Wednesday, May 18, 2011

los peligros de la palabra (¿Quien pidio esta guerra?)






"Narcotics have been sistematically stigmatized and demonized. I predict, in the near future, right wingers will use drug hysteria as a pretext to set up an international police aparatus..."
William S. Burroughs








Goebbels fue un consumado redactor-creativo: "DEUTSCHLAND ÜBER ALLES", "EIN VOLK, EIN REICH, EIN FÜHRER", "ARBEIT MACHT FREI"... Recordad siempre esto: con la publicidad no se juega.
No existen grandes diferencias entre consumir y consumar.












Frederic Beigbeder


















No hay que olvidar nunca el inmenso poder de la palabra, que no solo se manifiesta como el vehículo de expresión para exponer un concepto, sino como un arma que en manos de un orador competente puede ser más poderosa que un ejercito entero.






La palabra es tan poderosa que aquel que llega a dominarla puede lograr empresas que en un principio parecerían imposibles. Empresas que pueden ser tan loables como la defensa de los derechos de los afroamericanos encabezada por Luther King o la independencia que Mahatma Gandhi le dio a los hindúes, hasta las más desastrosas atrocidades. Hitler no tenía una mente brillante. El Mein Kampf es un compendio insufrible de estupideces que nadie tomo en serio cuando se publicó, algo que el mundo entero pagaría muy caro. No concibió ningún concepto revolucionario o inteligente, Pero fueron dos los principales factores que lo llevaron a ascender al poder: Por un lado, siendo un criminal salvaje y megalómano como lo era, fue asesinando uno a uno a sus rivales hasta teminar con la oposición.






Pero eso no hubiera bastado para llevar al mundo entero a la guerra, a su país a la ruina, y a los judíos y demás minorías al infierno del holocausto (la palabra holocausto significa literalmente "todo quemado"). Hitler ascendio al poder haciendo uso de los más atroces conceptos que Maquiavelo había descrito (Porque no hay que olvidar que Nicolas Maquiavelo no fue un ser desalmado, sino un pensador brillante que se limitó a describir los mecanismos por los cuales opera el poder) Pero tal como el lo expuso en "El Príncipe", no basta con llegar al poder. Esa es la parte fácil. Lo dificil es mantenerlo. Hitler no solo lo mantuvo sino que llegó a dominar y manipular a su pueblo a tal grado, que fue capaz de llevarlo voluntariamente al abismo. Y lo único que Hitler usó para alinear al pueblo alemán a obedecer sus ordenes, que no solo eran peligrosas sino francamente estúpidas, fue la palabra.






Hitler fue un orador brillante. Es escalofriante ver un discurso de Hitler y la reacción que sus argumentos dementes producían en su auditorio. He aqui uno de los más grandes peligros del poder de la palabra: Una frase brillante, la correcta conjunción de las palabras adecuadas, un orador carismático, una inflexión de voz certera en medio de un discurso, pueden lograr que aún un concepto a todas luces estúpido sea aceptado como una verdad absoluta por un país entero. La población alemana de la década de los 30 no es una excepción al resto de la humanidad. Ahí se dieron todas las condiciones necesarias que llevaron al mundo entero a enfrascarse en el peor conflicto bélico de la historia, aquel que cobró 60 millones de vidas humanas.






La propaganda, otra de las grandes armas de las que hizo uso Hitler, no es mas que otra variante del poder de la palabra, en conjunción con la expresión visual.






Los políticos son expertos en el arte de encontrar nuevos términos para disfrazar conceptos que de otra forma no serían aceptados por el pueblo. Estados Unidos es el ejemplo perfecto: Daños colaterales disfraza la muerte de civiles inocentes. Operaciones estratégicas disfraza intervenciones militares injustificables en contra de un país que no se alinea con los intereses económicos estadounidenses. Fuego amigo significa básicamente ser asesinado por tu propio ejercito. Y esta breve lista en resumen trata de ocultar elementos de un concepto común: la guerra, que representa el fracaso más espectacular de la inteligencia humana y el escenario en el cual se montan las mas atroces características de la naturaleza del ser humano.






Normalmente un político tiene cuidado a la hora de abordar este tema, ya que representa algo que un pueblo desea evitar a toda costa.












Cuando nuestro actual presidente, Felipe Calderón, ascendió al poder, lo hizo tras pasar por las elecciones presidenciales más reñidas y ríspidas de la historia de este país. México se encontraba no solo estancado, gracias a la ineptitutd total de Vicente Fox y su desastroso sexenio, sino dividido y casi al borde de un estallido de violencia.






Pues bien, nuestro presidente, haciendo gala de una profunda falta de miras e inteligencia, decidió usar como estrategia inicial la promesa de terminar con el narcotráfico, al que pretendió presentar ante los ojos del país como la causa de todos nuestros males. Sacó al ejercito a las calles, sabiendo que el ejercito era -y recalco, era- la única institución nacional con un índice de popularidad impecable e hizo actos pretenciosos como vestirse de militar para que la prensa lo retratara y esa imagen llegará hasta el último rincón del país.






Todas estas acciones rindieron sus frutos y por unos meses funcionaron razonablemente bien. Solo que al presidente pareció olvidársele que aquel era solo un truco temporal para desviar la atención del caos que dejó el sexenio de Fox. Un truco que debía ser usado unicamente para darle tiempo de poner un poco de orden y reconciliar diversos sectores de la sociedad, que tras las elecciones presidenciales estaban tan divididos que se encontraban a un paso de llegar a la violencia.






Continuando con su estrategia estúpida, concentró todos los objetivos de su sexenio a ganar la gran guerra contra el narcotráfico.






Sin embargo, Calderón olvidó -o nunca supo- que las palabras tienen un significado y que jamás deben usarse a la ligera, y que una de las palabras más peligrosas y que por tanto deben usarse con mas precaución y sutileza es precisamente la palabra "guerra".






No es lo mismo usar la palabra campaña, operación, acción o combate al narcotráfico, que la palabra guerra. La guerra es un concepto que define el más atroz conflicto en el cual puede embarcarse el ser humano. Un conflicto sin reglas en donde la muerte es el medio para la victoria y la victoria el único fin posible. La guerra involucra necesariamente muerte, no solo de militares, sino de civiles inocentes. Involucra sufrimiento, dolor y destrucción. Implica el uso de cualquier medio, por salvaje que esta sea, con el fin de llegar a la victoria.






Y los resultados están a la vista. México, con mas de 30,000 muertes en 4 años, es hoy lo que el presidente deseaba: un país en guerra.






Cuando la Marina abatió a Arturo Beltran Leyva, el gobierno calderonista se apresuró a usar la acción como un gran triunfo, como la muestra del valor del presidente, incluso a costa de la publicación de fotografías horrendas y cuidadosamente montadas del cadaver del capo.






Pues bien, dos días después, en Tabasco, mientras la familia de uno de los soldados que murieron en la acción velaba a su heroe, un comando armado irrumpió en la noche en su propiedad y asesinó a todos y cada uno de los miembros de la familia del soldado. Todos, incluyendo niños y ancianos.






Pero es que estamos en guerra ¿Cierto? Una guerra era justo lo que México necesitaba para salir adelante. No la educacón ni la salud. Calderón tenía le verdadera receta: La guerra.






