemos nuestra cultura general y tratemos de determinar un momento en la historia universal en el cual, en cualquier lugar o época del mundo, haya existido una civilización humana que haya disfrutado de un periodo duradero de completa paz en la sociedad acompañado de una libertad absoluta de los individuos que componían dicha sociedad.
Es extraordinariamente difícil. La naturaleza de los seres humanos y la forma en que convivimos en sociedad es más compleja de lo que a menudo queremos aceptar.


El fundamento ideológico del absolutismo fue plasmado en 1651 por Thomas Hobbes, en su obra, Leviatán.
Hobbes imaginaba la “convivencia natural” entre los seres humanos como una fría y desesperada guerra a muerte por la subsistencia en su nivel más básico, en donde el fuerte dominaba al débil y en donde la ley o la compasión brillaban por su ausencia. El ser humano era desalmado por naturaleza, decía Hobbes, de tal forma que para poder crear una sociedad funcional que garantizase, si no la felicidad, por lo menos una cierta nocíón de orden y justicia, los ciudadanos de dicha sociedad debían elaborar un contrato en el cual cedieran sus derechos y su soberanía al Estado, el cual velaría por imponer la paz y el orden en un mundo caótico, a costa de sacrificar la libertad de sus individuos.
En este caso era la paz a costa de la libertad.
En el Manifiesto del Partido Comunista, publicado por Marx y Engels en 1860 –por citar un ejemplo de la noción contraria- se denunciaba la esclavitud disfrazada de la clase del proletariado a manos de la burguesía capitalista del siglo XIX, para a continuación enumerarse un plan de acción que habría de conducir a la sociedad a un estado de igualdad y libertad individual  a través de la revolución –algo que nunca llegó a alcanzarse en la práctica, en ninguno de los fallidos experimentos comunistas del siglo XX-
Es este el caso contrario. Ganar la libertad a costa de perder la paz.
Dejando a un lado estos ejemplos, que no dejan de ser aproximaciones teóricas al problema, quizá podamos ver con más claridad la cuestión que nos ocupa, no en obras literarias, sino en momentos históricos.
Los antiguos griegos amaban y valoraban su libertad por encima de todas las cosas. Aquí nos referimos por supuesto a los verdaderos ciudadanos de las polis griegas: los hombres poseedores de propiedades, y no las mujeres y los esclavos, quienes no tenían cabida en la democracia ateniense.
Haciendo esta debida aclaración, debemos reconocer que los griegos le otorgaron a la libertad un valor que quizá no sea igualado por ninguna otra cultura antigua.
Sin embargo, aquellos griegos libres eran extraordinariamente beligerantes, y rara vez vivieron un periodo duradero durante el cual no estuvieran constantemente enfrascados en guerras tanto fuera como dentro de su pequeña  península.
En contraste, los egipcios, una de las civilizaciones humanas mas exitosas que hayan pisado la Tierra, extendieron su reinado por casi tres mil años durante los cuales las guerras civiles prácticamente brillaron por su ausencia. ¿Cómo lo lograron? Existen muchas respuestas a esta pregunta, sin embargo, uno de los factores que quizá contribuyeron más a la longevidad y la persistente presencia de paz social dentro de su sociedad  fue el terror que los egipcios le tenían a los cambios.
Creían fervientemente en aquella doctrina que  afirma que no debes de tratar de arreglar aquello que funciona, por lo cual su organización política y social apenas evolucionó durante esos tres mil años. Aceptaban la vida tal como era y no deseaban ningún tipo de reforma. Vivieron en un estado mucho menos turbulento que la Grecia de la antigüedad, a costa de vivir sometidos a una teocracia en la cual veneraban a su Faraón como un Dios viviente. Los egipcios decidieron renunciar a conocer una libertad tan plena como la que si conocieron los griegos, a costa de mantener el status quo y la paz dentro de su civilización.
Los ejemplos son interminables. Es la historia de la humanidad.
Los alemanes que vivieron durante los primeros años de la década de los treinta del siglo XX, creyeron estar contemplando el inicio de una era dorada de paz y prosperidad. Y aunque convenientemente ignoraron el inicio de las persecuciones a los judíos,  homosexuales,  gitanos y demás sectores demográficos minoritarios considerados “socialmente inferiores”, tampoco parecieron prestarle demasiada importancia al hecho de que esa paz de la que comenzaban a disfrutar venía acompañada de un escalofriante precio a pagar: otorgarles sus derechos civiles y su libertad a un Estado emergente compuesto por un enorme ejercito de asesinos uniformados encabezados por un psicópata. Nuevamente hablamos de un pueblo que eligió “la paz” –y la promesa de grandeza y resurrección- a cambio de sacrificar absolutamente su libertad individual.
En el extremo opuesto, jamás terminaríamos de enumerar  aquellas guerras en las cuales diferentes pueblos de todas las épocas y lugares del mundo han enfrentado a la tiranía y ganado su libertad.
La libertad individual a menudo requiere luchar (Malcolm X afirmó en una ocasión que el precio a pagar por la libertad era la muerte, una afirmación que por lo menos en su caso fue tristemente profética) Y la paz dentro de una sociedad no solamente es posible sin que sus miembros sean libres, sino que a menudo es más fácil de alcanzar y mantener en una sociedad de esclavos.
Sin embargo nunca debemos renunciar a nuestro derecho a ser libres y vivir en paz. Por más difícil que sea. No basta con ser libres en una sociedad violenta y caótica o ser siervos en una sociedad aparentemente tranquila. Debemos conquistar ambos bienes: la paz y la libertad.
¿Pero como hacerlo?



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Creo que la única forma de entender nuestro presente y labrar nuestro futuro reside en conocer nuestro pasado. En adentrarse en la ardua pero apasionante tarea de conocer las cosas que han pasado a lo largo de la historia de la humanidad.
Solo de esta forma podemos comenzar a vislumbrar esos patrones conductuales que determinan la cíclica repetición de nuestros errores y aciertos. Adentrarse en el conocimiento de la historia y el saber humanos es una empresa fascinante  que además no conoce fin.
Es también la más noble forma de superar nuestros posibles desacuerdos ideológicos y prejuicios culturales. Porque el conocimiento de nuestra historia común como especie nos permite vislumbrar nuestras posibles diferencias como nimiedades y reconocernos en todas aquellas similitudes que realmente nos hermanan como seres humanos.

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Marco Tulio Cicerón fue un filósofo romano que nació en el año 106 a.JC y murió asesinado en el 43 a.JC a manos de Marco Antonio.
Fue un autor prolífico y un gran abogado. Conservamos aproximadamente ochocientas de sus cartas.
Tomando en cuenta su nacimiento y muerte, Cicerón vivió en una de las épocas más trascendentales no solo de la antigua Roma, sino de la historia universal. Fue uno de esos autores romanos que presenciaron –y describieron para la posteridad- el convulso momento en que la república romana se derrumbaba tras el auge y caída de Julio César, para dar finalmente paso al inicio del Imperio, con la victoria de Octavio (Augusto) sobre Marco Antonio.
Cicerón me resulta un pensador apasionante por muchas razones. Como tantos otros filósofos, escritores, intelectuales y artistas de todas las épocas, uno de los temas que mas le  apasionó fue la aparente imposibilidad de conciliar la paz y la libertad en las sociedades humanas –tema del que hablábamos unas líneas arriba.
Sin embargo, lo que me resulta más sorprendente acerca de sus ideas es su increíble simplicidad.
Alejándose de la complejidad a menudo innecesaria de filósofos que le precedieron, le acompañaron y le siguieron, Cicerón formuló en cambio una serie de sencillas reglas morales en las cuales mezcló como pocos lo han hecho la simplicidad con el genio.
En su último libro conocido, “Sobre el deber”, trataba de una amplia variedad de temas cotidianos: ¿Qué tan honrado tenía que ser un empresario? ¿Era honesto tomar algunos atajos? ¿Cómo debería un buen hombre responder ante las demandas injustas de un tirano? ¿Resultaba válido que permaneciera en silencio o debería siempre alzar la voz y protestar, incluso si se exponía a peligros al hacerlo? ¿Cómo debía un hombre tratar a sus supuestos inferiores, es decir, sus esclavos? ¿Existían en verdad aquellos supuestos inferiores? ¿No tenían acaso derechos como todos los demás que habría que respetar?
La solución de Cicerón a estos problemas parece sencilla: Haz siempre lo correcto. Una mala acción puede parecer provechosa, pero no lo es porque esta mal.
Se que este parece un argumento circular y excesivamente simple, sin embargo Cicerón no se detuvo aquí. Todas estas preguntas eran apenas las herramientas mediante las cuales pretendía explicar que significaba “hacer lo correcto”.
En primer lugar, lo correcto puede definirse como lo legal, lo que la ley exige. Sin embargo, las leyes bien pueden ser injustas, por lo cual lo correcto va más allá de eso.
Lo correcto es lo que es honesto, sincero y justo: Mantener tu palabra sin importar las consecuencias. Decir la verdad incluso si no estas bajo juramento. Y tratar a todos los seres humanos –forasteros, esclavos, mujeres-  de la misma forma, pues todos son seres humanos, lo cual les da el derecho a ser tratados con respeto.
Cicerón fue por tanto, uno de los primeros pensadores no solo en definir sus reglas morales bajo principios tan sencillos sino también en hablar de igualdad.
Se dice que proclamó:

“¡Admítelo! Sabemos cuando estamos haciendo algo correcto y cuando estamos haciendo algo malo. Sentimos que deberíamos hacer lo correcto. En el curso de toda una vida son poquísimas las veces en las que de verdad no estamos seguros de lo que es bueno y lo que es malo. También creemos que seríamos más felices si siempre hiciéramos lo que sabemos que esta bien, incluso si por ello fuéramos más pobres o tuviéramos menos éxito.”

