Tuesday, July 22, 2014

personal Top 5 Cine

 2001. A SPACE ODYSSEY
- Stanley Kubrick -

HAL: "I'm afraid. I'm afraid, Dave. Dave, my mind is going. I can feel it. I can feel it. My mind is going. There is no question about it. I can feel it. I can feel it. I can feel it. I'm a... fraid. Good afternoon, gentlemen. I am a HAL 9000 computer. I became operational at the H.A.L. plant in Urbana, Illinois on the 12th of January 1992. My instructor was Mr. Langley, and he taught me to sing a song. If you'd like to hear it I can sing it for you."


Solo un genio como Stanley Kubrick habría sido capaz de aceptar el reto de llevar al cine el libro de Arthur C. Clarke que le da título a esta película. Y solo el pudo haber logrado crear esta obra maestra inmortal en 1968. Un año antes de que el ser humano pisara siquiera la luna por primera vez. 
Debo comenzar diciendo que sin lugar a dudas, mi director de cine favorito es Stanley Kubrick. Aún cuando esta lista no tiene ningún orden en particular me fue difícil dejar fuera  por lo menos otras dos de sus películas (A clockwork orange y The shining).
Creo que leer el libro, ya sea  antes o después de ver la película es imprescindible para poder comprender en toda su magnitud esta obra de arte.
La película (y el libro por supuesto) son un viaje épico a través de la historia del ser humano y sobre todo una reflexión fría – y por momentos aterradora – sobre nuestro origen, nuestro posible destino y sobre todo sobre nuestra propia naturaleza.
 Stanley Kubrick, como es bien sabido, ostenta la fama de ser posiblemente el director de cine más perfeccionista y obsesivo que alguna vez se haya colocado detrás de una cámara.
Siempre que vuelvo a ver 2001 me pregunto que es lo que podría haber hecho con esta película si hubiera tenido la oportunidad de filmarla el día de hoy, teniendo a su disposición todo el arsenal de efectos especiales de los cuales carecía  en la época en que la filmó. Y pese a que no deja de ser interesante imaginar una versión actual de 2001, siempre termino llegando a la misma conclusión: La belleza visual de esta película es atemporal. Es absolutamente perfecta e insuperable tal como la filmó en 1968.
Stanley Kubrick tenía un estilo absolutamente inconfundible. Eso le otorga el derecho a  pertenecer a ese reducidísimo club de directores cuyas películas pueden ser reconocidas por su audiencia con solo observar los ángulos y encuadres de la cámara por no más de  quince segundos. Tras un breve instante como ese, y aún sin saber ningún otro dato sobre la película que se este viendo, cualquier fan de Kubrick puede reconocer su sello.
Cuando pienso en la perfección técnica de todas y cada una de las escenas de esta película son muchos los posibles adjetivos que me vienen a la mente. Sin embargo, de entre todos ellos, el que más se acerca a describir que es lo que me hace sentir el admirar la belleza visual de esta película –no importa cuantas veces vuelva a verla- es éste: Intimidante.
Básicamente se reduce a eso. Me resulta intimidante  que un genio como Kubrick haya podido concebir la belleza estética –fría y aterradora- que caracteriza a 2001 de principio a fin.
No se trata solamente de la perfección absoluta de cada una de las tomas, de cada ángulo, de cada encuadre, de la edición, de la forma maestra en que unió la música del filme con las escenas... 2001 es una película larga pero eso es simple y sencillamente porqué dura exactamente el tiempo necesario para provocar en el espectador la sensación de haber contemplado una obra maestra de principio a fin. No dura un segundo más ni un segundo menos que eso. Stanley Kubrick era un director comprometido únicamente con su visión creadora y por tanto, poco le interesaba la posible recaudación en taquilla de sus obras. Es por eso que 2001 es lenta por momentos. Pero no es lenta en un sentido molesto o de una forma que vaya en detrimento de la narración de la historia. Es lenta porque de haberse filmado de otra forma, no habría conseguido el impacto emocional que generan sus calculadas pausas y el ritmo a través del cual Kubrick va desarrollando la trama.
La película se basa no en el libro de Arthur C. Clarke que lleva el mismo nombre que la película (el cual fue escrito al tiempo que la obra fue filmada, ya que la creación de 2001 en su conjunto debe atribuirse a Kubrick y  a Clarke en la misma proporción). Originalmente Kubrick tuvo la idea de llevar al cine un relato corto de Arthur C. Clarke llamado “El Centinela”, que aborda la trama de HAL y de las posibles y aterradoras consecuencias que la inteligencia artificial trae de la mano. Después de que Kubrick decidiera contactar a Clarke para comunicarle su idea es que comenzó la colaboración entre ambos que llevaría finalmente a la culminación de la obra en su conjunto (tanto cinematográfica como literaria)
2001: Odisea en el espacio es evidentemente una de esas películas que deben verse más de una vez. De hecho debería  verse las veces que  sea necesario. 


 THE SILENCE OF THE LAMBS
- Johnattan Demme -


Hannibal Lecter: First principles, Clarice. Simplicity. Read Marcus Aurelius. Of each particular thing ask: what is it in itself? What is its nature? What does he do, this man you seek?
Clarice Starling: He kills women...
Hannibal Lecter: No. That is incidental. What is the first and principal thing he does? What needs does he serve by killing?
Clarice Starling: Anger, um, social acceptance, and, huh, sexual frustrations, sir...
Hannibal Lecter: No! He covets. That is his nature. And how do we begin to covet, Clarice? Do we seek out things to covet? Make an effort to answer now.
Clarice Starling: No. We just...
Hannibal Lecter: No. We begin by coveting what we see every day. Don't you feel eyes moving over your body, Clarice? And don't your eyes seek out the things you want? 