Este gobierno pasará a la historia como uno de los peores que haya tenido este país no solo por el nulo crecimiento en todas las areas, sino por haberle sumado a este pueblo, ya de por sí sumido en la miseria y el abandono, el peso de cargar con una guerra estúpida e innecesaria que nadie pidió.

Tuesday, May 03, 2011

"Woke up this morning..."







Este texto está dedicado a tí. Por darme la inspiración de retomar el hábito de escribir, después de mucho tiempo de haberlo abandonado. Por darme la oportunidad de aprender algo de tí y de mí mismo cada vez que hablamos. Por darme esperanza y por haberme dicho eso.... después de haberte contado mi más oscura hora.










1.










Sin ser la regla general, con frecuencia a lo largo de la historia de la humanidad, los movimientos culturales más importantes y las expresiones artísticas perdurables que logran trascender el tiempo e influenciar a las posteriores, suelen nacer en dos clases de épocas: En tiempos en los cuales la prosperidad economica se combina con la aparición de artistas y mecenas que promueven la generación de obras artísticas. El caso arquetípico de esta clase de movimientos artísticos son el auge de Atenas y Roma durante la antigüedad, y posteriormente el renacimiento italiano. Por otro lado existen otro tipo de expresiones artísticas que por el contrario nacen en momentos históricos marcados por la adversidad.
Ambos tipos de movimientos son igualmente valiosos, sin embargo su origen determina ciertas características que los diferencian pofundamente. En el primer caso existen recursos ilimitados para la generación de obras artísticas, por lo cual las obras provenienes de estos periodos suelen ser majestuosas, como es el caso del partenón en la acrópolis o el David de Miguel Angel en el renacimiento. El propósito de este tipo de obras artísticas es exaltar la belleza y refleja la majestuosidad de las sociedad en las cuales estas obras fueron creadas: Atenas, Roma, Florencia... Los espectadores de estas obras las contemplan y admiran su magnificencia.
Como otro tipo de manifestación artística, la música no es la excepción. El ejemplo más notorio de movimientos musicales nacidos en épocas de gran prosperidad economica serían el movimiento barroco encabezado por Bach, el clásico, encabezado por Mozart o el romántico, lidereado por Bethoven.
Por otro lado, las expresiones artísticas emanadas de la adversidad y la pobreza son radicalmente diferentes. A menudo su complejidad es mucho menor, sin que por ello sean menos interesantes, y su propósito no es reflejar la magnificencia social de la cual no provienen ni la simple contemplación, sino la sublimación del dolor y la miseria y el escapar por un momento de una realidad a menudo atroz. Ejemplos de movimientos artísticos nacidos en momentos históricos adversos son innumerables, sin embargo en este caso me referiré en particular a la música, y dentro de los tantos movimientos existentes, me referiré asimismo a uno en particular, que podría considerarse el movimiento musical dentro de esta categoría, que mas influencia tuvo a lo largo del siglo XX: El blues.










2.
Los primeros reportes de música que pueda ya caracterizarse como un blues arcáico se remontan a finales del siglo XIX, cuando un reportero de California describió, tras un viaje al delta del Mississippi a un guitarrista afroamericano tocando "la más extraña música que haya escuchado" con la ayuda de una botella vacía de licor barato que deslizaba a traves de las cuerdas, produciendo un sonido hasta entonces desconocido. Lo que describía entonces es una de las tantas técnicas derivadas del blues que hoy universalmente conocemos como "slide", el cual consiste en un tubo metálico o de vidrio colocado en el dedo meñique con el cual el guitarrista produce sonidos ascendentes o descendentes continuos al deslizarlo a traves de una o varias cuerdas de una guitarra.
Sin embargo, la primera mención de la palabra "Blues" para referirse o englobar este tipo de música que se había concebido y desarrollado en el delta del Mississippi data de inicios del siglo XX, y consiste en la primera grabación de blues de la cual se tenga registro, una obra llamada "Dallas Blues", adjudicada a Hart Wand y grabada en 1912. El término "blues" se utilizaba en esta canción como una referencia a una obra teatral de George Colman (1798) llamada "Blues devils", término que el autor usaba para referirse a los demonios de la tristeza, la melancolía y la desesperanza.
Con el paso del tiempo el termino se popularizó y el movimiento musical se acuñó con dicho nombre: The Blues. Aquella música que aquel reportero californiano había descrito como la más extraña que jamás había escuchado, se había desarrollado en el curso de esos treinta años e incluía ya un gran número de variantes y modalidades.
Movimiento musical afroamericano por excelencia, el blues podía cantarse sin la ayuda de ningún instrumento más que la propia voz del sujeto -como es el caso de Son House, uno de los pioneros del movimiento y autor de algunos de los más grandes clásicos del género: Death Letter, John the revelator y Grinning in your face- o incorporar piano y contrabajo. Sin embargo, desde un inicio, junto con la simple voz del intérprete, el instrumento por excelencia del blues fue siempre la guitarra.






3.





La esencia del artista, la esencia de lo que hace el artista es la creación. Ahi en donde no hay nada, el artista crea algo. No necesariamente belleza. O una forma más exacta de expresarlo es que el artista no necesariamente crea obras que recreen los estándares mas socialmente aceptados de belleza. Carlos fuentes dijo una vez que la belleza no es más que la verdad, y en este punto es en donde coincido. El renacimiento italiano se apegaba a los cánones clásicos de belleza grecolatinos. El impresionismo frances o el puntillismo de Seurat no, sino que eran formas completamente nuevas de expresión artística, y sin embargo su mérito o calidad no es menor. Una de las características del arte por supuesto es que es completamente subjetivo y que depende completamente de la imresión y juicio del espectador por un lado, pero principalmente, o al menos en mi opinión personal, de su autenticidad. menudo las obras artísticas mas bellas -entendiendo la belleza desde este punto de vista- son aquellas obras auténticas, honestas, genuinas y a menudo crudas o incluso perturbadoras que recrean de una forma fidedigna la verdad en el mundo. Dos ejemplos prototípicos de este tipo de obras artísticas son "El Grito" de Edvard Munch y el Guernica de Picasso, cuyo valor artístico es infinitamente superior al de algún autorretrato por encago de algún rey olvidado.





De nuevo recurro en primer término a la pintura para ilustrar un ejemplo, pero estos sobran. En la literatura y en último término en cualquier tipo de manifestación artística es posible aplicar esta regla.





Un artista crea, sin embargo su creación es parcial, ya que en mayor o menor medida, de forma conciente o inconciente, la realidad que lo rodea influye en su creación. En ocasiones la obra artística refleja de forma muy realista y detallada un momento histórico, en otras lo refleja también, pero enmascarado sutilmente o francamente descrito crípticamente en una obra que en una primera impresión no tiene nada que ver con la época en la cual el artista la concibió.