Las sencillas reglas morales de Cicerón eran la síntesis romana de las ideas de Sócrates y Platón contenidas en La República, así como un análisis sobre las definiciones de virtud que Aristóteles había plasmado en su Ética. La República de Platón y la Ética de Aristóteles son obras mucho mas importantes desde un punto de vista histórico que Sobre el deber, de Cicerón. Pero, como cuestión práctica, ninguna de las dos ofrece una regla para vivir tan fácil  de comprender y de seguir como la modesta directiva de Cicerón.
La conciliación de la paz y la libertad proclamada por Cicerón era simplemente ésta: Si todo el mundo era su propio señor, desaparecería la necesidad de que un único señor gobernara a todo el mundo. Si todo el mundo hacía lo que sabía que era correcto, la paz estaría garantizada y también la libertad podría preservarse. En otras palabras, creía en el gobierno de las leyes, no en el gobierno de los hombres.
No se puede legislar en que debe creer la gente. Es un acto de libre albedrío de los ciudadanos. El fue quizás el primer hombre en darse cuenta de que nada excepto una creencia casi universal en estos sencillos principios puede asegurar a la vez la paz y la libertad en un Estado.
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De poco nos sirve la libertad dentro del caos. De nada nos sirve la paz en la esclavitud. En el primer caso, nuestra precaria libertad no solamente estará continuamente amenazada, sino condenada de antemano a terminar disolviendose en una lucha por la sobrevivencia en la cual el más fuerte aplastará al más débil. En el segundo, la paz sin libertad no dejará de ser más que un eufemismo para designar una forma de injusticia socialmente tolerada. 
A lo que no debemos renunciar es a nuestra pretensión por crear las bases para el surgimiento de una sociedad de hombres y mujeres verdaderamente libres que vean en su forma de gobierno -la democracia- precisamente la garantía de la preservación de la paz y la justicia social. 

Friday, June 20, 2014

libre albedrío

"Free will. It's like butterfly wings: once touched, they never get off the ground. No, I only set the stage. You pull your own strings."
 
John Milton (Al Pacino)
- "The Devil´s advocate -
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(...) los resplandecientes ejemplos de Sócrates, de Jesús, de San Francisco de Asís y del Dr. Martin Luther King Jr., por nombrar solo unos pocos, no se perderán mientras podamos leer o recordar de cualquier otro modo la historia de sus vidas y comprender cómo con su ejemplo nos alientan a vivir como ellos lo hicieron. El poseer este conocimiento no nos hará necesariamente mejores personas, pero gracias a ello sabremos más sobre el grado de excelencia al que llegó y puede llegar el ser humano"

Charles Van Doren
- "Breve historia del saber" -
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"Si Dios no existe, entonces todo está permitido."

Fiodor Dostoyevski
- "Los hermanos Karamazov" -

"Dostoyevski ha escrito: «Si Dios no existe, todo está permitido». He aquí el punto de partida del existencialismo. Efectivamente todo es lícito si Dios no existe, y como consecuencia el hombre está «abandonado» porque no encuentra en sí ni fuera de sí la posibilidad de anclarse. Y sobre todo no encuentra excusas. Si verdaderamente la existencia precede a la esencia, no podrá jamás dar explicaciones refiriéndose a una naturaleza humana dada y fija; en otras palabras, no hay determinismo: el hombre es libre, el hombre es libertad. Por otra parte, si Dios no existe, no encontramos frente a nosotros valores u órdenes que puedan legitimar nuestra conducta. Así, no tenemos ni por detrás ni por delante, en el luminoso reino de los valores, justificaciones o excusas. Estamos solos, sin excusas. Situación que creo poder caracterizar diciendo que el hombre está condenado a ser libre. Condenado porque no se ha creado a sí mismo, y no obstante libre porque, una vez lanzado al mundo, es responsable de todo lo que hace. El hombre, sin apoyo ni ayuda, está condenado en todo momento a inventar al hombre."

Jean Paul Sartre


Wednesday, June 18, 2014

sobre la importancia de leer (y los riesgos de no hacerlo...)


La lengua es, sin discusión, la forma, el cuerpo y el envoltorio del pensamiento [...], y, por decirlo de algún modo, la palabra última y definitiva de la evolución orgánica. De donde se deduce que, cuanto más ricos sean los materiales y las formas que adquiero para expresar mi pensamiento, más feliz seré en la vida, más precisas y comprensibles serán mis razones tanto para mí mismo como para los demás, más facilidades tendré para dominar y vencer; podré decirme más rápidamente a mí mismo lo que quiero decir, lo expresaré con mayor profundidad y con mayor profundidad también comprenderé lo que quería decir; mi espíritu será más fuerte y más sereno y, por supuesto, seré más inteligente. [...] Ni qué decir tiene que cuanto más rico, flexible y variado sea nuestro conocimiento de la lengua en que hemos decidido pensar, más facilidad, variedad y riqueza habrá en la expresión de nuestro pensamiento.

Fiodor Dostoyevski
- Diario de un escritor -

El siguiente texto fue escrito por Dietrich Schwanitz y  puede encontrársele en su libro más conocido.  El libro se consigue desde hace unos quince años en cualquier librería y se titula simplemente "La Cultura". Se trata de un libro excepcional. Uno de esos libros que  se convierten automáticamente en relecturas obligadas para los años por venir, una vez finalizada la primera lectura completa.

El análisis del escritor alemán resulta tan brillante que no requiere mayor explicación. 


 "Hoy, antes de saber leer, los niños ven la televisión. Este hecho no deja de ser problemático, pues lo cierto es que la cultura sigue estando ligada a los libros o al menos a los textos que aparecen en pantalla, esto es, la escritura ¿Por qué es así?¿Por que no pueden la imágenes transmitir cultura? ¿Por qué no es posible comenzar a formarse viendo la televisión? ¿Que tiene de especial la escritura?
(...) Sólo la escritura desliga el lenguaje de la situación concreta y lo vuelve independiente de su contexto inmediato. Llamamos sentido a aquello que permanece idéntico durante este proceso: por eso, la transformación del lenguaje hablado en escritura es lo único que nos permite captar el sentido. Éste es el motivo por el que las religiones mas evolucionadas (judaísmo, cristianismo e Islám) identificaran sentido y escritura (Sagradas escrituras)
(...) A medida que la televisión ha ido ganando terreno, los maestros se quejan siempre de lo mismo: en los niños, el nivel de tolerancia ante la frustración ha ido disminuyendo, hasta el punto de que ya no son capaces de soportar la demora que comportan los procesos de formación de sentido. De ahí que no puedan concebir la clase como un proceso de aprendizaje, sino como un entretenimiento. 
Víctimas de la ofuscación colectiva, los sucesivos ministros de educación han reducido progresivamente el valor de la expresión escrita en la escuela y en la evaluación de los alumnos, primando la expresión oral. En una época en la cual la comunicación oral gana cada vez más terreno, descuidan el caracter modélico de la comunicación escrita. De este modo han ido reduciendo lo que constituye la función más específica de la escuela frente a la familia. Solamente siguen adquiriendo el hábito de la lectura y la escritura aquellos niños en cuyos hogares estas actividades son algo obvio: los niños de las capas cultas de la burguesía. En estos hogares, los padres vigilan y limitan el consumo de televisión de sus hijos intentando que sean fundamentalmente los libros los que satisfagan su necesidad de fantasía.  Los niños solo deberían ver la tele cuando la lectura haya dejado de ser para ellos una actividad penosa y se haya convertido en un placer; de lo contrario, la lectura les resultará una actividad fastidiosa durante toda su vida. Quien crezca en estas circunstancias, después sólo leerá lo que se le ordene leer, y de mala gana.
De este modo, la política educativa está produciendo dos clases de personas: por una parte están las personas habituadas a la lectura, que absorben continuamente informaciones nuevas y están acostumbradas a estructurar mejor sus ideas tomando como modelo la escritura, lo que les permite tener una visión más clara de la construcción de la oración, de la lógica del pensamiento que en ella se expresa y de las partes que la componen. Al mismo tiempo, adquieren la capacidad de construir disitintos tipos de textos (informes, exposiciones, relatos, ensayos, etc...). Todo ello les proporciona una mayor facilidad para la escritura, al tiempo que les permite estructurar su expresión oral tomando como modelo los textos escritos. 
Por otra parte están quienes leen únicamente cuando están obligados a hacerlo; de lo contrario se ponen a ver la televisión. Pero las imágenes televisivas son sincrónicas con la necesidad de estimulación del cerebro, y a quien se acostumbra a la televisión le resulta luego muy difícil desligar la percepción interna de la externa, es decir: no logra concentrarse. Cualquier texto que sobrepase el nivel expresivo de los cómics y de sus característicos "wham" y "boing", es para el un auténtico embrollo. Los individuos que pertenecen al grupo de los no lectores ven en los libros arduas tareas. Como no logran comprender a quienes aman la lectura, acaban por desconfiar de ellos. Conciben el mundo de los libros como una conspiración cuyo único objetivo parece consistir en crearles a ellos remordimientos de conciencia. De este modo desarrollan una auténtica aversión a los libros y, como también los libros técnicos los leen con desgana, en su trabajo se ven relegados a un segundo plano, lo que les lleva a incubar un odio hacia los molestos sabelotodo y a glorificar la práctica. Al ignorar también que su déficit de lectura y su hostilidad hacia los textos ha acabando afectando el estilo de su expresión oral, no se explican por qué obtienen tan poco reconocimiento de los demás, y tienden a interpretar como un atentado contra su autoestima el hecho de que una persona intente desarrollar y expresar adecuadamente un pensamiento complejo.  Como resultado, tienden a evitar cualquier contacto con el mundo de los lectores y se van hundiendo lentamente en el el reino de las sombras de un nuevo analfabetismo.
Quien lea de mala gana, debería plantearse seriamente si no vale la pena superar su aversión a la lectura; de lo contrario, los manjares de la cultura le resultarán tan inaccesibles como la posibilidad de una mejor remuneración económica, . Quien todavía no haya adquirido el hábito de la lectura (...) debería considerar esta práctica como un entrenamiento destinado a mantener en forma su espíritu. "