- The silence of the lambs -

 
Las ideas predominantes de una determinada época histórica dictan no solo el contenido temático de las obras artísticas que surgen en dicho periodo de tiempo, sino también la forma en la que el arte se expresa.
El arte siempre ha acompañado al ser humano. Esa sublimación creadora, esa expresión de la realidad que el artista retrata en su obra es una de las características primordiales que nos identifican como seres humanos. Si bien no todos tenemos el don de poder crear arte, por lo menos es seguro que todo ser humano puede percibir, reconocer y reaccionar ante las expresiones artísticas.
Pero el arte no se expresa de la misma forma en una atmosfera de libertad que bajo un clima de represión. En el primer caso, cuando el arte florece sin obstáculos en épocas caracterizadas por la exaltación a la vida y a la libertad de expresión, el arte suele ser más directo, mas inmediato y más vital, que aquellas obras artísticas que surgen en tiempos de censura o represión.
Tomemos como ejemplo del primer caso el renacimiento italiano. Después de siglos de oscuridad, la civilización europea despierta de la edad media para reencontrarse con sus raíces, con su pasado grecolatino. La teocracia medieval comienza a desmoronarse cuando la imprenta de Gutenberg permite el conocimiento masivo de los antiguos textos clásicos de los grandes filósofos griegos y romanos.
Aquel olvidado precepto enunciado por el filósofo griego Protágoras que enuncia que “el ser humano es la medida de todas las cosas” no solo es rescatado del olvido, sino que se convierte en la piedra angular del nuevo pensamiento renacentista.
La belleza del cuerpo humano, la sexualidad y la vitalidad se apoderan de nuevo del arte, que en los cinceles y pinceles de Rafael, Miguel Angel, Giotto y Da Vinci, transformaran a Italia en el gran museo del mundo al que millones de turistas continúan peregrinando año tras año hasta el día de hoy.
Aquella Italia era muy diferente de la que conocemos hoy en día. No era una nación sino un conjunto de ciudades-estado en pleno apogeo económico, en los cuales los grandes Mecenas de los genios italianos del renacimiento promovían y financiaban la creación de obras de arte.
Ahora vayamos al segundo escenario. El arte que surge en épocas caracterizadas también por la presencia de un crecimiento en la economía, pero una brutal represión de la vitalidad y la sexualidad del ser humano dentro de la sociedad. Un caso que se ajusta como anillo al dedo a esta descripción es la Inglaterra del siglo XIX. La Inglaterra caracterizada por el frenético crecimiento económico impulsado internamente por la revolución industrial y externamente por el imperialismo británico.
Si bien aquella Inglaterra no tenía un gobierno totalitario o represor en el poder, sino  una democracia parlamentaria firmemente establecida  desde fines del siglo XVII, lo cierto es que se trataba de una  sociedad regida por una moral férrea en la cual la sexualidad en particular fue reprimida hasta el punto de hacerla desaparecer por completo de toda conversación. Era la Inglaterra victoriana. La sociedad en la cual la sexualidad desapareció oficialmente de la faz de la tierra.
Sin embargo, aún bajo estas condiciones tan aparentemente adversas y poco favorables para el arte, éste siempre termina abriéndose paso de entre la rígida moral de la mayoría, para funcionar como una válvula de escape que libere todas esas pulsiones vitales que permanecen escondidas en nuestro inconsciente, listas para salir a flote – a veces en formas codificadas y crípticas – a través de las obras de los artistas de la época.
Es bajo el gélido clima victoriano que la fantasía  de Lewis Carroll  se desborda en el momento en que Alicia cae dentro de la madriguera del conejo. La maravillosa locura de “Alicia en el país de las maravillas” y “Al otro lado del espejo” pone al mundo de cabeza hasta el grado de convertirse en  la semilla que unas pocas generaciones después llevaría al nacimiento del surrealismo de Bretón, Dalí y Buñuel.
Charles Dickens describe hasta el más mínimo detalle, cada aspecto de la sociedad londinense de la era victoriana, y lo hace principalmente a través de la mirada inocente y pura de los niños. Dickens describe por primera vez en la literatura a los niños no como una especie de adultos pequeños en formación o criaturas que rocen en inteligencia con los animales inferiores, sino como  seres humanos plenos y singulares que  conciben el mundo de una forma totalmente distinta a los adultos. Les dota además del derecho a gozar de su infancia sin verse obligados a ser esclavizados en las fábricas de las grandes ciudades.  
Sin embargo, quizás sean dos los libros más representativos de este arte escapista y catártico que la era victoriana generó inintencionadamente. Esos dos libros en mi opinión son “Drácula” de Bram Stoker y “El extraño caso de Dr. Jekyll y Mr. Hyde” de Robert Louis Stevenson.
Bajo una lectura superficial, Drácula parece tratarse de una simple novela epistolar de terror, en la cual, un demonio de los Cárpatos se traslada a Londres para aterrorizar a un conjunto de personajes victorianos prototípicos quienes finalmente lo persiguen de vuelta a su castillo en las lejanas y tenebrosas tierras de Transilvania en donde terminan dándole muerte.
Sin embargo no hace falta mucha imaginación para develar los temas que Bram Stoker realmente abordó en su novela, bajo el disfraz de un cuento de vampiros.  
Drácula es una novela de sexo. En una sociedad en la cual el sexo era tratado como un tema que  no existía, Stoker concibió una novela en la cual depositó en su personaje principal -el Conde Drácula- toda la carga de la lascivia, la lujuria y el deseo sexual que pesaba sobre aquellos reprimidos ingleses victorianos. Las vampiresas que acosan a Johnathan Harker al inicio de la novela, cuando es huésped del Conde en su castillo, no es más que la libido masculina de los hombres victorianos, despojada de las cadenas de la sociedad. Lucy representa el deseo sexual femenino. Pero Drácula es también una novela moralista, por lo que Stoker deja muy en claro cual es la suerte que les espera a las mujeres que se atrevan a expresar esa sexualidad de forma irreprimida. Mina, por el contrario, representa el modelo perfecto de la virtud  de la mujer victoriana, que a lo largo de la novela lucha constantemente contra sus deseos reprimidos por satisfacer su sexualidad o atenerse a las reglas morales de conducta de la época en la que vive.
En Drácula podemos ver entre líneas imágenes de penetraciones y de felación, convenientemente disfrazadas bajo elementos distractores como estacas o “heridas en el pecho”. Pero lo cierto es que la síntesis de la represión sexual de la era victoriana esta ahí en la novela, a la vista de todos. Solo hace falta leer entre líneas.
El extraño caso de Dr. Jekyll y Mr Hyde” es, junto con los libros de Dickens,  la obra maestra de la literatura victoriana. La novela aborda el caso del afable y refinado Dr. Jekyll, y ese otro personaje oscuro, malvado y desagradable a la vista –pese a que nadie pueda determinar con exactitud en que radica la repugnancia que produce su presencia- es decir, Mr Hyde.
No pretendo contar la trama del libro. Basta con decir que la novela aborda un tema más universal que la novela de Stoker –la cual se limita a narrar la represión que pesaba en la Inglaterra victoriana sobre la sexualidad.
Dr. Jekyll representa quienes somos cuando estamos ante la presencia de nuestra familia, de nuestros amigos, de nuestros colegas, de nuestra pareja... Mr Hyde, por el contrario, es esa parte oscura y secreta de nuestro ser que todos escondemos en mayor o menor medida de los demás. Nuestros más profundos secretos, nuestros más oscuros deseos, aquello que ocasionalmente hacemos, pensamos y deseamos cuando nadie nos ve.
**
Hannibal Lecter resulta ser un personaje tan fascinante porque en el, la dualidad que une al afable Dr. Jekyll y al siniestro Mr. Hyde (y que tanto atormenta al primero) no existe.
Hannibal es Jekyll Y Hyde al mismo tiempo y sin división alguna.
En el se une el refinamiento y la cortesía de Dr. Jekyll (quien  al fin y al cabo representa al perfecto caballero victoriano) ya no digamos con el desagradable  Mr. Hyde, sino con otro personaje victoriano infinitamente más aterrador que no pertenece  al mundo de la ficción literaria: Hannibal es Dr. Jekyll al mismo tiempo que es  Jack el destripador, ese asesino brutal que aterrorizó el distrito londinense de Whitechapel, acuchillando y degollando prostitutas en la fría niebla de la madrugada. Ese asesino que nunca fue capturado y que enviaba sus cartas a Scotland Yard remitidas “desde el infierno” y firmadas simplemente como “Jack the Ripper”.
Hannibal es el mal personificado, amplificado por una aguda y colosal inteligencia. Es la disolución total entre aquel ser socialmente respetado que anhelamos ser y el posible monstruo que inevitablemente habita bajo nuestra naturaleza humana. Es por eso que el simple hecho de concebir la existencia de un ser como Hannibal en la realidad nos resulte un pensamiento profundamente perturbador.
Posee el genio de Sherlock Holmes, la clase y refinamiento de un perfecto caballero y la brutalidad homicida del Marqués de Sade. Todo concentrado en un solo ser, que representa cada una de estas facetas al mismo tiempo y en todo momento.
Es por eso que el personaje de  Hannibal Lecter puede aterrorizar, repugnar o atraer... pero nunca ser indiferente.