Hablando de obras artísticas surgidas en épocas de adversidad, evidentemente el factor adverso del cual deriva el blues es la pobreza. Hablemos por un momento e otro tipo de adversidad: la represión social. Un momento histórico marcado por la represión fue la Inglaterra victoriana. Dickens describió en sus obras la realidad que vivió de una forma detallada, minuciosa y precisa. Alicia en el país de las maravillas de Lewis Carroll se originó también en la Inglaterra victoriana y de primera instancia no parece tener nada que ver con la sociedad en la cual nació. Sin embargo, observando más detenidamente podemos interpretar a la despótica reina de corazones como una manifestación apenas encubierta de la Reina Victoria, y toda la trama y el escenario onírico y fanástico del libro no es más que un escape a las reglas estrictas e inamovibles de la época.





Este es un punto importante que no hay que olvidar. El arte a menudo es un escapismo.





En otro ejemplo, la Inglaterra victoriana se caracterzó por la represión social en todas sus variantes. Quizá una de estas variantes sea la más representativa de la época: la represión sexual. Vayamos a otra obra literaria concebida en la Inglaterra victoriana que de primera instancia no tiene nada que ver con el tema y sin embargo, al mirar detenidamente, descubrims que todo el libro no es más que el reflejo de la sexualidad de la época: Dracula, de bram Stoker, n donde el Conde representa la sexualidad sin ataduras ni límites que en el fondo muchos ingleses deseaban y temian al mismo tiempo. En primera instancia podemos notar que la sexualidad "libertina" según los cánones de la época es representada en el libro como un vampiro -personaje de por sí sexualizado no solo en este libro sino desde el origen del mito-, es decir un monstruo inmortal, perverso, seductor, que llega a Inglaterra proveniente de tierras lejanas -porque Inglaterra es pura por si misma y el mal proviene siempre del exterior, de acuerdo a esta interpretación- en la encarnación de un lobo. Su objetivo son los dos personajes femeninos del libro: Lucy, que representa la mujer que cede a la tentación -es decir, a la prohibición social- y Mina, quien representa el espectro opuesto: la perfecta mujer victoriana caracterizada por la virtud incorrompible que no cede a la tentación del conde y en consecuencia sobrevive. El castigo de Lucy y el mensaje es evidente: Cede a la tentación y morirás.





Van helsing por su parte es la encarnación del protector de la virtud de la inocente mujer victoriana, y por supuesto tampoco es casual que su principal arma contra el temible monstruo de la liberación sexual sea un crucifijo. Evidentemente Van Helsing es una alegoría de la cristiandad como la única salvación posible ante estos vicios.




4.




Hay algo dificil de definir en el blues. Una especie de instinto muy antiguo que se acerca a nuestra parte más primitiva: El instinto de sobrevivencia. El blues nace propiamente el en delta del missisipi, zona marcada por la miseria, el abandono, el alcoholismo, la violencia y desintegración familiar y la marginación de la población afroamericana.


El blues no es una forma de arte muy elaborada o intelectual. Por el contrario, la característica más importante del blues es su simplicidad. El blues tiene una estructura simple que expresa en una forma de expresión breve y contundente toda esa serie de emociones derivadas del sufrimiento de los afroamericanos del delta.


Cuando en Estados Unidos se desarrolló de manera exponencial el sector industrial en el norte del país, después de la victoria absoluta conseguida en la segunda guerra mundial, miles de afroamericanos de Missisipi, Louissiana, Texas y Alabama emigraron las grandes ciudades del norte.


Ninguna otra ciudad fue más importante para el paso del primitivo blues del delta al blues urbano que Chicago, Illinois.


Fue en Chicago en donde aparecieron y brillaron los pioneros del blues urbano: Muddy Waters, Howlin Wolf, BB King y Albert King (Los llamados 3 reyes: BB, albert y freddie, quien no apareció en escena hasta la década de los sesenta)


Sin embargo, Estados Unidos se encontraba aún marcado por la marginación y la segregación de la raza negra, por lo cual, la juventud blanca estadounidense nunca tuvo acceso al blues, sino hasta que aparecieron figuras Como Elvis Prestley y Chuck Berry. Sería a cinco mil kilómetros de distancia donde el blues negro causaría una conmoción en la juventud de toda una generación.











Wednesday, June 30, 2010

el recuerdo de la ausencia




La única muerte verdadera es el olvido. Nuestro paso por este mundo es breve, apenas un suspiro. Nuestra desaparición material es el fin de todas las cosas en cuanto a que no creo que exista nada más allá. Pero nuestra ausencia física no significa que estemos destinados a desaparecer del todo.



Dejando a un lado a nuestra descendencia, o a la posible obra que dejemos, creo que lo único que le da un sentido a nuestro fugaz paso por este mundo son las memorias y los instantes que dejamos impresos en la mente de las personas que tenemos a nuestro alrededor.



Creo yo que perdemos el tiempo temiéndole a la muerte. La muerte nos acompaña durante todo nuestro trayecto. A veces la ignoramos. A veces nos preocupa. En algún momento nos hacemos conscientes de su presencia y del irremediable destino que representa, y por un momento corremos el riesgo de sentirnos solos y desamparados.



En un mundo sin Dios y sin una luz al final del túnel, cuando nos llega el momento de ver a la muerte a los ojos, la primera pregunta que nos asalta es como encontrarle un sentido a nuestra vida, cuando la esencia misma de esta parece oponerse a que lo tenga.



Dios le da un sentido a nuestra existencia. Nos hace sentir especiales. La vida eterna parece un aliciente válido para todos nuestros esfuerzos y un consuelo necesario para nuestras tantas otras penas. Sería maravilloso que las cosas fueran tan fáciles. Pero lo cierto es que parece mucho más probable que todo el concepto de un Dios creador que vela por nosotros y la vida eterna que nos ofrece al final de nuestra jornada sean más una salida fácil, producto de nuestro mismo miedo y soledad, que una existencia real externa e independiente a nuestra mente.



¿Que es lo que nos queda entonces? La opción de creer siempre está abierta y no pretendo juzgar a aquellos que deciden tomar esa ruta. Es más cómoda y acogedora, y la opción de abandonar a Dios parece en un principio un aterrador salto al vacío que nadie en su sano juicio parecería querer como elección.



Sin embargo, lo cierto es que la realidad es una, y esta -lamentablemente- no tiene la mínima obligación de resultarnos agradable de ninguna forma.



Al vernos entonces en el espectro de un mundo sin Dios, y pasando el terror momentáneo que nos invade en un principio -y que nunca se va por otro lado, pero disminuye de intensidad- nos vemos obligados a replantearnos las cosas y tratar de buscarle un sentido a nuestras vidas dejando a un lado los consuelos fáciles pero inconsistentes.



Entramos entonces en un humilde terreno en el que los detalles aparentemente fútiles e irrelevantes comienzan súbitamente a cobrar un valor especial y cada vez mayor.



Tal vez sea cierto -y lo es- que nuestra existencia es en esencia algo irrelevante cuando la observamos bajo la lente de una escala de tiempo lo suficientemente grande. Pero es precisamente entonces -cuando nos damos cuenta de ese hecho- que debemos aprender a ser humildes y echar mano de los más pequeños y aparentemente triviales detalles de nuestra vida para tratar de edificarle un sentido y propósito, aunque sea solo ante nuestros ojos.



El tratar de ser feliz me parece un buen inicio aunque no sea hablar de poco, ya que como es bien sabido, es esta la más dificil tarea de todas y en ella inician y terminan las alegrías y penas de todos nuestros esfuerzos terrenales.