 

Tuesday, May 27, 2014

el séptimo círculo del Infierno (el bosque de los suicidas)

El Bosque de los suicidas
- Gustave Doré -

"Lasciate ogne speranza, voi ch'intrate"
("Abandonad  toda esperanza al traspasar mis puertas")

Inscripción en las puertas del Infierno
La Divina Comedia
- Dante Alighieri -

 Existen  dos tipos de lectores de la Divina Comedia. Los primeros son los eruditos que leen ediciones kilométricas con los versos en el italiano antiguo original acompañado de su correspondiente traducción y de algún análisis de 500 páginas como prólogo o epílogo a la obra. Este tipo de lectores suelen realizar tesis doctorales sobre la obra con temas como "La influencia de Dante Alighieri en el desarrollo de la lengua italiana en el renacimiento y la época moderna" o "La  concepción cosmológica católica en la Alta Edad Media representada en la divina comedia".
Por lo que se son los únicos que leen las tres  partes que componen la obra y acompañan a Dante hasta el final del viaje, en donde se reune con Beatriz y ve a Dios rodeado de ángeles luminosos que cantan alabanzas en el paraíso, donde todo es felicidad y demás. 
El resto de los lectores, que son la mayoría y entre quienes me cuento, nos basta y sobra con leer los primeros 33 cantos de la obra, que corresponden al descenso de Virgilio y Dante a traves de los nueve círculos infernales. 
El infierno es representado en la obra como un gigantesco cráter que fue oradado en la tierra por la caída de Lucifer. Al descender por los nueve círculos del Infierno, cada tipo de pecador recibe su merecido castigo. Y cada uno de estos va aumentando en intensidad y resulta más aterrador a medida que el descenso continúa (Si alguien tiene  curiosidad acerca de que es lo que depara a los condenados el noveno círculo, éste esta habitado por los tres traidores más grandes de la historia: Bruto, Casio y Judas, cuyos cráneos son roídos por Satanas, representado como un monstruo de tres cabezas que habita un lago congelado)
Antes de llegar al fondo, Virgilio y Dante conocen el séptimo círculo, reservado para los suicidas.

Los poetas cruzan por el séptimo círculo infernal, el de las almas violentas. De pronto arriban al segundo recinto. En ese lugar se encuentra una fronda densa y agreste. Virgilio le informa a Dante que ese lugar es el bosque de los suicidas, el cual se encuentra vigilado por las feroces Arpías. Las almas de los que atentaron contra su vida, por su propia mano, son enviadas por Minos a este áspero paraje. Allí, justo en el sitio en donde caen las almas condenadas, crecen formaciones arbóreas, mismas en donde yacen cautivas. Las Arpías, al trozarlas, les hacen emitir agudos lamentos.
Mientras Dante habla con el alma de Pier Della Vigna, aparecen huyendo, desnudos y perseguidos por voraces perras, los espíritus de Lano da Siena y Giacomo da Sant´Andrea. En su frenética fuga, destrozan varios arbustos, los cuales gimen desconsolados, uno de ellos, tal vez Rocco dei Mozzi, dialoga con Dante acerca del modo en el que, luego de dilapidar su fortuna, se ahorcó en su propia casa.

Tal es el castigo que Dante reserva a los suicidas. Si bien en este caso, la obra de Dante refleja el absoluto rechazo de la iglesia Católica hacia el suicidio, el hecho es que prácticamente todas las religiones del mundo, incluyendo a las orientales -las cuales suelen ser menos moralistas que las tres principales religiones judeocristianas- rechazan y prohiben el suicidio.
Esto tiene una ventaja: la profunda devoción a una religión puede hacer que un potencial suicida desista de realizar el acto ya sea por considerlo una ofensa a su Dios o por temor al castigo eterno que supuestamente le esperaría en el infierno de llevarlo a cabo. 
El problema por otro lado es que esta concepción sobre el suicidio solo contribuye a estigmatizar un acto que es la consecuencia de varias enfermedades psiquiátricas -principalmente la depresión-, por lo cual contribuye a perpetuar el tabú y la ignorancia que rodean el tema. Lejos de ser una cuestión de moral o un problema teológico, el suicidio  es un problema de salud pública, resultado de un padecimiento médico no diagnosticado o mal tratado. 
¿Cuantas veces hemos escuchado ese eterno debate que pretende zanjar la cuestión relativa a si el suicidio constituye el acto más valiente o más cobarde de todos? 
Lo que yo pienso cada vez que leo algo al respecto, o me encuentro frente a alguien que aborda esta cuestión es ¿A quien le importa? Me importa un comino determinar si el suicida es un valiente o un cobarde. Lo que realmente debería interesarnos es determinar cuales fueron los factores que llevaron al suicida a hacer lo que hizo y que pudimos hacer para evitar que dicho enfermo llegara a ese grado.
Seamos prácticos. Al abordar el suicidio de esta forma podemos salvar vidas. Y podemos mejorar la calidad de vida de las millones de personas que se encuentran considerando el suicidio como una salida al sufrimiento derivado de una depresión, del trastorno bipolar, del consumo de sustancias o de cualquier otro padecimiento psiquiátrico cuyo riesgo en última instancia sea el suicidio. 
En lo personal esto es todo lo que me interesa. Abordar el tema referente a si el suicidio es moralmente aceptable o no me parece ridículo, inutil y pretencioso. Después de todo ¿Con que autoridad moral habrá de abordar este debate una persona que no sabe lo que es la depresión y que jamás ha considerado siquiera imaginar a que magnitud debe llegar el  sufrimiento de un paciente como para que éste elija terminar con su propia vida a seguir soportando el dolor que lo atormenta? 
En mi opinión, lo inmoral resulta juzgar a los suicidas y condenarlos a vagar por siempre en un infierno, convertidos en "arbustos que habitan una selva de espinas que sangran", por citar a Dante. Tal como dijo Nabokov "¿Porque juzgar a los suicidas? ¿Para que romperle el corazón a aquel que ya lo tenía roto de antemano?"

**
ADD.
Dos cuestiones estúpidamente fáciles de comprender 
(que sin embargo permanecen en la incomprensión desde el inicio de los tiempos...)

LA DEPRESION ES UNA ENFERMEDAD.

La depresión es una enfermedad. No es ésta una cuestión en la cual exista aún algún tipo de debate. Desde hace décadas la medicina moderna clasifica al trastorno depresivo mayor como un padecimiento médico bien caracterizado, para el cual existe tratamiento y que se manifiesta a traves de alteraciones en la esfera afectiva del enfermo, en su capacidad por disfrutar de sus actividades, así como en sus hábitos de sueño, de apetito, de energía, en su voluntad, en su autoestima y en la presencia de ideas de muerte, que en última instancia pueden llevar al enfermo a la muerte.
La depresión no es una "enfermedad nueva", ni una consecuencia de la modernidad. La depresión fue descrita desde los tiempos de Hipócrates de Cos y se sabe de ella desde épocas tan antiguas como aquellas en las cuales fue formulada  la teoría de los "humores corporales". De ahí que las raíces griegas del término "bilis negra" constituyan el origen de la palabra melancolía (del griego clásico μέλας "negro" y χολή "bilis") Robert Burton publicó su inmensa  "Anatomía de la melancolía" en 1621. La depresión existe desde que el ser humano existe.
Una persona que sufre depresión esta enferma. De la misma forma que un cardiopata o un paciente con el diagnóstico de cáncer, de Diabetes Mellitus o de hipertensión arterial sistémica. No existe ninguna diferencia.

LA DEPRESIÓN PUEDE MATAR A QUIEN  LA PADECE.