 FIGHT CLUB
- David Fincher -

"You're not your job. You're not how much money you have in the bank. You're not the car you drive. You're not the contents of your wallet. You're not your fucking khakis. You're the all-singing, all-dancing crap of the world. "

Tyler Durden (B. Pitt)

“Compramos cosas que no necesitamos, con dinero que no tenemos, para impresionar a personas que no nos agradan”. “Las cosas que posees terminan poseyéndote”. “Esta es tu vida... y está terminando con cada minuto que pasa”. “Veo en el club de la pelea a los hombres más fuertes y más listos que han existido. Veo todo este potencial y lo veo desperdiciándose. Maldita sea. Una generación entera cargando combustible en las gasolineras y sirviendo mesas en cafeterías; esclavos de cuello blanco. La publicidad nos ha hecho querer comprar autos y ropa de marca, trabajando en cosas que odiamos para poder comprar toda esa mierda que no necesitamos. Somos los hijos intermedios de la historia. Sin propósito ni lugar. No vivimos la gran Guerra. No vivimos la gran depresión. Nuestra gran Guerra es espiritual… nuestra gran depresión es nuestra vida. Fuimos criados por la televisión para creer que algún día seríamos millonarios, estrellas de cine y rockstars. Pero no lo seremos. Vamos aprendiendo eso poco a poco. Y estamos muy, pero muy molestos….” Palabra de Tyler.
Douglas Coupland bautizó a la generación de jóvenes de inicios de los años 90 con su novela: “Generación X”. Esos sucesores de los “yuppies” de los ochenta (Acrónimo de “young urban professionals”):  Los jóvenes de Wall Street vestidos con trajes italianos hechos a la medida, adictos a la cocaína y al dinero, y a quienes Bret Easton Ellis también inmortalizaría  en su libro "Psicópata Americano" (que años más tarde sería adaptada al cine en una película  interpretada por Christian Bale en el papel de Patrick Bateman)
A inicios de los 90, la prosperidad económica de la era de Reagan y Tatcher y todas las oportunidades que anunciaba el inicio de la vida laboral se fueron por el excusado. En su lugar solo quedó la apatía, el tedio, el sarcasmo y la opción de laborar en un “McJob” de sol a sol. Trabajos mal remunerados, poco satisfactorios,  y con una nula perspectiva a futuro o prestigio presente. Esclavitud disfrazada.
Aquellos hombres que ocupaban los turnos diurnos de los McJobs en Estados Unidos, eran los mismos que noche tras noche se reunían en un sótano pestilente y mal iluminado, y sin  zapatos ni camisa, peleaban hasta desfallecer.
Personalmente no soy muy aficionado a etiquetar películas, música o libros, clasificándolos bajo ciertos géneros. Es útil para ciertos fines. Pero en la práctica, las únicas personas para las cuales es absolutamente necesario etiquetar sus productos comerciales en géneros -con el objetivo de posicionarlos en un cierto mercado para de esta forma poder  llegar a cierto target demográfico- son aquellas que laboran en disqueras y  compañías cinematográficas. 
Sin embargo en el caso particular de Fight Club resulta interesante hacer el ejercicio de tratar de etiquetar la película en un género. No importa desde que ángulo trates de abordarla. Nunca encontrarás la forma de  hacerlo. Fight Club es un género en sí mismo.
Sucede lo mismo con el libro de Chuck Palahniuk que con la película de David Fincher.
Es increíblemente raro que aún la mejor película posible, filmada por el mejor director en la escena logren superar a un buen libro. Trainspotting de Danny Boyle es excelente. Es un clásico de principio a fin... y aún así no logra superar la genialidad de la novela de Irvine Welsh.
En el caso de Fight Club, David Fincher logra la proeza de superar la brillante novela de Palahniuk, al filmar una película que se convirtió en un instantáneo clásico de culto -aún a pesar de su fracaso en taquilla (Lo cual a fin de cuentas no refleja ni significa absolutamente nada)
Cuando se ve Fight Club por primera vez, se tiene la oportunidad rara de poder observar una película que no se parece a absolutamente nada que puedas haber visto antes o que vayas a ver después.
¿De que trata la película? No abordaré en absoluto la trama principal de  Tyler y Jack –ni mucho menos hablaré de  la vuelta de tuerca al final de la película que te deja boquiabierto. A fin de cuentas ésta es una película a la que se está obligado a ver por lo menos una vez. Es parte ya de la cultura popular. Haberla visto y tener una opinión de ella es ya cultura general.
Dejando a un lado la trama principal que gira en torno a la historia que protagonizan Brad Pitt y Edward Norton, Fight Club es un ataque salvaje al consumismo que rige la sociedad hoy en día. Es una sátira de esta vida moderna en la cual,  catálogos que llegan por correo pretenden venderte muebles suecos que "te definirán como persona”. De botes de basura atiborrados de productos chatarra con el logo impreso de las verdaderas dueñas del mundo: las corporaciones multinacionales. De esta sociedad en la cual el comfort, el dinero y el status constituyen la nueva versión de la  Divina Trinidad.
En Fight Club escuché por primera vez a un personaje -de cine o televisión- decir que tu eres algo más que el contenido de tu cartera, que el título y los diplomas que cuelgan de tu pared, del auto que conduces y de tus pantalones khaki. We are the all-singing, all-dancing crap of the World.
Tyler Durden (B. Pitt) conoce a Jack (E. Norton) a bordo de un avión. Como primer tema de conversación elige el contarle como es posible fabricar Napalm casero usando nada más que jugo de naranja y gasolina.
Jack es un hijo más de la generación X. Aquellos jóvenes de inicios de los años noventa a los cuales la sociedad lanzó a la cloaca “por haber perdido en la lotería demográfica de la historia y haber nacido en el momento equivocado” (Tal como dice Coupland en Generación X, en boca de uno de sus personajes)
¿Cuál es el objetivo del club de la pelea? Ninguno. No hay ningún premio al final de la noche. Si hay reglas. La primera y segunda de ellas: “No hablarás del Club de la Pelea”.
Los miembros del club acuden noche tras noche a ese sótano oscuro y pestilente, repleto de manchas de sudor seco y sangre cicatrizada, con el único fin de sacudirse el sopor de su asqueroso día de trabajo y poder sentirse vivos por los breves instantes en que pelean hasta desfallecer con otro miembro del club. Se trata de sentirse vivos a costa de lo que sea. Y en una sociedad en la cual las grandes corporaciones dictan a que  debes aspirar, como debes lucir y que es lo que se espera de ti, los golpes al torso desnudo de tu oponente son tu opción más autentica para poderte sentir vivo de verdad.
Antes del club solo quedaba soportar el insomnio por la noche y la somnolencia durante  el día. La vida era una copia, de una copia, de otra copia.
Fight Club no es solo una feroz crítica a la sociedad moderna, a la frivolidad del consumismo y al hecho de existir sin vivir realmente. Es una película llena de frases e ideas increíblemente inteligentes y originales que hacen que te plantees esta realidad en la cual estamos inmersos bajo una óptica distinta a la cual la habíamos observado antes.
“Es solo cuando perdemos todo, que somos libres de hacer cualquier cosa”. Fight Club te acerca un poco más a “tocar fondo”. Jack se acerca al fondo hasta casi poder observarlo mediante una herida causada por sosa cáustica en el dorso de la mano. El espectador lo hace al tomar toda la filosofía de la película y observar su propia vida bajo esa lente.


 ALMOST FAMOUS
- Cameron Crowe -

"The only true currency in this bankrupt world is what you share with someone else when you're uncool."

Lestar Bangs (P.S. Hoffman)

- Almost Famous -


Almost Famous narra la historia de “William Miller”, un adolescente de tan solo 15 años de edad que se embarca bajo una identidad falsa como corresponsal de la revista Rolling Stone en la gira de la banda Stillwater, con el objetivo de escribir un artículo para la revista.
William Miller es en realidad el propio Cameron Crowe, quien filmó esta película semiautobiográfica en el 2000. Crowe ganó el Oscar por el guión que escribió para esta película, que suele ser amada por muchos, menospreciada por otros tantos e indiferente al resto.
Aquellos que pertenecemos al grupo de los que aman incondicionalmente esta película, solemos haber visto Almost Famous innumerables veces, ser capaces de citar los diálogos y haber visto la versión extendida del filme, la cual viene en algunas versiones especiales y se titula –irónicamente- “Untitled”.
Mucho se puede discutir sobre cual es la trama principal de Almost Famous. Algunos podrán decir que se trata de la aventura de William, quien con 15 años de edad consigue escribir su primer artículo para la Rolling Stone. Otros podrán decir que la trama principal se basa en la banda –Stillwater- la cual es un conjunto ficticio en el cual Cameron Crowe claramente mezcló elementos estéticos, musicales y anecdóticos de algunas de las bandas más importantes de inicios de la década de los setenta (Led Zeppelin, The Who, Lynyrd Skynyrd, Allman Brothers, etc... etc.... etc....) con las cuales el mismo viajó de gira como corresponsal de la revista. Otros más pueden decir que se trata de una película sobre la amistad. Y finalmente otros pueden decir que se trata de una historia de amor entre William y Penny, Russell y Penny o el correspondiente triángulo amoroso resultante.
Quizás todos tengan razón. La película desarrolla todas esas tramas y otras más que no nombré. Pero por encima de todas las cosas, existe un elemento conductor que comparten todos los protagonistas y que, en mi opinión, resulta ser el mensaje entre líneas que la película transmite. Y que es la razón por la cual tantas personas se identifican con la película. Todos los protagonistas comparten el mismo amor y la misma pasión absoluta por la música.