Quizá aún más importante que esto sea el tratar de hacer felices a las personas que fugazmente se cruzan en nuestro camino a cada paso que damos. Esos seres tan insignificantes y valiosos a un tiempo como nosotros, tan confundidos y solos, tan desamparados y desprotegidos, que casualmente pasan sus vidas en nuestra misma escala temporal, dándonos la irrepetible oportunidad de compartir unos años, unos meses, unos días, una tarde o una noche.



El recuerdo de un buen momento, el socorro en un problema, el consejo en un dilema, el consuelo en una pena, la impresión de nuestras palabras y nuestros actos en la vida de alguien más, es en esencia lo que tenemos para edificarle un propósito a nuestra vida.



No es mucho pero es todo y lo mejor que tenemos.

Monday, June 28, 2010

el otro fundamentalismo


"Esta será una lucha monumental del bien contra el mal"

George W. Bush
- Declaraciones emitidas antes de la Invasión a Irak en 2003-

"Esta manifestación es contra el terrorismo. El terrorismo de Estados Unidos. Los estadounidenses arrestan y matan a mujeres y a niños. Insultan a las personas mayores y asesinan a los jovenes. El terrorismo es Estados Unidos."
Ciudadano Iraquí
- Entrevista cedida durante una manifestación posterior a la invasión de Irak por la administración de George W. Bush -

Cuando se trata de hablar de fundamentalismo religioso, inmediatamente todos dirigen su mirada hacia el oriente medio y el mundo musulmán. Y si bien es cierto que éste constituye el ejemplo más visible e indefendible del aterrador espectro del fundamentalismo, lo cierto es que existen otros ejemplos en muchas otras regiones del mundo del mismo fenómeno, que no por ser menos publicitados y mencionados, dejan de ser focos rojos para el surgimiento de movimientos peligrosos en un futuro no tan lejano.

El mundo musulmán resulta el ejemplo mas obvio de este peligroso fenómeno por más que obvias razones. Recurriendo a las raices mismas del término, el fundamentalismo religioso se refiere a la tendencia de interpretar literalmente aquello que está escrito en los supuestos "libros sagrados" como la norma que rige todos y cada uno de los aspectos de la vida de sus respectivos creyentes.

El Islam, como casi ninguna otra religión del mundo, tiene esa tendencia a interpretar de forma estrictamente literal las "enseñanzas" de ese mamotreto medieval al que llaman Corán con resultados frecuentemente horrendos. Libro atroz como pocos, el Corán es un compendio insufrible de maldad y estupidez humana que no vale la pena ni como tema de conversación. Sin embargo, tal y como frecuentemente sucede con este tipo de libros espantosos pero innegablemente peligrosos, debemos permanecer siempre alertas ante la imparable expansión del fundamentalismo islámico y hacer lo que humanamente esté a nuestro alcance por detenerlo, haciendo uso de medios pacíficos y racionales.

No resulta sorprendente que el mundo occidental se horrorice al observar las lapidaciones de mujeres adúlteras en Irán, o la amputación de manos a los ladrones en plazas públicas de Afgánistán. Resulta entre cómico, rídiculo e indignante lo que pasó hace unos años con la publicación de esas trístemente celebres historietas que retrataban a Mahoma por parte de un periódico danés, y la repercusión que ese hecho aparentemente trivial tuvo en el mundo musulmán. Como habrá de recordarse, se quemaron banderas danesas en todos los países islámicos, se incendiaron embajadas -no solo danesas sino de otros países europeos que nada tenían que ver con las historietas- y se asesinaron cristianos en nombre del honor del profeta Mahoma, ese paedófilo criminal, asaltante de caravanas, que en el siglo VII DC tuvo a bien fundar esta abominable religión. Se pidió a Dinamarca en repetidas ocasiones que se disculpara públicamente por la grave ofensa perpetrada (¿Disculparse de que? ¿En donde esta la grave ofensa? ¿Porque tendría que disculparse un país occidental con derecho a la libertad de expresión ante otro, simplemente porque éste último aún se rige bajo leyes medievales? ¿Es acaso eso culpa del país occidental en cuestión?)

En pocas palabras, la barbarie, la estupidez y la profunda ignorancia que alimenta el fundamentalismo islámico es indefendible desde cualquier punto de vista. Es éste uno de los principales focos rojos que amenazan la paz de este siglo y como dije antes, por más irrisorios y ridículos que nos parezcan sus preceptos, no podemos darnos el lujo de ignorarlos, cruzarnos de brazos y esperar que esta ideología medieval, misógina, homofóbica e intolerante continue prosperando sin freno alguno.

Dejando momentaneamente a un lado al islám -o por ser más específicos, al fundamentalismo islámico o islamismo, o teocracia islámica- me interesa referirme a otros ejemplos de fundamentalismo religioso mucho menos publicitados pero potencialmente igual de aberrantes y peligrosos que el islámico.

Resulta muy cómodo para el mundo occidental el etiquetar al islám como el máximo villano a combatir y perder de vista los ejemplos que tiene en casa.

Habremos de recordar que todas las religiones del mundo - o por lo menos la inmensa mayoría de ellas- tienen dentro de sí mismas la semilla para la aparición del fundamentalismo y la intolerancia. El islam no es un caso aislado. En las religiones, esto no es la excepción sino la norma.

Si aceptamos como cierto el hecho de que el fundamentalismo religioso más peligroso en el mundo oriental es el que se está gestando en el Islam, habremos también de aceptar que la variante occidental más peligrosa del mismo fenómeno es la que actualmente se está desarrollando en los Estados Unidos de America.

Contrario a lo que podría pensarse del páis occidental más industrializado y económicamente poderoso del mundo, los Estados Unidos están lejos de encontrarse a la vanguardia cultural o educativa del mundo. Lejos de esto, en los últimos años -en particular en esos ocho insufribles años de la era de George W. Bush- se ha observado un notorio y escandaloso retroceso en las relaciones entre la ultraderecha cristiana y la política estadounidense, así como en los programas educativos de dicho país, continuamente amenazados por la ignorancia de líderes cristianos que insisten en inmiscuirse en areas que no son de su competencia y en las que nada tendrían que intervenir.

Irán y el resto de los países musulmanes no son los únicos estados del mundo que se inclinan por la teocracia -probablemente el peor sistema político imaginable de todos cuantos se conocen- a la hora de tomar decisiones importantes y obtener el apoyo de sus pueblos para la consecución de sus metas. Los Estados Unidos de America también lo han hecho desde su fundación y hasta nuestros días. A pesar del ateísmo y la absoluta inclinación por un estado laico por parte de los padres fundadores de los Estados Unidos -Estados Unidos, no Ámerica ni Norteamérica-, en innumerables ocasiones los estadounideses han recurrido a Dios y a la religión para promover sus planes expansionistas y obtener el apoyo del pueblo para la guerra. No es ningún secreto que un sustancial porcentaje de líderes políticos estadounidenses pasados y presentes -incluyendo por supuesto a innumerables expresidentes- han llevado a su pueblo a embarcarse en guerras e invasiones ilegales a países desprotegidos, movidos por la convicción de que su país se encuentra del alguna manera predestinado por Dios para conducir el destino del mundo.