La severidad de una depresión varía de paciente en paciente. Usualmente -aunque no sea la norma necesariamente- una depresión no diagnosticada o mal tratada irá empeorando con el paso del tiempo y puede llegar a la gravedad. Cuando esto sucede la vida del paciente está en un alto riesgo.
La depresión es un padecimiento potencialmente mortal y la forma en la cual mata al enfermo es mediante la consumación de un suicidio. De tal forma que el suicidio es un problema que debería ser abordado por la salud pública y la medicina, no por filósofos, teólogos o sacerdotes.
El suicidio es el síntoma más grave de un padecimiento que al igual que el cáncer o el VIH-SIDA puede llegar a ser mortal. En este caso dicho padecimiento es con frecuencia la depresión (O trastorno depresivo mayor), aunque existe una gran variedad de padecimientos psiquiátricos que también acarrean el riesgo del suicidio, como lo es el trastorno bipolar, la esquizofrenia, el consumo de sustancias o los desordenes de la conducta alimentaria.

Sunday, May 25, 2014

apuntes sobre la melancolía

 Melancolía
- Alberto Durero -


Immerse your soul in love.

Street Spirit (Fade Out)
- Radiohead -

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Dearest,

I feel certain that I am going mad again. I feel we can't go through another of those terrible times. And I shan't recover this time. I begin to hear voices, and I can't concentrate. So I am doing what seems the best thing to do. You have given me the greatest possible happiness. You have been in every way all that anyone could be. I don't think two people could have been happier till this terrible disease came. I can't fight any longer. I know that I am spoiling your life, that without me you could work. And you will I know. You see I can't even write this properly. I can't read. What I want to say is I owe all the happiness of my life to you. You have been entirely patient with me and incredibly good. I want to say that — everybody knows it. If anybody could have saved me it would have been you. Everything has gone from me but the certainty of your goodness. I can't go on spoiling your life any longer.

I don't think two people could have been happier than we have been.

V.

Hace poco vi un programa dedicado a Gabriel García Márquez. Entre el análisis de varios de sus libros se intercalaban fragmentos de una entrevista realizada a Gabo hará hace unos 10 años. Es curioso. García Márquez es una de las personas que mas influencia han tenido en mi vida. He leído todos sus libros con excepción de dos y aún así jamás había escuchado su voz.
Cuando tocó el turno de hablar de Noticia de un secuestro y de su trabajo temprano como periodista,  decía que para el, el reportaje es también una forma de literatura, al igual que un cuento o una novela. Su argumento era que la literatura básicamente es el arte de contar historias y que toda la literatura en todas sus variantes esta basada de una u otra forma en vivencias de la realidad. Que el escritor las interprete, las modifique o las seleccione  de un millón de formas posibles es otra cosa. Por la otra parte, decía Gabo, el reportaje es también una historia narrada a traves del lenguaje cuya única diferencia consiste en estar basada de una forma más tangible en un suceso de la vida real. Por tal razón, el defendía la idea de elevar al reportaje al nivel de la literatura.
Desconozco cual hubiera sido su opinión con respecto al ensayo. Los ensayistas no pretenden contar una historia. Pretenden describir el mundo y la realidad que tienen frente a sus ojos de acuerdo a su muy particular punto de vista. Intentan exponer una idea o una emoción. Intentan describir la realidad o por lo menos su realidad. 
Michel de Montaigne, el padre de este género literario quien también le dio su actual nombre con su obra Essais, describe entre otras cosas sus habitos diarios de sueño, su predilección por usar guantes y sombrero en ciertas épocas del año e incluso su incapacidad de realizar el coito en cualquier otro horario que no fuera la noche y en cualquier otro lugar que no fuera una cama.
Un ensayo por tanto puede no tratarse aparentemente de nada  y a la vez tratarse de todo. Puede abarcar cualquier cosa. Ninguna idea esta libre de ser expuesta en un ensayo. Es quizá la forma más directa y rápida de exponer una idea y de ahí deriva el inmenso poder que el ensayo tiene no solo como expresión literaria sino como herramienta política.  Cuando alguien decide exponer sus puntos de vista en un ensayo no busca hacer literatura ni pretende ser un artista. Si el ensayo pertenece a la literatura es otra cuestión. El que escribe solo quiere dejar una constancia escrita de sus pensamientos en un determinado momento del tiempo y lugar del mundo. 
El ensayo también suele prestarse a una redacción que fácilmente puede salir de su cauce original y tomar una trayectoria tangencial que la aleja de su objetivo original. El objetivo de este escrito por ejemplo era hablar de la melancolía. Esa sensación intensa y persistente de tristeza que suele vivirse únicamente en ciertas circunstancias como puede ser la pérdida de un ser querido y su correspondiente reacción de duelo o mientras se atraviesa una depresión profunda. 
Los primeros versos con los que comienza este texto corresponden a la letra de una canción de Radiohead, titulada Street Spirit (fade out). Siempre he admirado a aquellos artistas que son capaces de sumergirse en el pozo de la melancolía, ver al abismo a los ojos, y posteriormente tener la fuerza, la valentía y la lucidez como para crear arte con lo que ven. Esa canción es un ejemplo. No es fácil. Para componer una canción así debes saber lo que es la melancolía. Es una composición demasiado oscura y demasiado real como para ser una invención. Apostaría cualquier cosa a que Thom Yorke tuvo que pasar por una muy mala temporada como para estar en la disposición de ánimo adecuada para componer algo así. Y digo que no es fácil porque la melancolía y hablando de la depresión en una acepción más amplia es una pulsión de muerte por definición, mientras que el arte es una pulsión de vida. El arte es el intento del ser humano de crear algo de la nada. De equipararse con el Dios creador y crear belleza a traves del reflejo de la verdad en una canción, en una pieza musical, una novela, un cuento, una pintura o una escultura. El arte es la creación de belleza a traves del reflejo honesto y auténtico de la realidad del artista. Creo que esas son las características que lo definen y lo diferencían de otras formas de expresión que podrían pasar por arte sin serlo en realidad.
Es muy conocida aquella sentencia de Nietzsche en la cual decía que aquel que mira fijamente al abismo descubrirá pronto como éste le devuelve la mirada. Creo que eso es lo que hacen los artistas (los pocos artistas) que desde el inicio de los tiempos han tenido esa rara capacidad de describir la melancolía y más allá de eso, utilizarla como materia prima para crear arte. 
El segundo texto con el que inician estas líneas seguramente ya habrá sido reconocido por muchos como una carta póstuma. Fue escrita por una de las escritoras mas brillantes e influyentes de la historia de la literatura moderna, mientras atravesaba un episodio depresivo particularmente intenso que -tal como es posible deducir de su propia carta- ya tenía la suficiente gravedad como para haber incapacitado su inmenso intelecto y comenzaba  a atormentarla con síntomas psicóticos (alucinaciones) Estos síntomas no solo se presentan únicamente en una depresión grave. De hecho su presencia define la diferencia entre una depresión de cualquier gravedad y una depresión grave. 
Ella estaba ya familiarizada con la enfermedad. A lo largo de su vida pasó por innumerables episodios depresivos y maniacos, pues ella padecía trastorno bipolar. Por lo que puede inferirse de su carta, al momento de redactarla aún no estaba tan deteriorada, comenzando por el hecho de aún ser capaz de escribir, de redactar, de hilar pensamientos, que es algo que se pierde por completo cuando la depresión esta en sus fases terminales. Sin embargo, tal como ella misma lo dice, lo que en verdad le aterra no es el estado en el cual se encuentra, sino la certeza del advenimiento de otra de esas "temporadas" en las cuales le es imposible trabajar o concentrarse. 
La carta es ilustrativa por muchas razones. Rara vez tenemos acceso al contenido de una carta póstuma escrita por una persona que se encuentra al borde del abismo, pero que sin embargo  cuenta aún con la suficiente lucidez como para describir los síntomas de una depresión. Ni a una carta redactada por una escritora -en este caso una de las mejores escritoras de la historia de la literatura universal. En ella describe su miedo ante lo que se le viene encima. Describe la desesperanza que siente por el hecho de que haya algo que vaya a evitar ese destino o que algo o alguien puedan ayudarle. Siente culpa y remordimiento por "estropearle la vida" a su esposo, quien le ama mas que a ninguna otra persona en el mundo. Y aún al saber que todo lo que sentía eran los síntomas de una enfermedad cuyos rasgos y estragos ya conocía... aún a pesar de saber que en el pasado dichas malas temporadas -con todo y la casi  inexistencia de medicamentos psiquiátricos a mediados del siglo XX- terminaban por ser pasajeras, su capacidad de juicio y raciocinio ya no  era el mismo. Ya no pensaba las cosas con claridad. A esto contribuye la desesperanza, que sepulta la ilusión por una mejoría y ciega a quien la padece a la visión de un futuro libre de sufrimiento. 
Puede sonar irónico o absurdo, pero si bien es cierto que siempre hay esperanza, existe una excepción a la regla. No hay esperanza para el deprimido. No hay esperanza para el desesperanzado. Pues por definición ya no espera nada. Ya no quiere nada. Ya no busca ninguna otra cosa que la muerte. Si bien es cierto que la realidad objetiva que ven las personas a su alrededor (en el mejor de los casos y asumiendo que exista una red de apoyo) es la de una persona enferma que  puede recuperarse y para quien sin duda hay esperanza, el enfermo de depresión es   víctima de la cruel ironía que encierra la enfermedad que padece. De la misma forma que Otelo veía cosas en donde no había nada -que es la forma en la cual Shakespeare abordaba el tema de los celos- el deprimido no ve la esperanza, a pesar de su existencia, a pesar del sentido común, a pesar de la sobrevivencia a otras malas temporadas. Y no la ve precisamente porque esta deprimido y su enfermedad se caracteriza por cegarlo de esa forma.
Aquella mañana, aquella escritora redactó las breves líneas de su carta, la cual está dirigida a su esposo ( "I don't think two people could have been happier than we have been" ) 
Era el 28 de Marzo de 1941. Después de dejar la carta en el escritorio se puso su abrigo y lo llenó con piedras. Se arrojó al Rio Ouse, cerca de su casa. Su cuerpo no fue encontrado sino hasta unos 20 días después.
La V final con la que firmaba la carta era de Virginia. Virginia Woolf.
Nunca hay que olvidarse de esto: Con la depresión no se juega. La depresión mata. Y lo hace con la frialdad y la celeridad de cualquier padecimiento mortal. 