“They don't even know what it is to be a fan. Y'know? To truly love some silly little piece of music, or some band, so much that it hurts.”

Dice Sapphire –una de las groupies lideradas por “Penny Lane” (Kate Hudson) mejor conocidas como las “band aids”- cerca del final de la película.
Esta película describe mejor que ninguna otra  película que yo haya visto, lo que significa amar la música hasta ese punto, hasta el punto en el que duele (Tal como dice Sapphire), hasta el punto en el cual  una canción puede sacarte lagrimas y hacerte revivir el momento y lugar exacto en el que te encontrabas cuando la escuchaste por primera vez. Ese estremecimiento inexplicable que te producen tus canciones favoritas desde el primer acorde. La emoción que encierra ser parte de la audiencia que contempla un concierto de rock –ya sea en la primera fila o en la última butaca del estadio. La forma en que los gustos musicales que compartimos con las personas que queremos y que vamos conociendo en nuestro camino nos hermanan de una forma incapaz de describirse con palabras.
Todos aquellos que ya han visto la película recuerdan la famosa escena de “Tiny Dancer”. Quiza sea esta la escena que mejor refleja la forma en la cual la música elimina nuestras diferencias y hace más placentero nuestro paso por la vida.
Pero creo que la música va más allá de ser una compañía ocasional. Para muchos de nosotros, la música es un elemento tan importante de nuestras vidas que no podemos siquiera concebir nuestros días sin su presencia.
No me cabe duda que Cameron Crowe es una de esas personas. Y tengo el presentimiento de que escribió esta película para todos aquellos que al igual que el, necesitan de la presencia constante de la música para poder disfrutar esos pequeños instantes de la vida que terminan finalmente convirtiendose en nuestros recuerdos más preciados.

AMERICAN HISTORY X
- Tony Kaye -

"So I guess this is where I tell you what I learned - my conclusion, right? Well, my conclusion is: Hate is baggage. Life's too short to be pissed off all the time. It's just not worth it. Derek says it's always good to end a paper with a quote. He says someone else has already said it best. So if you can't top it, steal from them and go out strong. So I picked a guy I thought you'd like. 'We are not enemies, but friends. We must not be enemies. Though passion may have strained, it must not break our bonds of affection. The mystic chords of memory will swell when again touched, as surely they will be, by the better angels of our nature.' 

- American History X - 


Personalmente no creo que ni el cine ni  ningún otro tipo de manifestación artística tengan la obligación de “transmitir un mensaje”, de “enseñarle algo a su espectador” o de ser “políticamente correcta”.  Sin embargo si alguien decide utilizar el arte con el fin de realizar una obra que ataque dogmas dañinos y prejuicios obsoletos –como es el caso  del racismo y la intolerancia- creo que también está en su derecho de hacerlo. No solo eso. Cuenta en el cine con una herramienta invaluable con la cual poder producir una obra poderosa que logre contrarrestar la estupidez que necesariamente acompaña a estas ideologías derivadas del odio. 
Esta es una de esas películas cuya trama y calidad están a la altura suficiente como para tener el potencial de cambiar la forma de pensar de quien la ve. Y encontrar una obra artística –de cualquier género- que reúna estas características es raro.
American History X es violenta y por momentos brutal. Es incómoda. El simple hecho de observar el horror que representa la existencia moderna de reuniones de partidarios de la ideología nazi es suficiente como para sentir náuseas. Las escenas que muestran ataques raciales gráficos y verbales también son difíciles de digerir, dada la crueldad del acto en si y de la insultante estupidez de quienes los llevan a cabo.
Sin embargo en esta película se da una rara conjunción de elementos que hace que la película no solo sea un gran filme, sino una obra cultural y socialmente relevante, en un mundo plagado de estupidez como es éste en el cual vivimos.
Esa conjunción de elementos corresponde a la calidad de las actuaciones, a la elección del elenco, al momento en que la película fue estrenada, a la trama y al mensaje que transmite finalmente.
Toda la violencia y brutalidad de la película están justificadas. No es ésta una de esas películas que abusan de la violencia gratuita para llenar el vacío de la historia. Se trata de una película que aborda las ideologías neonazis presentes en las pandillas de la costa oeste de los Estados Unidos –y en último término de la profunda estupidez y odio que se esconden siempre detrás del racismo en la sociedad. Por esa razón, la violencia presente en la pantalla no es gratuita. Es un elemento imprescindible para poder transmitir el horror detrás de la realidad que la película pretende mostrar a su audiencia.
Resulta muy difícil contar cualquier elemento de la trama de la película sin contarle demasiado a aquel que no la ha visto, por lo cual me abstendré de hacerlo.
Basta con decir que esta es una de las películas anti-racistas más poderosas que se hayan filmado (Resulta divertido  entrar a Youtube y observar la cantidad de comentarios racistas que acompañan los videos que muestran escenas de la película.... Aparentemente, los racistas que decidieron ver la película son lo suficientemente estúpidos como para no entender siquiera que esta película no glorifica el nazismo ni el racismo en ninguna de sus formas, sino que los condena desde todo ángulo)
Esta película retrata muchas cosas más: el poder que una simple amistad tiene para contrarrestar hasta el odio más profundo y arraigado, la profunda estupidez que caracteriza el núcleo de las ideologías racistas y el verdadero ridículo al que se exponen –sin darse cuenta siquiera- aquellas personas que rigen sus vidas bajo la bandera del odio, la influencia de un padre en la forma en que sus hijos –por inteligentes que sean-  conciben el mundo, las raíces de ese odio absurdo en detalles aparentemente triviales de la vida cotidiana o la profunda injusticia del sistema penitenciario de los Estados Unidos –y la forma en la cual el racismo institucionalizado en las prisiones contribuye a criminalizar a la población de hispanos y afroamericanos.
American History X es una película cuya trama y escenas no se olvidan nunca después de haberla visto.

Monday, July 14, 2014

rebel without a pause (Noam Chomsky)

Noam Chomsky, 2004.