El aparentemente inocuo "In God we trust" impreso en todos los billetes de dólar es una frase que esconde en sí misma una peligrosa enseñanza acerca de la concepción que una sustancial parte de la población estadounidense tiene del nacimiento y destino de su país.

Basta recordar que George W. Bush afirmó en alguna ocasión que Jesús mismo le ordenó la invasión de Irak, y que confiaba ciegamente en que Dios le apoyaría en la justicia de su causa (Es una pena que Dios haya omitido decirle que no existían armas de destrucción masiva en ninguna parte de Irak, pero ya se sabe que Sus designios son misteriosos)

Así pues ¿Existe alguna diferencia entre las delirantes razones que esgrimió Bush para justificar la invasión de Irak con el contenido del discurso de cualquier imán musulmán alentando a su pueblo a llevar a cabo la sagrada jihad? En esencia el contenido y la ideología es la mísma, con la diferencia de que quien pronunció la primera alocución contaba para ese momento con el control del ejercito más grande y poderoso del mundo, así como con el apoyo casi incondicional de su pueblo -el país económicamente más poderoso del orbe.

El fundamentalismo religioso de la ultraderecha cristiana estadounidense es igual de peligroso que su contraparte islámico y la creciente influencia que ésta tiene en el control de los movimientos de su gobierno es una amenaza que no nos puede pasar inadvertida. Una excesiva influencia de grupos fundamentalistas religiosos -sea de la religión que sean y aqui poco importa si son musulmanes, católicos, cristianos o judíos- en el funcionamiento de un gobierno tan poderoso como el estadounidense constituye una amenaza gigantesca a la paz y estabilidad del mundo.

Aqui tenemos que agregar otro ingrediente a este caldo de cultivo para el desastre al recordar que la inmensa mayoría de la población estadounidense se encuentra actualmente sumida en el analfabetismo científico y un nivel cultural de conocimientos ínfimo. En El mundo y sus demonios, el brillante Carl Sagan divulgaba los escandolosos resultados de encuestas aplicadas a estudiantes y otros ciudadanos promedio estadounidenses en donde quedaba a la luz, entre otras cosas, que la gran mayoría de ellos eran incapaces de ubicar a Japón en un mapa o en establecer si la tierra giraba alrededor del sol o era éste el que giraba alrededor de la tierra.

A pesar de los años transcurridos trás la publicación de este libro, las cosas no han variado mucho, y en algunos sentidos incluso han empeorado aún más. Como ejemplo de esto solo nos basta con recordar el éxito que han tenido los llamados creacionistas en su intento por frenar la enseñanza de la evolución y la selección natural darwiniana en las escuelas y sustituirla por la doctrina bíblica que establece que los primeros seres humanos fueron Adán y Eva, que éstos fueron creados a imagen y semejanza de Dios, y que el universo fue creado en los siete días del cuento del Génesis, por lo que la edad de éste no son los 18 mil millones de años que establece la teoría del Big Bang, sino apenas unos seis mil años, ya que esa es la cifra resultante tras la suma de todos los patriarcas bíblicos hasta la fecha (¿Me preguntó quien fue el pobre infeliz al que le encargaron realizar esa suma?)

Así las cosas. Por más ridículos que nos resulten los preceptos que defienden los creacionistas, y por más indignantes que sean sus desesperados intentos por frenar el avance del conocimiento humano -especialmente si tenemos en cuenta que su arena de combate son las escuelas de enseñanza básica-, lo cierto es que en los últimos años han tenido un espectacular avance en su labor oscurantista, facilitada en gran parte por esos ocho recientes años de terror repúblicano.

Asi que ¿En donde se encuentra la diferencia de fondo entre el fundamentalismo islámico guiando las riendas de países musulmanes como Irán y Pakistán y el fundamentalismo cristiano inmiscuyendose en las más importantes decisiones de gobiernos occidentales tan poderosos como el estadounidense?

Sunday, June 27, 2010

odio y estupidez en la frontera



Los recientes crímenes de odio acaecidos en la frontera entre México y los Estados Unidos son un foco de alerta que no nos puede pasar inadvertido.

Hace pocas semanas se alzó cierto revuelo ante la difusión de un video que captura el momento exacto en el cual un mexicano grita desesperadamente en sus últimos momentos, al ser asesinado a golpes por miembros de la patrulla fronteriza.

Solo unos cuantos días después, otro acéfalo miembro de la misma organización consideró perfectamente racional y justificable contestar a una supuesta "agresión con piedras" desde el otro lado de la frontera desenfundando su arma e introduciendo una bala en el cráneo de su letal atacante, quien a la postre sería identificado como un niño de 14 años.

En las breves entrevistas que ofrecieron a los medios, los representantes de esta desprestigiada y aborrecible institución -la border patrol- que cada día parece esforzarse más y más en consagrarse como una auténtica vergüenza de la humanidad, no ofrecieron el menor atisbo de algo remotamente parecido a una disculpa, por lo que fue el evidente e injustificable asesinato de un adolescente "armado" con una piedra, a manos de un oficial de policía armado con un revolver.

De cualquier forma sabemos que la disculpa hubiera valido de poco, porque al final de cuentas el adolescente muerto está, pero hubiera sido el mínimo gesto de vergüenza en respuesta a lo que fue un innegable crímen de odio. Un asesinato repugnante perpetrado por un criminal miserable que en un mundo más justo que éste, debería estar en estos momentos tras las rejas.

Thursday, June 24, 2010

el grito y el silencio



"Dios es el silencio del Universo, y el hombre es el grito que da sentido a ese silencio"


- José Saramago

"Los cuadernos de Lanzarote"


Existe una abismal diferencia entre creer en Dios y creer en las religiones. Se tratan, muy a pesar de lo que digan los sacerdotes, de dos cuestiones completamente diferentes que no necesariamente deben ir juntas.


En diferentes momentos llegué a la conclusión de que no podía ser congruente con mi forma de pensar y creer primero en la validez de los sistemas religiosos, y en último término, en la existencia de Dios. O por lo menos en la existencia de un Dios antropomórfico, personal y emocionalmente satisfactorio y conveniente para nuestra salud mental como el que proponen la mayoría de las religiones organizadas del mundo.

Con el paso del tiempo, mis opiniones acerca de la religión, en particular acerca de la católica, con la cual tengo la desgracia de tener un mayor contacto, fueron pasando de la duda y el cuestionamiento a la indignación y la rabia.

Hoy por hoy no puedo exponerme a la petulante actitud con que los ministros religiosos pretenden imponer sus dogmas medievales sin la necesidad de aportar pruebas que sustenten sus teorías o entrar en un debate racional -como le es exigido a todos los demás-, sin experimentar náuseas en el intento.

Porque una cosa es respetar el derecho de toda persona a profesar una religión si así lo desea, y otra muy diferente es aprovecharse de esa misma libertad para imponer esas creencias dogmáticas personales en asuntos públicos, pretendiendo evadir la obligación de aportar pruebas y entrar en un verdadero debate de argumentos racionales, esgrimiendo la estúpida -e irracional- excusa de estar exento de dichos requistos, que le son exigidos a todos los demás, ya que eso sería atentar en contra de la libertad de culto.