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(Cont...)

Tuesday, March 04, 2014

Dios



LAS RAICES DE DIOS.

"God is a concept, in which we measure our pain..."

God
- John Lennon -

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"Well I never pray but tonight I´m on my knees yeah,
I need to hear some sound that recognize the pain in me now, 
I hear the melody sound, let it cleanse my mind I feel free now,
but the airwaves are clean and there´s nobody singing to me now..."

Bittersweet Symphony
- The Verve -

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"Dios es el silencio del Universo y el hombre es el grito que justifica ese silencio"

Cuandernos de Lanzarote
- José Saramago - 


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"Jesus, Jesus help me,
I´m alone in this world,
and this fucked up world it is too..."

Wake up Dead Man
- U2 -

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"[while burning the Narrator's hand with lye]
Tyler Durden: Shut up! Our fathers were our models for God. If our fathers bailed, what does that tell you about God?
Narrator: No, no, I... don't...
Tyler Durden: Listen to me! You have to consider the possibility that God does not like you. He never wanted you. In all probability, he hates you. This is not the worst thing that can happen.
Narrator: It isn't?
Tyler Durden: We don't need him!"

Fight Club

En mi opinión, Dios es un concepto cuyo origen y existencia radican únicamente dentro de la mente humana que lo concibe. Es un concepto necesario -aunque no absolutamente imprescindible- que la inteligencia del ser humano se vio obligada a crear para responder aquellas preguntas que no podía -y en gran medida aún no puede- resolver utilizando su capacidad y los elementos observacionales a su alcance. 
Si bien es cierto que la ciencia ha resuelto varias cuestiones sobre las cuales lo ignorabamos todo hace apenas unos cuantos años, sus respuestas se limitan aún a esbozar el funcionamiento de las leyes físicas que rigen los fenómenos naturales que observamos. Sabemos mucho de las leyes que gobiernan nuestro universo, pero sabemos poco de su origen, aún menos de su destino y nada de su posible propósito y existencia. 
El ser humano creo a sus dioses con el fin de poder darle un sentido a su paso por este mundo, así como el poder explicar su origen y destino. Nada sabemos del porqué o para qué estamos en esta vida. Tampoco sabemos que nos espera después de esa inevitable desaparición física que representa la muerte. Y no existen interrogantes que le generen mas angustia a nuestra agobiada inteligencia que estas dos cuestiones. 
Ya que hasta este momento de nuestra historia, la inteligencia humana no tiene respuestas para disipar dicha ansiedad, se vio en la necesidad de fabricar al menos el ansiolítico necesario para aminorarla. Y lo hizo hace ya varios miles de años. 
Creamos a Dios. Anestesiamos nuestra soledad, mitigamos nuestra angustia, disipamos nuestros miedos.
**
Aún cuando aqui estamos hablando de las primeras religiones politeístas, lo cierto es que ese anhelo de encontrar un puerto seguro en donde refugiarse y un padre amoroso que conteste nuestras preguntas es algo igualmente válido para el monoteísmo judeocristiano que surgió posteriormente.
El hombre sigue anhelando un padre que no solo lo proteja sino que posea las respuestas a todas las preguntas. Eso no ha cambiado en nada desde la concepción politeísta más primitiva hasta nuestras actuales religiones.
En palabras de Erich Fromm:

"Reclamo aún como una criatura, que haya un padre que me rescate, que me vigile, que me castigue, un padre que me aprecie cuando soy obediente, que se sienta halagado por mis loas y enojado a causa de mi desobediencia. Es notorio que la mayoría de la gente no ha superado, en su evolución personal, esa etapa infantil, y de ahí que su fe en Dios  signifique creer en un padre protector -una ilusión infantil. Esta sigue siendo la forma predominante, a pesar del hecho de que algunos grandes maestros de la raza humana y un pequeño número de hombres hayan superado ese concepto de religión."

Comparto con Fromm sus ideas acerca de lo que espera el ser humano de un Dios. No estoy completamente de acuerdo con su alusión a que esto sea una "etapa infantil" en el desarrollo de la religión por dos razones: La primera es que, me parece que la historia de las religiones desde sus inicios hasta la actualidad no sigue una progresión vertical desde la oscuridad hasta la iluminación. No se trata de una evolución ideológica. En mi opinión han  habido verdaderos retrocesos en dicha  historia, como lo son el paso de las religiones matriarcales o aquellas concepciones religiosas mas basadas en la figura femenina y en la unión a la naturaleza hacia las actuales religiones patriarcales, con su autoritarismo y su desprecio a la mujer y a la naturaleza.
Tampoco es posible hablar de evolución cuando comparamos las religiones orientales y occidentales puesto que unas y otras son tan distintas que la lógica que las rige es radicalmente diferente, por lo cual todo intento de  abordarlas desde un enfoque único fracasarían.
La segunda es que dicha afirmación supone implícitamente que el creer o no creer en un Dios esta determinado de alguna manera por la inteligencia, lo cual es un error. Isaac Newton, indiscutiblemente uno de los seres humanos más brillantes que hayan caminado por la faz de la tierra, creía en el Dios antropomórfico e intervencionista de la Biblia Cristiana.
No es el caso de Albert Einstein, por cierto. A pesar de  lo que muchos creyentes cristianos no se cansan de afirmar, Einstein no creía en Dios. O mejor dicho, si creía en un Dios. En su concepto de Dios que nada tiene que ver con el Dios cristiano -en todo caso el era judío. Desde que Einstein pronunció la palabra Dios en público, innumerables oportunistas no se han cansado de promover sus creencias mediante la supuesta adhesión de la mente más brillante de la humanidad a la religión. Esto sin embargo nunca fue cierto. En palabras de Einstein:

"No creo en un Dios personal y no he negado nunca esto, sino más bien lo he expresado claramente. Si hay algo en mí que se pudiera llamar religioso, es una admiración ilimitada de la estructura del mundo, hasta donde nuestra ciencia la puede descubrir." 

 MATRIARCADO.

"El eterno femenino
nos encumbra..."

Fausto
- Goethe -

"(...) El nivel de civilización de una sociedad se ha medido siempre por el respeto   con que ha tratado a las mujeres y por el grado de influencia que ellas han alcanzado. No hay duda: si el nivel cultural se mide por el caracter pacífico, el rechazo de la violencia y la capacidad de entendimiento, entonces las mujeres son el sexo más civilizado. Se podrá objetar con Nietzsche que esas son las virtudes de los débiles, pero la civilización la hacen precisamente los débiles, que con la invención de los buenos modales obligan a los fuertes a no comportarse como neandertales."