Judged in terms of the power, range, novelty and influence of his thought, Noam Chomsky is arguably the most important intellectual alive.
-The New York Times Book Review


"Noam is one of the most significant challengers  of unjust power and delusions"


- Edward Said, Professor, Columbia University -

Noam Chomsky no es abogado ni analista político de profesión. Nunca ha desempeñado un cargo público. Es un lingüista laureado. A menudo   sus aportaciones a las  ciencias lingüisticas del siglo XX han sido comparadas a los aportes que Albert Einstein hizo en el campo de la física. 
Chomsky revolucionó la lingüistica moderna del siglo XX comenzando con su teoría de las estructuras sintácticas y la gramática generativa -disciplinas en las que estoy tan capacitado como en la lectura del arameo antiguo. 
Estudio en la Universidad de Pensilvania y desde 1995 hasta la fecha trabaja en el MIT  de Massachusetts.
Chomsky comenzó a llamar la atención de los medios cuando comenzó a alzar la voz y publicar sus primeros ensayos en contra de la participación de los Estados Unidos de América en la guerra de Vietnam.
Desde entonces y hasta la fecha, el profesor Chomsky brinda cientos de conferencias anualmente en todas las universidades y foros del mundo, en donde habla acerca de sus ideas y de su ideal de gobierno, el cual define como un "socialismo libertario".
Resulta interesante mencionar que Chomsky escribió su primer "artículo" político en 1939. El tema: el ascenso del fascismo en Europa. Su edad al escribirlo: 10 años.
Desde sus inicios, Chomsky ha mostrado una rabiosa oposición ante el capitalismo actual y en especial a las variantes más voraces que en los últimos tiempos se han manifestado como el llamado neoliberalismo, el cual constituye la puesta en práctica de las ideas que Milton Friedman expusó en aquel libro que irónicamente decidió titular "Capitalismo y libertad".
Como pocos intelectuales tanto estadounidenses como no estadounidenses lo han hecho, Chomsky ha dedicado su vida a la escritura de innumerables libros que atacan y desenmascaran de forma frontal la política interna y especialmente externa de los estados Unidos de América y de Israel. Ha criticado también la participación de los medios de comunicación en el adoctrinamiento mental de los ciudadanos a los que se dirigen sus productos televisivos y su propaganda comercial. Es un enemigo declarado de todo tipo de fundamentalismo, desde el islámico, hasta aquel que impera en su casa y permanece oculto ante los ojos de los estadounidenses bajo diversas formas.
Lector e investigador infatigable, en sus libros, extensamente documentados, se ha dedicado a abordar todos los recientes conflictos políticos a nivel mundial, desde las guerras en el sudeste asiático y los conflictos interminables en Africa, hasta las recientes intervenciones estadounidenses en Oriente Medio y la constante y sistemática violación al derecho internacional del Estado de Israel en el Oriente Medio
Quien desee adentrarse en el pensamiento de Noam Chomsky, puede comenzar con la lectura de uno de sus primeros y más importantes libros: "Las verdaderas intenciones del Tío Sam", en el cual aborda el tema de Vietnam, desde sus terribles consecuencias hasta las verdaderas razones por las cuales los Estados Unidos decidieron entrar en ese conflicto sin sentido que terminaría conviertiendose en la única guerra que dicho país ha perdido -aunque nunca vaya a reconocerlo oficialmente. De la misma forma, en el marco de la guerra fría, Afganistán fue el Vietnam de la Unión Soviética.
Otra forma rápida de adentrarse aunque sea de forma superficial en las ideas de Chomsky es leer las 10 estrategias de manipulación mediática que sugirió hace ya varios años. Tristemente, la vigencia de sus ideas permanecen absolutamente intactas hasta el día de hoy. Como todo gran intelectual, Chomsky no solo se ha dedicado a estudiar el pasado y criticar el presente, sino que a menudo sus ideas han resultado convertirse en verdaderas profecias, cuyo alcance estamos resintiendo  hasta nuestros días.

"Poder y terror"
"Manufacturing Consent"

Sunday, July 13, 2014

la voz, la música y la palabra




La principal característica del arte es ser creación. El artista posee un don porqué es capaz de crear belleza de la nada. La creación artística es un salto de fe. Y la belleza del arte está en los ojos de quien la aprecia. No le rige ningún determinado estandar. Si acaso la belleza del arte esta superditada a algo es a ser una mirada  auténtica y poderosa a la realidad.
En algunos casos, un artista puede reunir más de una sola expresión artística en una misma obra. Es el caso de una canción, que en su expresión más alta reune la belleza insondable y misteriosa de la música, la expresión única del canto y el poder infinito de la palabra. Esa magia que se produce al conjuntar de una determinada forma los versos y las palabras de tal forma que interpreten de una forma totalmente original aquello que los simples mortales como nosotros solo podemos esbozar torpemente en nuestros pensamientos.
Estos son ejemplos de algunos versos que admiro por su simplicidad, su belleza, autenticidad, su poder, y la forma en que se unen con la música que la acompaña y la voz que la expresa. Omito en lo posible transcribir aquellos versos que develarían de forma obvia el nombre de la canción o el artista. Creo que es más divertido tratar de adivinar de que canción se trata, sin tener en mente ningún prejuicio hacia su autor, género musical o época. 

__________________


________________


_________________


_________________


__________________


__________________


__________________


__________________


__________________


__________________






Friday, July 11, 2014

la justicia pertenece a quien puede comprarla

S H A M E



Lesson # 11:

YOU CAN´T CHANGE HUMAN NATURE

“We all made mistakes. We know we make mistakes. I don´t know any military commander, who is honest, that doesn´t say he had commited mistakes. There´s a wonderful phrase: “The fog of war”. What it means is that war is so complex that is far beyond from the comprehension of the human mind to understand all the variables. (…) And we kill people, unnecessarily. I´m not so naïve or simplistic to believe we are going to eliminate war. We are not going to change human nature any time soon. We are reasonable. But reason has limits.”




- Robert McNamara, Exministro de defensa estadounidense durante la Guerra de Vietnam-



“La paz se encuentra en la punta de una pistola”



- Mao Tse Tung -



“If the Nuremberg laws were applied, then every post war american president would have been  hanged"


"Manufactoring Consent"
- Noam Chomsky -


*
Algunos datos curiosos de la historia que nunca nos enseñaron en la escuela:

Hitler invadió Polonia el 1 de Septiembre de 1939, con lo cual, como ya sabemos dio inicio la segunda guerra mundial. Apenas dos semanas después de que  Hitler atacara Polonia por el Oeste, Stalin y sus tropas soviéticas invadían el mismo país por el este, con el silencio total de la prensa mundial.

Durante la cruenta ocupación soviética en Polonia, durante Abril y Mayo de 1940, la policía secreta soviética, a las órdenes de Stalin perpetró lo que hoy se conoce como la “Masacre del bosque de Katyn”. En el lapso de dos meses, un número indeterminado de ciudadanos polacos, que según las cifras más conservadoras se estima en 21,768 personas, fueron fusiladas de forma sumaria en los alrededores de dicha zona para posteriormente ser enterrados en fosas comunes. Hasta épocas recientes, la masacre de Katyn fue negada una y otra vez por los rusos, hasta que en tiempos recientes comenzaron a descubrirse las fosas clandestinas.

En 1942, Hitler lanzó por primera vez de forma exitosa sus primeros cohetes V2, que fueron utilizados para bombardear principalmente áreas de Bélgica y del sudeste de Inglaterra. Fue publicitado por Hitler como la venganza de Alemania por los bombardeos  a la población civil de ciudades alemanas que los aliados comenzaron antes que los nazis. El hombre principal detrás del proyecto de los cohetes V2 alemán, fue por cierto Werner Von Braun, quien tras el final de la guerra fue reclutado por el programa espacial americano y convenientemente “desnazificado” ante la opinión pública. Veinticinco años después de que Von Braun se involucrara en el programa de cohetes nazi, sería la principal razón por la cual  los estadounidenses llegarían a la  luna en los cohetes Apolo.

En Europa, los aliados bombardearon extensas zonas de Alemania e Italia. Los objetivos en ambos países fueron  ciudades pobladas por civiles indefensos ante los ataques conjuntos de los ingleses, estadounidenses y soviéticos. El 15 de Febrero de 1944, la Fuerza Aérea estadounidense bombardeó  Monte Cassino, considerado uno de los primeros monasterios de Europa, y hogar de innumerables obras literarias de la Antigüedad que se perdieron para siempre.  

Tras su avance final sobre Alemania, después del fracaso  de la Operación Barbarroja, el ejército rojo soviético ingresó a territorio alemán con toneladas de Vodka entre sus provisiones regulares, así como con la indicación expresa de sus altos mandos de considerar a las mujeres alemanas como botín de guerra. Millones de mujeres alemanas, de edades que iban desde los nueve a los ochenta años de edad fueron violadas sistemáticamente por los soldados soviéticos que finalmente arrasaron con Alemania.