Una cosa es que los sacerdotes y los creyentes en general apelen a la libertad -a la que curiosamente tanto han pisoteado en todas esas otras ocasiones en las cuales la libertad sirve a otra causa que no sea la suya- y otra muy dferente es que pretendan burlarse de mi inteligencia.

Wednesday, June 23, 2010

la inexistencia de la democracia



La democracia es un concepto que día a día se aleja más de la realidad.

Como un concepto que es, cambiante y sujeto a los dudosos intereses de los políticos en turno que se sirven de él, el gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo, hoy por hoy no es más que una concepción utópica que se utiliza para disfrazar lo que, de hecho, no es más que una oligarquía depredadora que se sirve de la voracidad del capitalismo en su variante actual -el neoliberalismo- para saciar sus intereses.

Como suele suceder, la culpa de esta situación es compartida tanto por los gobernantes que desvirtúan el término como por lo pueblos que así lo permiten.

El depositar una planilla tachada en una urna cada cuatro o seis años no convierte a un gobierno en una democracia.

Mientras la democracia es, o debería ser, un gobierno elegido íntegramente por la voluntad mayoritaria de todos y cada uno de los miembros de su pueblo, los gobiernos actuales son impuestos en la realidad por las invisibles e inexorables garras de los dueños del capital.

Cada vez con mayor frecuencia las costosísimas campañas electorales van convirtiendose en una puesta teatral cuidadosamente montada frente a los ojos del pueblo con el fin de disimular una verdad intolerable que barre desde sus cimientos la credibilidad de las democracias actuales: el hecho de que la elección de los personajes que rigen los puestos más altos y poderosos de la política no reside en la decisión emanada de la mayoría, sino en las secretas conversaciones entre bastidores de los altos empresarios, políticos y dueños de los grandes medios de comunicación.

Los representantes del supuesto gobierno por el pueblo y para el pueblo solo mantienen una breve conviviencia e interés en sus gobernados mientras duran esos meses de farsa conocidos más amigablemente con la acepción de campañas electorales. Una vez que éstas terminan, los políticos se olvidan de ellos por el resto de su mandato para dedicarse por entero a servir a la oligarquía que los colocó en su puesto.

El auténtico concepto de la democracia alberga la posibilidad de una forma de gobierno que tiene sus raices en la libertad, la igualdad y la justicia. Es además un concepto amplio que no se limita únicamente al sector de la política, sino que se extiende, o debería extenderse, a los sistemas económicos que nos rigen, así como a nuestro inalienable derecho a la salud, la educación y la cultura.

Si bien, en el simple campo de la arena política, nuestras frágiles democracias actuales apenás alcanzan a disimular su falsedad con el costoso y precario barníz de legalidad que les otorgan las campañas electorales, en el sector económico, la escandalosa falta de moralidad y escrúpulos del neoliberalismo que nos rige resulta tan insultante que ya no alcanza a ocultar su inmundicia a nadie que cumpla con el simple requisito de tener los ojos abiertos.

Muchos cínicos replicarán -no sin cierta razón- que la economía no esta obligada en absoluto a someterse a los más elementales cánones de moralidad y justicia. Resultaría sin embargo muy impopular pronunciar estas palabras en público, por lo cual este precepto es actualmente acatado sin resistencia pero en el más absoluto de los silencios.

Como actividad humana que es, la perversidad de las políticas neoliberales quedan irremediablemente expuestas cuando abandonamos el ámbito de los números y las estadísticas macroeconómicas y nos trasladamos al epicentro del infierno que ha desatado la incontrolada evolución -¿o involución?- del capitalismo: Basta con posar nuestros pies en los barrios pobres del tercer mundo, recorrer sus sucias e infectas calles, observar a sus niños esquivando el tráfico urbano, ganándose la comida del día con las pocas monedas que reciben de la caridad, o trabajando en lo que sea, en lugar de estar en una escuela. Basta con ver a sus jovenes desempleados, agonizando bajo la sombra de muerte del VIH. Basta con ver a sus ancianos terminar sus días desamparados, sin un techo bajo el cual cubrirse, expuestos diariamente a morir bajo el frío de la noche.

Es ahí a donde nos conduce el viaje final de las políticas macroeconómicas que nos rigen. Es ahí, y solo ahí, en donde deberían terminar posadas nuestras miradas. De donde deberían ser formuladas nuestras opiniones acerca del manejo de la economía actual.

Los medios de comunicación, por supuesto, nos tienen reservado un contra ataque diseñado para no observar -y por tanto cuestionar- el feroz rigor de la pobreza, así como la brecha insalvable que día a día divide cada vez más a los ricos de los pobres. Dicho contra ataque consiste simplemente en centrar nuestras miradas en el espectro opuesto de esta aplastante realidad: ese diminuto e insufrible círculo de millonarios y multimillonarios que explican la existencia de esos millones de seres humanos agonizando en la miseria. Ese espectáculo idiotizante con el que los medios masivos de comunicación nos ahogan día trás día esta bien para apagar nuestros cerebros por media hora, siempre y cuando no olvidemos que por cada uno de esos millonarios insolentes degustando una copa de Champagne con un diamante en el fondo, sentado en algún restaurante neoyorquino, existen miles o cientos de miles de seres humanos muriendo a consecuencia del cólera o el dengue en alguna olvidada parte de nuestro planeta en donde no existen cámaras de televisión. Los medios de comunicación, como simples negocios que son, venden a sus auditorios productos con un potencial atractivo mercadotécnico. La pobreza no vende. La pobreza no reditúa. No es sorpresa por tanto que nadie esté interesado en televisar la pobreza.

Retornando a nuestro punto de reflexión inicial ¿puede la democracia llamarse a sí misma con tal nombre sin tomar en cuenta la absoluta falta de libertad, igualdad y justicia detrás de la estructura económica que la sustenta?

La respuesta es sí: Puede llamarse a sí misma democracia bajo las circunstancias que le vengan en gana. Porque al fin de cuentas el término democracia se utiliza para darle un nombre a un concepto intangible y moldeable, como todos los conceptos que emanan de la inteligencia humana -o de la ausencia de la misma.

Cabe entonces hacerse la siguiente pregunta: ¿En algún momento de la historia ha exisitido en algún lugar del mundo un gobierno autenticamente democrático en el utópico sentido de la palabra? ¿O la triste realidad es que se trata tan solo de una gastadísima palabra utilizada desde siempre para ocultarle al pueblo la ineptitud de sus gobernantes y la voracidad de sus millonarios?

Lo cierto es que, hoy por hoy, la democracia existe tan solo como una palabra amigable que tiende a ser pronunciada con regularidad en los discursos políticos, en particular enmedio de tiempos electorales.

Depende únicamente de nosotros el convertir ese concepto abstracto en una realidad tangible, que hoy por hoy no existe. La democracia no es un fín en sí mismo, sino un medio. La oligarquía situada en la cima de la pirámide pretende vendernos la idea de que hemos alcanzado el más alto y perfecto sistema político que podríamos tener -por más que la realidad frente a nuestros ojos nos convenza de otra cosa. Esta idea es una mentira por partida doble: No hemos llegado a ese sistema perfecto. Y aún cuando así lo fuera, esto no sería un motivo para cruzarnos de brazos, esperando de alguna forma a que el resto de nuestra historia se conduzca como por arte de magia hacia la felicidad. Si algún día llegamos a construir un verdadero estado democrático, este desaparecerá en el mismo instante en que nos crucemos de brazos, contemplando nuestra creación como si éste fuera el último fín de nuestras pretensiones. Lo que realmente necesitamos entender, es que la democracia es apenas la plataforma sobre la cual habremos de iniciar la edificación de nuestras más altas pretensiones.