Dietrich Schwanitz

En 1908, el arqueólogo Josef Szombathy se encontraba explorando un yacimiento a las orillas del Danubio, en Willendorf, Austria. Casi al final de la jornada, descubrió una pequeña figura antropomórfica de piedra caliza, de apenas 11.1 centimetros de altura que presentaba rasgos característicamente femeninos: Vientre abultado -aparentemente embarazada- pelvis ginecoide y amplios pechos. 
La figura es hoy mundialmente conocida y data de la era del paleolítico. Junto con el hallazgo de Szombathy, la Venus de Willendorf es parte de una larga lista de figuras similares correspondientes al mismo periodo histórico que han sido encontradas a lo largo y ancho de Europa. 
Por sus características morfológicas, la Venus de Willendorf ha sido vinculada con el atributo de la fertilidad. Se ha convertido -junto con sus figuras relacionadas-  en la prueba arqueológica más contundente que corrobora la existencia de sociedades humanas primitivas que no solo profesaban un culto a una deidad femenina, sino que delegaban el poder de la comunidad en las mujeres que habitaban sus sociedades tribales. Esto es particularmente trascendente si tomamos en cuenta que dichas sociedades matriarcales fueron posteriormente borradas de la faz de la tierra para ser sustituidas ya sea por sociedades politeístas o monoteístas que comparten un elemento en común: el poder absoluto del hombre, con la consecuente  degradación de los ideales que la mujer representa, así como la nulificación de su lugar y participación en la sociedad. 
Poco es lo que sabemos de estas antiguas sociedades matriarcales. La razón es sencilla. Su paso por la humanidad, desafortunadamente, no llegó a alcanzar los albores del inicio de la historia propiamente dicha, que se encuentra determinado por la invención de la escritura. Simplemente carecemos de registros escritos que nos describan con exactitud su ideología y forma de vida.
Sabemos que muy seguramente se trataba de sociedades politeístas, como el resto de las comunidades primitivas que conocemos en otros lugares del mundo. Al igual que éstas, es probable que creyeran en la existencia de diversos espiritus encarnados en la forma de animales y  fenómenos naturales. Lo que parece claro es que la principal deidad que veneraban era una figura con los atributos morfológicos y caracterológicos de una mujer, y que por consiguiente, delegaban el poder de sus comunidades en sus mujeres. 
Pese al escandalo que esto puede suscitar en los misóginos del pasado y el presente, que tan fervorosamente creen que Dios es sin lugar a dudas un hombre, y la mujer  una especie de subproducto residual de la creación que El inventó para que su creación favorita -el hombre- pudiera divertirse, en lo personal, no me sorprende en absoluto  que en los inicios de la civilización, los atributos que frecuentemente el ser humano busca en una deidad -como lo son la capacidad creadora, el amor, la conciliación y nuestro origen y destino- se depositaran en la figura de una mujer.
Después de todo, si Dios es el creador por excelencia ¿No es acaso la mujer quien más se le acerca en este aspecto al llevar dentro de su vientre el milagro del desarrollo de una nueva vida? Obviando el hecho de que la concepción es evidentemente el fruto de una reproducción sexual ¿No es acaso la mujer quien tiene la capacidad natural de tener un útero que al ser fecundado, será el sitio en donde se llevará a cabo el proceso de la creación de un nuevo ser humano? ¿No es la madre el primer vínculo que tiene un recien nacido? ¿Su vínculo primario?  ¿No es también aquel vínculo que lo une al mundo por primera vez, lo protege, lo alimenta y de quien depende absolutamente en las primeras etapas de su vida?
De acuerdo con Erich Fromm, el amor de la madre tiene algunas características que lo diferencian no solo del amor del padre, sino del amor de pareja y del amor hacia el resto de nuestros semejantes: el amor de una madre es incondicional, de tal forma que no es posible perderlo. La madre ama a su hijo por el simple hecho de que es. No necesita de ninguna razón para amarlo. Por el hecho de ser su hijo le ama. A diferencia de otros tipos de afecto, que piden alguna especie de retribución a cambio de los favores ofrecidos por el ser que brinda su amor, la madre no obtiene ni pide nada a cambio por el cariño, afecto y protección que le prodiga a su hijo(a). El amor de la madre -en una concepción general y con sus inevitables excepciones en la práctica- constituye la concepción ideal del amor creador,  incondicional, protector e ilimitado. No importa cuantos errores pueda tener un ser humano, no importa cuantos pecados pueda cargar a cuestas, la madre siempre le amará porque es su hijo. 
El amor de la madre posee características y atributos completamente diferentes de aquellos que integran el amor del padre -como veremos al hablar de las sociedades patriarcales- y el conocer dichos atributos nos sirve para entender  porqué el ser humano depositó inicialmente su fe en una deidad de atributos femeninos. El ser humano vinculó desde un inicio a la creación con la figura de la madre -quien ha estado unida desde siempre con nuestro origen, lo cual puede rastrearse hasta el concepto de la "madre tierra"- y buscaba en una Deidad femenina aquel amor que caracteriza el de una madre: un amor incondicional del cual emanara protección, conciliación, consuelo y perdón. Un amor que nos vinculara directamente con nuestro origen y que tuviera el poder de crear nueva vida. Un amor vinculado a la fertilidad, a la fecundidad. Un amor ilimitado
Desconocemos con certeza el porqué esta concepción femenina de Dios no prosperó en el seno de la civilización humana. Sabemos sin embargo que las religiones patriarcales han hecho todo lo que ha estado a su alcance para denigrar a la mujer desde su origen y de paso culparla por todos los males del mundo -basta recordar el mito de la tentación de Eva en el jardín del Edén o de Pandora y su temible caja. Sin embargo, pese a su intento de manchar la imagen de la mujer con todo lo que esta representa, los atributos de la figura femenina y de lo que su amor simboliza, no han podido ser borrados del todo en las concepciones religiosas patriarcales. La Virgen María del cristianismo y el catolicismo representa el consuelo del amor maternal que desde siempre y por siempre buscará el ser humano. En las religiones de oriente, la mujer tiene una presencia más constante que en las occidentales -como es el caso de la Diosa Khali en la India. Y en algunas religiones, como el Islam, la mujer ha sido borrada de las sagradas escrituras y de la historia. Sus únicas apariciones públicas concurridas son las lapidaciones que hasta el día de hoy -inicios del siglo XXI- sufren aquellas mujeres a las que el hombre musulmán acusa de adulterio.

DIOS Y SU MUY HUMANA RELACIÓN CON EL PODER.


La religión es la consecuencia inevitable de que la inteligencia en los seres vivos aparezca antes que el conocimiento. Esta observación podría parecer obvia e intrascendente, pero no lo es. La religión impera sobre la ciencia y la razón, en aquella inteligencia que aún no tiene el conocimiento suficiente para explicar la realidad que le rodea por otros medios. Es un remedio fácil que el ser humano creó para mitigar sus miedos ante lo desconocido.
La religión se convirtió en otro instrumento mas al servicio del poder. Muy pronto quedó en claro, que la mas efectiva manipulación sobre las masas, se lograba al controlar a las personas a través de la administración de sus miedos mas profundos. Es decir, mediante la administración de su fé.
***
La historia nos demuestra una y otra vez, que la religión es un instrumento peligroso por medio del cual, los ignorantes  pueden pretender otorgarles legitimidad a sus proyectos sin la necesidad de tener que probar sus teorías.
Si todo lo demás falla, o no tienes la suficiente habilidad para sostener tus ideas con tu propia -y escasa- inteligencia, refugiate en la religión. Es una estrategia infalible. Solo basta con que adornes tus argumentos con motivos religiosos y los modifiques un poco, de tal forma que ciertas partes coincidan con el texto sagrado que mejor te parezca, y con toda seguridad muchos serán los que te seguirán ciegamente hasta la muerte.

 PATRIARCADO.


"(...) esta historia es muy distinta de la que nos cuenta Homero, y ha sido escrita por Dios (La Biblia) un Dios que fue reconocido por los europeos como el único Dios. Por eso creyeron su historia al pie de la letra: por ella se derramaron mares de sangre y por las más nimias diferencias en su interpretación se devastaron países y se arrasaron ciudades. La figura más importante de nuestra cultura es el Dios de la Biblia. E incluso quien no cree en  El, extrae de El su idea de Dios, para después negarlo. Quien afirma que no cree en Dios está pensando en Zeus, no en El."