Tras su incursión en la segunda guerra mundial, tras el ataque japonés a Pearl Harbor el 7 de Diciembre de 1941, los Estados Unidos de América comenzaron a perfeccionar el grado de mortalidad y destrucción de sus ataques aéreos sobre Japón. En una sola noche de marzo de 1945, los bombarderos estadounidenses B-29 lanzaron un ataque tan devastador sobre la población civil de Tokyo que las bajas se estiman en no menos de cien mil personas (Cifra mayor a las bajas que provocó la bomba sobre Nagazaki)

El 6 y 9 de Agosto de 1945, los Estados Unidos de América se convertirían en el primer y único país en el mundo en atacar a otra nación con armas nucleares, tras el bombardeo a las ciudades de Hiroshima Y Nagasaki. Se calcula que en la primera, las bajas fueron unas 140,000 personas, mientras que en la segunda unas 80.000.

Durante los juicios de Nuremberg, fueron juzgados la mayor parte de los militares con altos cargos dentro del ejército nazi que no lograron escapar a tiempo a Sudamérica, vía El Vaticano. Dentro de estos juicios, tanto la unión Soviética como los Estados Unidos de América (mediante la operación Paperclip) se encargaron convenientemente de reclutar en sus filas a la gran mayoría de los científicos nazis, que años más tarde modelarían sus respectivos programas espaciales y que de esta forma eludieron la justicia y vivieron el resto de sus vidas como ciudadanos respetables.

Durante la guerra en el sudeste asiático, el ejército estadounidense lanzó más bombas sobre el territorio de Vietnam que todas las bombas lanzadas durante la segunda guerra mundial por todos sus combatientes a través de sus seis años de duración. Los estadounidenses perdieron a 58,159 soldados durante la guerra y dejaron tras su paso un saldo de 5,7 millones de muertos dentro de la población de Vietnam.

**
La lista podría ser interminable. Sirvan estos ejemplos solo como una pequeña muestra de algo que todos sabemos: la historia oficial, esa que se enseña en las escuelas, es escrita por los vencedores, y se trata en realidad de una versión de los hechos convenientemente censurada, alterada y adecuada a los patrones de pensamiento políticamente aceptados.
Es importante recalcar que estos ejemplos tienen dos cosas en común: No abordan conflictos internos, sino conflictos internacionales. Y a pesar de la innegable ilegalidad de las acciones cometidas, el haber pertenecido al bando de los vencedores le permitió a los perpetradores permanecer en la más absoluta impunidad.
Los crímenes de guerra son especialmente problemáticos porqué únicamente son imputados a los perdedores del conflicto y únicamente ellos son castigados por sus actos. En el caso del bando vencedor, sus atrocidades o bien pasan inadvertidas por el público ante el silencio cómplice de la prensa internacional, o simplemente se pierden en la bruma del olvido.
En el caso de los crímenes de guerra que no pertenecen al pasado, sino que se libran en el presente -como es el caso de los ataques israelíes en la franja de Gaza- aparentemente basta con suprimir en los noticieros el odiado término "crimen de guerra" y sustituirlo por eufemismos insulsos como "campañas militares preventivas", "estrategias militares locales" o cualquier otro de los miles de términos que los políticos inventan para la ocasión.
No es mi intención de ninguna forma defender lo indefendible. No pretendo sugerir que la Alemania nazi no labró su propio destino. Lo hizo. Lo único que me parece importante no olvidar, es que la historia es mucho más amplia de lo que nos muestran las películas de Hollywood y los libros convencionales de historia.
La campaña militar que lleva a cabo Israel en el momento en que escribo estas líneas sobre la población civil de la franja de Gaza no es nueva. Se trata de un genocidio cuidadosamente planeado y dosificado, que en la práctica no se diferencia en nada con los crímenes de guerra por los cuales otros militares menos afortunados que los israelíes han testificado ante tribunales internacionales y han pagado sus crímenes.
La justicia es una, y no debería estar sujeta a ningún tipo de discusión. No se puede justificar lo injustificable. Los crímenes de guerra son asesinatos en masa a población civil inocente, y esto no cambia por el hecho de que el agresor sea Israel o la Alemania nazi, o por el hecho de que las víctimas sean palestinos en vez de judíos o de ciudadanos estadounidenses de Manhattan (Como fue el caso de los atentados al WTC de Nueva York).
La justicia no es negociable. El asesinato no es justificable. Esto no se trata de una guerra, como ya hace años lo señaló Noam Chomsky. Se trata de una campaña de terror dosificado y muerte.
La justicia no es propiedad de los países ricos. La justicia no se puede comprar.

Monday, July 07, 2014

la guerra por la libertad o la paz de los esclavos


Para mi amiga Elvia

"Guerra es Paz, Libertad es Esclavitud, Ignorancia es Fuerza"

1984
- George Orwell -

*
De acuerdo al canon occidental, desde hace más de dos siglos y a raíz de la Declaración de Independencia de los Estados Unidos de América -redactada por Thomas Jefferson y ampliada por James Madison- y de la Declaración de los Derechos del hombre y del ciudadano -emanada de la revolución francesa-,  la noción que indica que la democracia es el sistema de gobierno que garantiza la paz en la sociedad y la libertad entre sus individuos es casi universalmente aceptada por todos los países del mundo.
Y en efecto, con todos los posibles defectos que  pueda tener, a inicios del siglo XXI, pocos son los que ponen en duda que la democracia -ese regalo de los antiguos griegos a la civilización occidental- sea el sistema de gobierno más propicio para crear las condiciones que generen  la existencia de la igualdad y la justicia social.
Abraham Lincoln definió a la democracia como "el gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo". Y aunque no deje de ser cierto que la noción perfecta del ideal democrático de igualdad y justicia nunca se ha materializado del todo en ningún lugar ni época del mundo, es innegable que a lo largo de los siglos los principios que definen a la democracia se han ido refinando y ampliando de tal forma que resulta ya muy difícil poder concebir un mejor sistema de gobierno.
La democracia, como la ciencia, nació en la antigua Grecia. Desde sus inicios pregonaba la igualdad social y el supuesto poder del pueblo, sin embargo, en la práctica, la democracia ateniense toleraba sin mayores dificultades la existencia de los esclavos, quienes carecían de todo derecho o representatividad en el gobierno. De la misma forma, la mujer carecía de voz y voto. Los esclavos y las mujeres eran indistinguibles desde el punto de vista político en la metrópolis griega.
No sería sino hasta el siglo XVII, que en Inglaterra, el inmenso genio de un solo hombre -llamado John Locke- expandería trascendentalmente los alcances del concepto de lo que una democracía podía y debía ser. Redactado -aunque no publicado- en 1680, el Segundo Tratado sobre el Gobierno Civil, sentaría las bases del sistema parlamentario y la división de poderes, del legítimo derecho de la sociedad al uso de la revolución en contra de la tiranía y del derecho individual a "la vida, la libertad y la propiedad."
En las ideas de Locke se encontraban ya las semillas de las que habrían de germinar, en 1776, la Declaración de Independencia de los Estados Unidos de América y en 1789, la revolución francesa.  En su patria, por otra parte, las ideas de Locke fueron una influencia directa para que casi un siglo antes de que ocurrieran estos dos sucesos trascendentales, Inglaterra se conviertiera en la primera democracia moderna del mundo, tras la "revolución gloriosa" de 1688.
Tras la guerra de independencia de los Estados Unidos de América, Thomas Jefferson modificaría levemente el derecho de los individuos "a la vida, la libertad y la propiedad", en las palabras originales de Locke, por el derecho "a la vida, la libertad y la busqueda de la felicidad".

"We hold these truths to be self-evident, that all men are created equal, that they are endowed by their Creator with certain unalienable Rights, that among these are Life, Liberty and the pursuit of Happiness."