La edificación de una verdadera democracia será apenas el inicio del camino.

Friday, May 07, 2010

el orden natural de las cosas



No existen verdades absolutas. Con la posible excepción del ámbito de la ciencia y las matemáticas, en el ámbito social no existen verdades absolutas.

Las ideologías predominantes que suelen ser consideradas como tales, suelen ser las que son introducidas en la psique de la población por las clases sociales más poderosas en turno en cualquier sociedad humana. Independientemente del rubro en el cual se dempeñen los individuos que pertenecen a ella -los medios de comunicación, la política, el clero - lo único y más importante que tienen en común es que son la minoría demográfica que controla la mayor parte del capital económico de la sociedad. El único Dios en común que tienen las clases altas es el dinero. Es por eso que en el fondo, las ideologias que esgrimen dichos grupos son en el fondo las mismas y siempre persiguen el mismo fin: preservar sus interes económicos y perpetuar un orden en la sociedad frecuentemente injusto que salvaguarde de la mejor manera posible las condiciones para que los miembros de su clase sigan siendo los dueños del capital.

La forma en la cual dicha ideología es introducida en las mentes de todos los restantes sectores de la sociedad adopta muchas formas, pero la principal vía es aquella en la cual los preceptos que las clases altas desean que el resto de la sociedad adopte para su conveniencia son enunciados en un tono neutro, a fin de que las clases bajas no se den cuenta de la imposición de la que están siendo víctimas. Se trata de adoctrinar a la sociedad sin que esta se de cuenta de ese hecho. Los preceptos ideológicos no parecen entonces adoptar la forma de ordenes e imposiciones - que es lo que son - sino simplemente ser el reforzamiento de los supuestos valores que conforman un supuesto orden natural evidente por medio del cual debe regirse la sociedad.

Las clases altas pueden imponer sus preceptos ideológicos por la fuerza si es necesario, como es el caso de las múltiples dictaduras militares que los Estados Unidos de America colocaron en el gobierno de casi todos los países latinoamericanos con el fin de preservar sus intereses económicos y apagar focos peligrosos comunistas durante el siglo XX.

Es este un ejemplo particularmente aleccionador porque permite ver los dos lados de la moneda del adoctrinamiento mental al que es sujeto el pueblo por parte de los dueños del capital. Se utiliza la fuerza enn el exterior, en zonas marginales que son abandonados por los medios de comunicación con la consecuencia de volverse invisibles a los ojos del mundo, como fue el caso de las dictaduras militares norteamericanas en Latinoamerica en el siglo XX.

Por otra parte, en el interior del país, en donde el derramamiento de sangre sería algo intolerable que provocaría que el pueblo se rebelara violentamente, el adoctrinamiento adopta una postura más suave y sutil. El gobierno, los medios de comunicación, el clero, todos los sectores de la clase alta se alinean para esparcir su ideología como una bruma inolora e inodora a traves del resto de la población, de tal forma que esta no se de cuenta siquiera del adoctrinamiento mental del cual está siendo víctima. Los preceptos son enunciados en un tono neutro pero constante, de tal forma que se reforze en la mente de los ciudadanos que dicha ideología no esta sujeta a crítica alguna, porque simple y sencillamente refleja el orden natural de como deben ser las cosas en la sociedad.

De esta forma se persigue un doble objetivo: aleccionar a las masas mediante un método invisible e inconsciente y descalificar de antemano a cualquiera que se atreva a desafiar dicha ideología, al exponerlo ante los ojos de la sociedad como un loco o inadaptado que desea ir en contra de un supuesto orden natural incuestionable de como deben manejarse las cosas dentro de la sociedad.

Lo cierto es que esto es una ingeniosa y brillante trampa impuesta por las clases altas al pueblo con el fin de mantener vigente la ideología en turno que se adopte de la mejor forma a la preservación y el incremento de sus riquezas materiales, mientras el resto de los sectores de la sociedad se mantienen dentro de una apatía mental permanente y con un cierto grado de paz social que sea compatible con la inmoralidad de las políticas económicas imperantes.

Es importante estar al tanto de este hecho para poder escapar de esta trampa. No existen verdades absolutas en el ámbito social y económico. No existe ningún precepto que no esté sujeto a la crítica y a la réplica. No existe ningún orden natural de como deberían ser las cosas en la sociedad. Es esta una monumental mentira que a lo largo de la historia ha sido utilizada por las clases en el poder como una de sus principales herramientas para mantener el poder.

No hay nada que no pueda ser cuestionado.

Vivo en una sociedad que, en su mayoría es regida por la ética impuesta por la religión católica. ¿Quien dice que los preceptos católicos son correctos o benéficos para la sociedad? ¿No podríamos regirnos por otros preceptos completamente diferentes que sirvieran de mejor forma al progreso de la sociedad? Vivo en un país con más de 40 millones de seres humanos viviendo en la pobreza ¿Será acaso que las políticas económicas neoliberales que nos rigen, lejos de conducirnos al progreso, nos están hundiendo cada vez más con cada sexenio que pasa? ¿A quienes benefician las políticas neoliberales aparte de a las clases acaudaladas situadas en la cima de la pirámide social? ¿No existen otros métodos económicos que podríamos adoptar para comenzar a solucionar el innombrable hecho de tener a 40 millones de seres humanos en la pobreza? ¿No podríamos cambiar el rumbo y comenzar a adoptar métodos políticos y económicos que comiencen verdaderamente a beneficiar a los más pobres de este país? Ante todo el reciente escandalo por la legalización de los matrimonios entre homosexuales y el aborto que en su mayor parte ha sido propiciado por la iglesia católica ¿En realidad tiene la iglesia el derecho de inmiscuirse en materias de índole jurídico que solo le competen a los ciudadanos? ¿Que hay de la separación entre la Iglesia y el estado? ¿El hecho de que la Iglesia este inmiscuyendo sus narices en estos temas no nos acerca a un estado teocrático como los espeluznantes gobiernos islamistas medievales -Irán, Afganistán - en donde el supuesto orden natural de las cosas permite sin ningún reparo el lapidar a una mujer ante la sospecha de haber cometido adulterio?

No existe ningún principio ideológico que no sea potencialmente cuestionable. No existe ningún precepto ideológico que goce de inmunidad ante la crítica.

Los argumentos ideológicos promulgados en un tono neutro por las clases dominantes, aquellos que supuestamente no son argumentos ideológicos sino simplemente el reflejo de ese supuesto orden natural inexistente, son precisamente los argumentos ante los cuales debemos tener más cuidado. Y una vez descubierta la mentira, son aquellos ante los cuales debemos protestar con más energía.
Basta con recordar que hasta hace poco más de 50 años el "orden antural de las cosas" establecía que las mujeres, dada su innata inferioridad con respecto al hombre, no tenían el derecho de votar. Hasta hace poco más de 200 años en los Estados Unidos el orden natural dictaba que dada la innata inferioridad de los afroamericanos con respecto a los blancos, era perfectamente válido el venderlos como mercancía para que trabajaran esclavizados en los campos de algodón. ¿Cuantas de las cosas que actualmente se dan por sentadas en el supuesto orden natural que nos rige serán vistas como abominaciones en el futuro?