Dietrich Schwanitz


En el Antiguo Testamento, el cual narra la historia del pueblo de Israel, Dios es un ser rencoroso, vengativo, iracundo e implacable. Creaba al hombre y lo colmaba de dichas para luego expulsarlo del  paraíso por caer en la imperdonable tentación de querer conocer. Le exigía a Abraham, su más querido hijo, que sacrificara a su primogénito solo para poder comprobar su fe. Con ayuda de Lucifer y con una intención similar, atormentaba a Job. Arrasaba con ciudades enteras que no se adherían a sus mandatos. Inundaba el mundo con un gran diluvio y destruía a la raza humana, salvando únicamente a su hijo favorito y comenzaba todo de nuevo.
De la misma forma que las religiones matriarcales reflejaban la figura de la madre en su Deidad femenina, el Dios de Israel se asemeja a un jefe tribal. Un jefe agresivo, implacable, despótico y autoritario, cuyo único deseo es  asegurar la supervivencia de su pueblo así como  imponer la ley.
Es esta la aparición del Dios monoteísta y patriarcal en la carrera de la civilización occidental. Un Dios que bebe de la afluente de dos grandes ríos: el  judaísmo y el cristianismo -con la consecuente adición del Nuevo Testamento.
La concepción monoteísta del Dios de la Biblia es quizá el concepto que más influencia ha tenido en la historia de la civilización occidental y es hasta nuestros días, el Dios que veneran las religiones más importantes del mundo.
Si la madre otorga a sus hijos un amor incondicional e ilimitado, el amor del padre difiere de éste de muchas formas. En primer lugar, pese a que el padre ama a sus hijos, se trata de un amor condicionado. Los hermanos deben luchar por ganarse el amor del padre y competir entre ellos por obtener sus favores. El padre normalmente eligirá a uno de sus hijos -y no siempre será el primogénito- para sucederle como cabeza de familia y heredarle su poder y sus riquezas. Y normalmente el criterio que usará el padre para escoger a su sucesor será elegir a aquel de sus hijos que mas se le parezca, por lo cual posea aquellos atributos con los cuales se identifica y que habrán de darle la posibilidad de sucederlo tras su muerte. De esta forma, al ser el amor del padre un amor condicionado, a diferencia del amor maternal, éste se puede perder y se tiene que luchar por el. Es necesario cumplir las expectativas del padre y agradarle para que éste voltee su mirada a su hijo y lo elija como su favorito.
El padre es también, de forma tradicional, aquel que carga con el rol de ser la figura agresiva y protectora. Desde la edad de las cavernas, era el hombre el que salía a cazar, el que defendía a la comunidad de los extranjeros y el que inventó la guerra. Dentro del hogar, tras su vínculo primario con la madre, llegada a una cierta edad, el  hijo es atraído por la figura del padre. El hijo le toma como modelo a seguir y el padre a su vez comienza a enseñarle al hijo sobre las leyes que rigen la sociedad en la cual vive y sobre las herramientas que necesitará desarrollar en un futuro para sobrevivir en un mundo dificil y competitivo. En pocas palabras el hijo intentará aprender a convertirse en su padre. Le tomará como modelo, y esta influencia hará que el hijo imite los atributos que el padre usa para asegurar su subsistencia, su lugar en la sociedad, su relación con las leyes y su forma de conseguir una pareja.
Es necesario saber estos datos como un requisito previo para entender que es lo que busca el ser humano venerando a una deidad de atributos masculinos.
La aparición del monoteísmo patriarcal coincide con la aparición de la propiedad privada. Surge un Dios masculino que emula las características del lider de la tribú y le otorga a su pueblo las leyes que habrán de regir no solo la relación del ser humano con Dios, sino cada aspecto de su vida cotidiana (En el antiguo testamento conocemos a un Dios Todopoderoso y omnipresente que sin embargo parece mostrar un extraño interés en emplear su infinita sabiduría en trivialidades tales como el  enseñarle a su pueblo las reglas específicas para elaborar el pan de ácimo, especificar cuantos y que animales debían serle ofrecidos en sacrificio así como detallar con toda exactitud las dimensiones que habría de tener el templo en donde fuera guardada el arca de la Santa Alianza)
El ser humano busca en el Dios judeocristiano (Y en Dioses similares e históricamente relacionados, como Alá) un padre protector que le guie por la vida y le proteja, pero que también ponga el orden necesario en la sociedad mediante la introducción de las leyes. Busca ganarse sus favores -como lo haría cualquier hijo con su padre- mediante su buena conducta, la cual se traduce en sus buenas obras. Teme su castigo y su rechazo. Compite con sus hermanos -el resto de sus semejantes- por ser aquel que obtenga la gracia de sus dones y le busca cuando se siente afligido por las preguntas  universales, al saber que su padre tiene todas las respuestas a su alcance.
La aparición del Dios patriarcal terminó de darle el golpe de gracia a las sociedades matriarcales y relegó a la mujer al interior del hogar, al convento o al prostíbulo. Desde un punto de vista histórico, con la posible salvedad de haberla convertida en la pecadora por excelencia a la cual siempre es posible responsabilizar por todos los males del mundo -Vease el mito de Eva o de Pandora- la mujer quedo relegada al olvido y a la oscuridad total, con ciertas reapariciones desafortunadas en las cuales los sacerdotes, echando mano de la Biblia, las acusaban de herejía y de comulgar con el Diablo, condenandolas en masa a arder, si no en el  infierno, si en millones de hogueras a lo largo y ancho de Europa.
La Biblia Cristiana es de forma incontrovertible, una inmensa fuente de misoginia, racismo, xenofobia, desprecio por la naturaleza, homofobia e intolerancia religiosa. Esto es imposible de refutar. Quien desee hacerlo solo necesita realizar una breve busqueda en internet y relacionar cada uno de los términos con la palabra "biblia" para así encontrar las citas textuales que detallan cada concepto. Quien desee evitarse el realizar dicha busqueda o quiera leer una versión sintetizada de estas fuentes, puede leer "La puta de Babilonia" de César Vallejo.
Personalmente, el que una mente supuestamente infinita en su sabiduría, pueda ser la autora de un libro que cae una y otra vez en prejuicios típicamente humanos, es la principal razón por la cual no me es posible creer que dicho texto sea de  autoría e inspiración divina. Es simplemente  absurdo.

ORIENTE Y OCCIDENTE.


No es posible comparar las religiones occidentales y orientales usando el mismo marco teórico. Las diferencias que separan a unas y otras son profundas: Los mismos principios lógicos en las cuales se basan son diferentes en uno y otro caso.
La civilización occidental ha estado dominada por la lógica de Aristóteles, mísma que el filosofo enunció más de tres siglos antes de Cristo. Sintetizando algunos de sus principios fundamentales y los que más nos ocupan en esta cuestión podemos mencionar el principio de identidad (A es A), el principio de contradicción (A no es B) y el principio del tercero excluido (A no puede ser A y no A, tampoco A ni no A) En otras palabras, Aristóteles afirmó  que "Es imposible que una misma cosa simultáneamente pertenezca y no pertenezca a la misma cosa y en el mismo sentido, sin perjuicio de otras determinaciones..."
No necesitamos aprender con toda su aridez la teoría de los principios de la lógica aristotélica. Estos se encuentran tan embuidos en la civilización occidental que los conocemos y utilizamos de forma cotidiana en todos nuestros asuntos. Los tomamos como naturales y autoevidentes.
En contraste a la lógica aristotélica, existe la llamda lógica paradójica, en la cual A y no-A no se excluyen mutuamente. Este tipo de lógica predomina en las ideologías de la cultura china e india, en la filosofía de Heráclito y posteriormente en la Dialéctica de Hegel.
Gracias a la aplicación de la lógica paradójica, Lao Tsé pudo afirmar cosas como éstas: "Las palabras que son estrictamente verdaderas parecen ser paradójicas". O "La gravedad es la raiz de la liviandad; la quietud es la rectora del movimiento." O bien: "Mis palabras son muy fáciles de conocer y muy fáciles de practicar; pero no hay nadie en el mundo capaz de conocerlas y practicarlas."

En el pensamiento taoísta, así como  en el pensamiento indio y socrático, el nivel más alto al que puede conducirnos el pensamiento es conocer lo que no conocemos: Conocer y no obstante pensar que no conocemos es el más alto logro; no conocer y sin embargo pensar que conocemos es una enfermedad"
Erich Fromm

Como podemos ver, los principios de la lógica paradójica no solo se encuentran en las formulaciones de las religiones orientales, sino detrás de una de las máximas más conocidas de la filosofía occidental: aquella que afirma "Yo solo se que no se nada" atribuida a Sócrates. 
He aqui una distinción esencial entre el oriente y el occidente. Mientras el teólogo occidental pasa innumerables noches en vela tratando de explayar su pensamiento, el hombre oriental afirma ser incapaz de conocer a Dios, pues para el, la misma naturaleza divina es en esencia incognoscible para el ser humano. Sin embargo hace un adelanto al afirmar que aunque ignora, por lo menos se encuentra consciente de aquellas cosas que no conoce ni puede conocer.
La teología no tiene cabida en las tradiciones espirituales orientales, que de entrada consideran a Dios como un ente incognoscible para la limitada mente humana. Esto se encuentra en completa contraposición con el teólogo occidental, que es capaz de dedicar su vida entera a la redacción de inmensos libros en los cuales pretende explicar a Dios. Tales libros, dicho sea de paso, suelen ser soporíferos. Basta con  echar un vistazo a las obras de San Agustín de Hipona o Santo Tomás de Aquino. 
Para el hombre oriental -y también dentro de algunas corrientes occidentales-, Dios se encuentra tan apartado del posible conocimiento por parte del ser humano que no nos es posible ni siquiera pronunciar su nombre, puesto que Dios no tiene nombre. No conocemos los atributos ni las características de Dios, puesto que Dios no es una persona. De esta forma, resultaría llanamente absurdo hablar de Dios de la misma forma en la que hablaríamos de cualquier objeto o ser cotidiano. Dicho marco de referencia no nos serviría de nada a la hora de abordar la naturaleza de Dios. Podríamos decir que conocemos más a Dios sabiendo lo que Dios no es que sabiendo lo que es, puesto que en realidad solo podemos deducir lo primero.
La lógica paradójica tiene profundas implicaciones en la forma en que el ser humano oriental concibe a Dios. Puesto que para el oriental, la realidad solo puede ser percibida a traves de las contradicciones de la lógica paradójica, no se fía mucho del pensamiento. No concibe el amor a Dios como el conocimiento de Dios, sino como el acto de experimentar la unidad con Dios. 
De esta forma, en las culturas orientales, el pensamiento queda relegado a un segundo plano y es el acto correcto -y no el pensamiento correcto- aquello que rige no solo la relación con Dios, sino con el resto de los seres  humanos. 
Esto iba en dirección opuesta a la ideología imperante en  Occidente, en donde el pensamiento correcto lo era todo, lo cual condujo a la inevitable aparición de los dogmas. 
Y es que otra consecuencia importante de valorar más el acto correcto que el pensamiento correcto, es el consecuente  desinterés por los dogmas que esto acarrea, lo cual se traduce en una mayor tolerancia religiosa.