Declaración de Independencia de los Estados Unidos de América. 4 de Julio de 1776

En Agosto de 1789, en el marco de la revolución francesa, los jacobinos promulgarían la Declaración de los derechos del Hombre y del Ciudadano, la cual  iría más allá de lo que había ido la Declaración de derechos de los Estados Unidos, al afirmar: "No se impedirá nada que no esté prohibido por la ley y nadie será obligado a hacer nada que la ley no disponga", pues, "la libertad consiste en ser libre de hacer cualquier cosa que no dañe a otros". 
Este revolucionario concepto de la libertad sería nuevamente abordado, perfeccionado y ampliado por John Stuart Mill, quien en 1859 publicaría uno de los ensayos mas trascendentales de la historia del saber humano: "On Liberty".

**
En ocasiones, un mero cambio de palabras en una determinada frase puede ser objeto de múltiples interpretaciones y tener grandes consecuencias. Locke había defendido el derecho a la vida, la libertad y la propiedad. Jefferson por otro lado plasmó en idénticos términos sus ideas al redactar la declaración de independencia norteamericana con la única excepción de sustituir la palabra propiedad por la búsqueda de la felicidad. 
De cierta forma, la afirmación de Locke que parecía expresar que el gobierno debía ser creado para defender y asegurar la propiedad resultaba un tanto fría. La "busqueda de la felicidad" parecía ser un concepto más amplio y amigable a oídos del público.
Por supuesto, Locke estaba en lo cierto. Una de las funciones del estado consiste en defender y asegurar la propiedad privada. Sin embargo, Jefferson, el político, sabía que las ideas de su maestro requerían ser convenientemente matizadas para resultar más asequibles y amigables a la población en general.
A la muerte de Jefferson, su sucesor en la presidencia, James Madison, habría de llevar los conceptos de su predecesor aún más allá. Al hablar de los derechos civiles, la utilización exclusiva del término de "propiedad", tal como había sido formulada por John Locke, no dejaba de ser un tanto problemática, pues desde cierto ángulo parecía defender la idea de que solo los propietarios de tierras o capital merecían ser llamados ciudadanos y tomar partido en la vida política del país. Esto dejaba automáticamente fuera de las urnas y de los derechos a los pobres y a las mujeres.
Locke fue un consumado defensor de los derechos de la mujer, por lo cual es bastante improbable que formulara sus ideas con la intención de dejar fuera de la protección de los derechos civiles a los desposeídos y a las mujeres, sin embargo, en ocasiones aún las más brillantes afirmaciones necesitan ser refinadas.
Jefferson dio el primer paso. Madison llegaría más lejos.
El término "propiedad", escribió Madison, "en sus aplicaciones concretas, se refiere al dominio que un hombre ejerce sobre las cosas externas del mundo, con exclusión de cualquier otro individuo". Pero Madison prosiguió añadiendo una acepción más amplia y trascendental: "En su sentido más comprensivo y justo, la propiedad abarca todo aquello a lo que un hombre puede adjudicar valor y sobre lo que tenga derecho; y permite a todos los demás la misma ventaja."  En breve, "igual que se dice que un hombre tiene derecho a su propiedad, se puede decir igualmente que tiene la propiedad de sus derechos". 
Madison dio ese paso final que consistía en "respetar por igual los derechos a la propiedad y la propiedad de los derechos." Una afirmación autenticamente revolucionaria.

***
Se suele dar por sentado que la paz y la libertad, al ser dos de nuestros bienes más preciados, son conceptos que van unidos o que incluso se complementan el uno al otro. De la misma forma, solemos asumir con la misma seguridad que la democracia viene siempre acompañada de paz y libertad. Y a pesar de que en una primera instancia, estas parecen ser dos deducciones lógicas, la compleja naturaleza del ser humano hace que ambas pretensiones no tarden en derrumbarse ante nuestros ojos tras un examen cuidadoso de la realidad.
Con demasiada frecuencia vemos lo que queremos ver. Escuchamos lo que queremos escuchar. Y pensamos lo que nos conviene pensar. O bien, lo que una y otra vez nos han dicho que debemos creer, sin detenernos nunca a cuestionar si dichas creencias son ciertas o estan sustentadas por el sentido común y respaldadas por la observación de la realidad.
Deseamos paz en lo colectivo y libertad en lo individual. Suponemos ingenuamente que la simple existencia de la democracia garantiza automáticamente ambas condiciones. Sin embargo, la realidad es mucho más compleja y sombría que eso.
Basta con un simple ejercicio intelectual. Repasemos nuestra cultura general y tratemos de determinar un momento en la historia universal en el cual, en cualquier lugar o época del mundo, haya existido una civilización humana que haya disfrutado de un periodo duradero de completa paz en la sociedad acompañado de una libertad absoluta de los individuos que componían dicha sociedad.
Es extraordinariamente difícil. La naturaleza de los seres humanos y la forma en que convivimos en sociedad es más compleja de lo que a menudo queremos aceptar.


El fundamento ideológico del absolutismo fue plasmado en 1651 por Thomas Hobbes, en su obra, Leviatán.
Hobbes imaginaba la “convivencia natural” entre los seres humanos como una fría y desesperada guerra a muerte por la subsistencia en su nivel más básico, en donde el fuerte dominaba al débil y en donde la ley o la compasión brillaban por su ausencia. El ser humano era desalmado por naturaleza, decía Hobbes, de tal forma que para poder crear una sociedad funcional que garantizase, si no la felicidad, por lo menos una cierta nocíón de orden y justicia, los ciudadanos de dicha sociedad debían elaborar un contrato en el cual cedieran sus derechos y su soberanía al Estado, el cual velaría por imponer la paz y el orden en un mundo caótico, a costa de sacrificar la libertad de sus individuos.
En este caso era la paz a costa de la libertad.
En el Manifiesto del Partido Comunista, publicado por Marx y Engels en 1860 –por citar un ejemplo de la noción contraria- se denunciaba la esclavitud disfrazada de la clase del proletariado a manos de la burguesía capitalista del siglo XIX, para a continuación enumerarse un plan de acción que habría de conducir a la sociedad a un estado de igualdad y libertad individual  a través de la revolución –algo que nunca llegó a alcanzarse en la práctica, en ninguno de los fallidos experimentos comunistas del siglo XX-
Es este el caso contrario. Ganar la libertad a costa de perder la paz.
Dejando a un lado estos ejemplos, que no dejan de ser aproximaciones teóricas al problema, quizá podamos ver con más claridad la cuestión que nos ocupa, no en obras literarias, sino en momentos históricos.
Los antiguos griegos amaban y valoraban su libertad por encima de todas las cosas. Aquí nos referimos por supuesto a los verdaderos ciudadanos de las polis griegas: los hombres poseedores de propiedades, y no las mujeres y los esclavos, quienes no tenían cabida en la democracia ateniense.
Haciendo esta debida aclaración, debemos reconocer que los griegos le otorgaron a la libertad un valor que quizá no sea igualado por ninguna otra cultura antigua.
Sin embargo, aquellos griegos libres eran extraordinariamente beligerantes, y rara vez vivieron un periodo duradero durante el cual no estuvieran constantemente enfrascados en guerras tanto fuera como dentro de su pequeña  península.
En contraste, los egipcios, una de las civilizaciones humanas mas exitosas que hayan pisado la Tierra, extendieron su reinado por casi tres mil años durante los cuales las guerras civiles prácticamente brillaron por su ausencia. ¿Cómo lo lograron? Existen muchas respuestas a esta pregunta, sin embargo, uno de los factores que quizá contribuyeron más a la longevidad y la persistente presencia de paz social dentro de su sociedad  fue el terror que los egipcios le tenían a los cambios.
Creían fervientemente en aquella doctrina que  afirma que no debes de tratar de arreglar aquello que funciona, por lo cual su organización política y social apenas evolucionó durante esos tres mil años. Aceptaban la vida tal como era y no deseaban ningún tipo de reforma. Vivieron en un estado mucho menos turbulento que la Grecia de la antigüedad, a costa de vivir sometidos a una teocracia en la cual veneraban a su Faraón como un Dios viviente. Los egipcios decidieron renunciar a conocer una libertad tan plena como la que si conocieron los griegos, a costa de mantener el status quo y la paz dentro de su civilización.
Los ejemplos son interminables. Es la historia de la humanidad.
Los alemanes que vivieron durante los primeros años de la década de los treinta del siglo XX, creyeron estar contemplando el inicio de una era dorada de paz y prosperidad. Y aunque convenientemente ignoraron el inicio de las persecuciones a los judíos,  homosexuales,  gitanos y demás sectores demográficos minoritarios considerados “socialmente inferiores”, tampoco parecieron prestarle demasiada importancia al hecho de que esa paz de la que comenzaban a disfrutar venía acompañada de un escalofriante precio a pagar: otorgarles sus derechos civiles y su libertad a un Estado emergente compuesto por un enorme ejercito de asesinos uniformados encabezados por un psicópata. Nuevamente hablamos de un pueblo que eligió “la paz” –y la promesa de grandeza y resurrección- a cambio de sacrificar absolutamente su libertad individual.
En el extremo opuesto, jamás terminaríamos de enumerar  aquellas guerras en las cuales diferentes pueblos de todas las épocas y lugares del mundo han enfrentado a la tiranía y ganado su libertad.
La libertad individual a menudo requiere luchar (Malcolm X afirmó en una ocasión que el precio a pagar por la libertad era la muerte, una afirmación que por lo menos en su caso fue tristemente profética) Y la paz dentro de una sociedad no solamente es posible sin que sus miembros sean libres, sino que a menudo es más fácil de alcanzar y mantener en una sociedad de esclavos.
Sin embargo nunca debemos renunciar a nuestro derecho a ser libres y vivir en paz. Por más difícil que sea. No basta con ser libres en una sociedad violenta y caótica o ser siervos en una sociedad aparentemente tranquila. Debemos conquistar ambos bienes: la paz y la libertad.
¿Pero como hacerlo?