LA OPCIÓN AGNÓSTICA.

"Lo mismo que un árbol tiene una sola raíz y múltiples ramas y hojas, también hay una sola religión verdadera y perfecta, pero diversificada en numerosas ramas, por intervención de los hombres. "

Mahatma Gandhi

"El reino de Dios está en vosotros."

Lev Tolstoi

“Creo en el Dios de Spinoza, que se nos revela en la armonía que rige a todos los seres del mundo, no en el Dios que se implica en los destinos y acciones de los hombres”

Albert Einstein

"En el principio existía el Verbo, y el Verbo estaba con Dios, y el Verbo era Dios."

Juan 1:1

Cuando repique la libertad y la dejemos repicar en cada aldea y en cada caserío, en cada estado y en cada ciudad, podremos acelerar la llegada del día cuando todos los hijos de Dios, negros y blancos, judíos y cristianos, protestantes y católicos, puedan unir sus manos y cantar las palabras del viejo espiritual negro: "¡Libres al fin! ¡Libres al fin! Gracias a Dios omnipotente, ¡somos libres al fin!"

I Have a Dream Speech, 28 de Agosto de 1963, Washington D.C.
-  Rev. Martin Luther King

El 30 de Junio del 2010 escribí estas palabras:

Tal vez sea cierto -y lo es- que nuestra existencia es en esencia algo irrelevante cuando la observamos bajo la lente de una escala de tiempo lo suficientemente grande. Pero es precisamente entonces -cuando nos damos cuenta de ese hecho- que debemos aprender a ser humildes y echar mano de los más pequeños y aparentemente triviales detalles de nuestra vida para tratar de edificarle un sentido y propósito, aunque sea solo ante nuestros ojos.


El tratar de ser feliz me parece un buen inicio aunque no sea hablar de poco, ya que como es bien sabido, es esta la más dificil tarea de todas y en ella inician y terminan las alegrías y penas de todos nuestros esfuerzos terrenales.


Quizá aún más importante que esto sea el tratar de hacer felices a las personas que fugazmente se cruzan en nuestro camino a cada paso que damos. Esos seres tan insignificantes y valiosos a un tiempo como nosotros, tan confundidos y solos, tan desamparados y desprotegidos, que casualmente pasan sus vidas en nuestra misma escala temporal, dándonos la irrepetible oportunidad de compartir unos años, unos meses, unos días, una tarde o una noche.


El recuerdo de un buen momento, el socorro en un problema, el consejo en un dilema, el consuelo en una pena, la impresión de nuestras palabras y nuestros actos en la vida de alguien más, es en esencia lo que tenemos para edificarle un propósito a nuestra vida. 
Poco ha cambiado desde entonces. 4 años han pasado y mi concepción de nuestro posible propósito en esta vida permanece en esencia inalterado. Creo que ese propósito es algo personal, es algo que nosotros debemos edificar, y que el sentido de nuestra existencia lo construimos básicamente con nuestra forma de vivir y de hacer felices a las personas que nos rodean. No solo a aquellas personas que amamos. A todos nuestros semejantes. En ese sentido creo en ese mandamiento que el riguroso Jehová le entregó a Moises en el Sinaí que dice: Amarás a tu projimo como a tí mismo. 
Comparto con Einstein y con otros cientificos como Carl Sagan o Stephen Hawking el concepto de un Dios que se manifiesta en la belleza de la naturaleza, del universo que nos rodea. Un dios creador pero no intervencionista. Un Dios  impersonal y carente de toda injerencia en los insignificantes asuntos humanos. Mas que compartir dicho concepto, esa fue la idea que me fue inculcada cuando comencé a leer libros de ciencia de Carl Sagan o cuando comencé a leer las innumerables biografías que existen sobre Einstein.
Erich Fromm nos da su concepto de una visión no-teísta del mundo en El arte de amar:

En un sistema no teísta  no existe un reino espiritual fuera del hombre o trascendente a el. El reino del amor, la razón y la justicia existe como una realidad únicamente porque el hombre ha podido desenvolver esos poderes en si mísmo a través del proceso de su evolución y solo en esa medida. En tal concepción, la vida no tiene otro sentido que el que el hombre le da; el hombre esta completamente solo, salvo en la medida que ayuda a otro.
 Nuevamente esta presente aquí la afirmación que dice que es el ser humano el encargado de edificarle un sentido y propósito a su existencia, y que se encuentra completamente solo en esa tarea. 
Fromm -en el mismo libro y capítulo hace una reflexión brillante acerca del como abrazar la espiritualidad sin la necesidad de atarnos a una determinada creencia religiosa. Sobre una manera de -no creer- sino vivir a Dios. 

La persona verdaderamente religiosa que capta la esencia de la idea monoteísta y su verdadero núcleo, no reza por nada, no espera nada de Dios; no ama a Dios como un niño a su madre o a su padre; Ha adquirido la humildad necesaria para percibir sus limitaciones, hasta el punto de saber que no sabe nada acerca de Dios. Dios se convierte para ella en un símbolo en el que el hombre, en una etapa más temprana de su evolución, ha expresado la totalidad de lo que se esfuerza por alcanzar, el reino del mundo espiritual, del amor, la verdad y la justicia. Tiene fe en los princios que Dios representa: PIENSA LA VERDAD, VIVE EL AMOR Y LA JUSTICIA, y considera que su vida toda es valiosa solo en la medida en que le da la oportunidad de llegar a un desesnvolvimiento cada vez más pleno de sus poderes humanos -como la única realidad que cuenta, el único objeto de "fundamental importancia"- y eventualmente no habla de Dios -ni siquiera menciona su nombre. Amar a Dios, si usara esa palabra, significaría entonces anhelar el logro de la plena capacidad de amar, para la realización de lo que Dios representa para cada uno mísmo. 
No hay mucho más que agregar a esta afirmación. Creo que en ella esta desglosada con una claridad pristina, la forma de concebir el mundo de aquel que se llama a sí mismo agnóstico. Yo me considero agnóstico y no me cansaré de repetir que aún con la típica confusión al respecto, el agnóstico y el ateo no representan la misma cosa.
Lo que si es importante recalcar, es el derecho inalienable de ser creyente, ateo o agnóstico, sin que esto represente un motivo válido para ser discriminado ya sea directa o indirectamente por nadie. Frecuentemente son los creyentes religiosos quienes más hablan de "tolerancia religiosa" y exigen su derecho de profesar su religión en libertad. Y al hablar por lo menos de las religiones principales, rara vez se ve que un cristiano, un católico, un judio o un musulmán se vean perseguidos -por lo menos dentro de aquellos países en los cuales sus religiones son mayoritarias- por nadie mas. Nadie les prohibe creer en  lo que les de la gana ni realizar los ritos propios de su religión de la forma en que mejor les parezca. 
Sin embargo, ese mismo respeto y tolerancia de la cual gozan las personas creyentes no suele ser retribuído ni a las personas que profesan una religión diferente, ni a los ateos ni a los agnósticos. 
Lo repetiré de nuevo. El agnóstico nunca perderá su tiempo recriminandole a un creyente el  profesar una fe falsa compuesta de dogmas medievales. Simplemente no está interesado en hacerlo -el ateo tal vez si lo este. El agnóstico por definición respeta a los demás agnósticosy a los creyentes,  y no solo tolera sino que promueve la libertad religiosa en todas partes. Es algo así como lo que dijo Voltaire:

"No estoy de acuerdo con lo que dices, pero defenderé hasta la muerte tu derecho a decirlo."
El agnóstico no está interesado en convertir a nadie, ni en señalar a nadie sus posibles errores, ni en "predicar" nada en ningún lugar y desde ningún púlpito. Lo único que desea es existir de acuerdo a sus creencias sin ser molestado, ni tener que escuchar constantemente  frases condescendientes que le instan a unirse al "verdadero camino" o que le compadecen: "Si no crees en nada estás perdido. 
Los creyentes religiosos siempre han defendido como un principio sacro el derecho de creer y profesar los princios y ritos de su religión en paz y en total libertad. La razón por la cual pierden de vista lo desagradable que representa tener que soportar constantemente a una persona que les dice que sus creencias son erróneas es porqué -al menos en un país como éste, que representa uno de los bastiones mundiales del catolicismo y el cristianismo- será muy raro que tengan que soportar la censura de sus creencias o ser objeto de crítica, discriminación o rechazo por ellas. 
Hago un llamado a los creyentes religiosos en todas partes a retribuir -aunque solo sea por simple sentido común- aquel respeto que reciben de las personas agnósticas. Vivan su religión sin tratar de convertir a nadie, sin censurar las creencias de otras personas y sobre todo sin adoptar ese insoportable aire de superioridad que algunas personas religiosas asumen frente a los creyentes de otras religiones, a los agnósticos y ateos. Ese aire de superioridad que parece afirmar: "Yo soy superior  porque yo si creo en la verdadera y única religión, a diferencia de tí, que veneras idolos falsos o peor aún que te encuentras perdido al no creer en mi Dios". 
Habrá que recordarles de nuevo a las personas que adoptan dicha actitud que su concepto de Dios no es el único posible ni verdadero, y que existen diversas formas de creer en el y vivirlo.

Marzo del  2014