****
Creo que la única forma de entender nuestro presente y labrar nuestro futuro reside en conocer nuestro pasado. En adentrarse en la ardua pero apasionante tarea de conocer las cosas que han pasado a lo largo de la historia de la humanidad.
Solo de esta forma podemos comenzar a vislumbrar esos patrones conductuales que determinan la cíclica repetición de nuestros errores y aciertos. Adentrarse en el conocimiento de la historia y el saber humanos es una empresa fascinante  que además no conoce fin.
Es también la más noble forma de superar nuestros posibles desacuerdos ideológicos y prejuicios culturales. Porque el conocimiento de nuestra historia común como especie nos permite vislumbrar nuestras posibles diferencias como nimiedades y reconocernos en todas aquellas similitudes que realmente nos hermanan como seres humanos.

*****
Marco Tulio Cicerón fue un filósofo romano que nació en el año 106 a.JC y murió asesinado en el 43 a.JC a manos de Marco Antonio.
Fue un autor prolífico y un gran abogado. Conservamos aproximadamente ochocientas de sus cartas.
Tomando en cuenta su nacimiento y muerte, Cicerón vivió en una de las épocas más trascendentales no solo de la antigua Roma, sino de la historia universal. Fue uno de esos autores romanos que presenciaron –y describieron para la posteridad- el convulso momento en que la república romana se derrumbaba tras el auge y caída de Julio César, para dar finalmente paso al inicio del Imperio, con la victoria de Octavio (Augusto) sobre Marco Antonio.
Cicerón me resulta un pensador apasionante por muchas razones. Como tantos otros filósofos, escritores, intelectuales y artistas de todas las épocas, uno de los temas que mas le  apasionó fue la aparente imposibilidad de conciliar la paz y la libertad en las sociedades humanas –tema del que hablábamos unas líneas arriba.
Sin embargo, lo que me resulta más sorprendente acerca de sus ideas es su increíble simplicidad.
Alejándose de la complejidad a menudo innecesaria de filósofos que le precedieron, le acompañaron y le siguieron, Cicerón formuló en cambio una serie de sencillas reglas morales en las cuales mezcló como pocos lo han hecho la simplicidad con el genio.
En su último libro conocido, “Sobre el deber”, trataba de una amplia variedad de temas cotidianos: ¿Qué tan honrado tenía que ser un empresario? ¿Era honesto tomar algunos atajos? ¿Cómo debería un buen hombre responder ante las demandas injustas de un tirano? ¿Resultaba válido que permaneciera en silencio o debería siempre alzar la voz y protestar, incluso si se exponía a peligros al hacerlo? ¿Cómo debía un hombre tratar a sus supuestos inferiores, es decir, sus esclavos? ¿Existían en verdad aquellos supuestos inferiores? ¿No tenían acaso derechos como todos los demás que habría que respetar?
La solución de Cicerón a estos problemas parece sencilla: Haz siempre lo correcto. Una mala acción puede parecer provechosa, pero no lo es porque esta mal.
Se que este parece un argumento circular y excesivamente simple, sin embargo Cicerón no se detuvo aquí. Todas estas preguntas eran apenas las herramientas mediante las cuales pretendía explicar que significaba “hacer lo correcto”.
En primer lugar, lo correcto puede definirse como lo legal, lo que la ley exige. Sin embargo, las leyes bien pueden ser injustas, por lo cual lo correcto va más allá de eso.
Lo correcto es lo que es honesto, sincero y justo: Mantener tu palabra sin importar las consecuencias. Decir la verdad incluso si no estas bajo juramento. Y tratar a todos los seres humanos –forasteros, esclavos, mujeres-  de la misma forma, pues todos son seres humanos, lo cual les da el derecho a ser tratados con respeto.
Cicerón fue por tanto, uno de los primeros pensadores no solo en definir sus reglas morales bajo principios tan sencillos sino también en hablar de igualdad.
Se dice que proclamó:

“¡Admítelo! Sabemos cuando estamos haciendo algo correcto y cuando estamos haciendo algo malo. Sentimos que deberíamos hacer lo correcto. En el curso de toda una vida son poquísimas las veces en las que de verdad no estamos seguros de lo que es bueno y lo que es malo. También creemos que seríamos más felices si siempre hiciéramos lo que sabemos que esta bien, incluso si por ello fuéramos más pobres o tuviéramos menos éxito.”

Las sencillas reglas morales de Cicerón eran la síntesis romana de las ideas de Sócrates y Platón contenidas en La República, así como un análisis sobre las definiciones de virtud que Aristóteles había plasmado en su Ética. La República de Platón y la Ética de Aristóteles son obras mucho mas importantes desde un punto de vista histórico que Sobre el deber, de Cicerón. Pero, como cuestión práctica, ninguna de las dos ofrece una regla para vivir tan fácil  de comprender y de seguir como la modesta directiva de Cicerón.
La conciliación de la paz y la libertad proclamada por Cicerón era simplemente ésta: Si todo el mundo era su propio señor, desaparecería la necesidad de que un único señor gobernara a todo el mundo. Si todo el mundo hacía lo que sabía que era correcto, la paz estaría garantizada y también la libertad podría preservarse. En otras palabras, creía en el gobierno de las leyes, no en el gobierno de los hombres.
No se puede legislar en que debe creer la gente. Es un acto de libre albedrío de los ciudadanos. El fue quizás el primer hombre en darse cuenta de que nada excepto una creencia casi universal en estos sencillos principios puede asegurar a la vez la paz y la libertad en un Estado.
******
De poco nos sirve la libertad dentro del caos. De nada nos sirve la paz en la esclavitud. En el primer caso, nuestra precaria libertad no solamente estará continuamente amenazada, sino condenada de antemano a terminar disolviendose en una lucha por la sobrevivencia en la cual el más fuerte aplastará al más débil. En el segundo, la paz sin libertad no dejará de ser más que un eufemismo para designar una forma de injusticia socialmente tolerada. 
A lo que no debemos renunciar es a nuestra pretensión por crear las bases para el surgimiento de una sociedad de hombres y mujeres verdaderamente libres que vean en su forma de gobierno -la democracia- precisamente la garantía de la preservación de la paz y la justicia social.