Thursday, May 06, 2010

el verdadero dios



El verdadero y único Dios de este mundo es el dinero. Todo lo demás esta superditado a él. Vivimos en una sociedad que juzga la valía individual por el dinero que las personas poseen en su cuenta bancaria. Le hemos otorgado al dinero un valor moral del cual carece y lo hemos colocado en la cima de todas nuestras pretensiones.

Pero ¿Que es lo favorable que puede decirse de una sociedad que ha llegado a este punto? El dinero no tiene ningún valor moral. No es el reflejo necesario de ninguna virtud en especial. El dinero puede conseguirse honestamente o puede conseguirse mediante el fraude, el asesinato y los más bajos medios posibles. Sin embargo, en esta sociedad, poco importan los medios por los cuales las personas accedan a la riqueza material. El solo hecho de poseerla es lo que cuenta y todo lo demás pasa a un segundo plano.

Los medios de comunicación y los publicistas nos enseñan a desear cosas superfluas que no necesitamos. Los medios de comunicación y los gobiernos nos enseñan a temerle a enemigos invisibles e inexistentes. De esta forma se mantiene a las masas sumidas en el miedo y en el eterno deseo por lo superfluo. Vivimos en suma en una sociedad que esta sostenida por pilares ideológicos falsos.

Las ideologías dominantes en todas las épocas son siempre aquellas que son esgrimidas por las clases sociales dominantes. Así ha sido siempre en todas y cada una de las distintas comunidades humanas. En el caso de la época actual no es una excepción por supuesto. La única diferencia es que por primera vez en la historia, las ideologías predominantes pueden infiltrarse de forma global en practicamente todas las comunidades humanas del planeta gracias al desarrollo de nuevas tecnologías en el ámbito de las comunicaciones.

Si bien, la idea de que la riqueza material es un sinónimo o una traducción de ciertas virtudes y valía moral no es un concepto en absoluto nuevo, no es sino hasta época, me parece, cuando la sociedad, casi en su totalidad, se ha rendido en masa ante la idea de que el fín último a perseguir para alcanzar la felicidad es la prosperidad material.

Los origenes de la perversa unión entre el dinero, la felicidad y la valía individual, pueden rastrearse hasta el siglo XVI. Uno de los principales factores que contribuyeron a la conformación de este concepto tiene sus raíces, como tantos otros vicios, en la religión. Desde la escisión de la iglesia católica con la reforma protestante, comenzó a conformarse el concepto de que una vida virtuosa, ordenada y alejada del pecado conllevaba necesariamente a la prosperidad material. De hecho, la religión protesante fue uno de los principales motores invisibles para el monstruoso crecimiento económico de los Estados Unidos de Ámerica. Ya antes Jean Cauvin, Calvino, había hablado de la predestinación, por la cual fue acusado de herejía por la Inquisición. Dicha doctrina establecía que ante Dios, desde el momento del nacimiento, ya estaba determinado quien se salvaría en el Reino de los Cielos y quien ardería en el Infierno cuando llegara el día del Juicio. Por esta razón, los seguidores de Calvino trataban por todas las formas posibles de mostrar en esta vida, que eran parte de esa élite que tendría acceso al reino de los cielos mediante la mayor acumulación de riqueza y bienes materiales, los cuales eran vistos a los ojos de los demás como el signo visible y terrenal de su predestinación al Cielo.

En 1904, Max Weber se dedicó a resumir este matrimonio entre la virtud y el dinero que emergió del protestantismo en una de las obras capitales de la economía: "La ética protestante y el espíritu del capitalismo".

Yo creo que el orden de valores y la ideología que sostiene este precepto en la actualidad es un error. Es evidente que no existe ninguna asociación entre la valía humana y la acumulación de riquezas materiales. Y si bien, no descarto el hecho de que un ser humano valioso puede hacerse de los medios y las cualidades para acumular una gran riqueza y ser valorado por la sociedad por eso, también es un hecho que los medios por los cuales alguien puede hacerse de bienes materiales son ilimitados y en muchos casos, dichos medios distan mucho de estar relacionados con la virtud, la bondad o la verdad.

El problema es que al hacer la equivalencia entre la prosperidad material y la valía moral colocamos en un pedestal cierto número limitado de cualidades que en la mayor parte de los casos son las que llevan con mas frecuencia a la adquisición de riqueza, como lo es la creatividad, la energía, la inteligencia y el ingenio, y todos los demás valores que no suelen ser necesarios, o estrictamente necesarios, para la adquisición de dinero, salen completamente de la ecuación. Simple y sencillamente dejan de existir.

Por otro lado, en esta sociedad se permite tener en una alta estima a un criminal que amasó su fortuna por medio de los más bajos medios, ya que, como dije antes, no le prestamos atención en absoluto a los medios por los cuales se consigue el dinero, sino únicamente a poseer el dinero en sí.

Friday, April 30, 2010

calibre 38



Cuando destendí mi cama aquella noche, estaba ahí. Como lo había estado en los últimos diez días. Un revolver Colt Calibre 38, sin año de fabricación. Sin inscripción alguna. Una sola bala.
En el transcurso de los diez dias precedentes había llegado ya a acostumbrarme a la aparición imposible del revolver a cada momento del día. En cualquier lugar. A toda hora. Como una intromisión siniestra e improbable que rompía la rutina de esos días muertos. Como un remanso a la marea negra que envenenaba mi sangre desde aquella llamada telefónica realizada... diez días antes.
-Esto ya no funciona... Lo sabes.. Se objetivo... Solo nos hacemos daño...
Nada de esto importa ya. Solo ese revolver que aparece intempestivamente a cada momento y con una frecuencia cada vez mayor.
Todas las noches debajo de mis sábanas, alcanzo a adivinar la silueta y el brillo del metal. Destiendo las sábanas y confirmo mis sospechas. En la mesa de un café, justo en el momento en el que mi interlocutor se excusa un momento para ir al baño, bajo la mirada y ahí esta. Al principio, su aparición en lugares públicos me aterraba, de tal forma que me apresuraba a esconderlo a toda prisa debajo de la mesa antes de que mi compañía regresará del sanitario.
Cierto día descubrí que la aparición del revolver parecía no provocar ninguna reacción en las personas que me rodeaban. Tal hallazgo, que dicho sea de paso, me tranquilizo bastante, fue accidental. Me encontraba desayunando en el comedor del hospital, rodeado de decenas de personas, volteé mi mirada un segunda hacia la barra y al volver la vista al plato el revolver plateado estaba ahí, sobre la mesa, tan real y visible como los cubiertos sobre la servilleta.
Los comensales se limitaron a dedicarle un breve momento de atención, solo para recuperar la compostura en un instante y retomar el hilo de la conversación colectiva, la cual, como de costumbre, giraba en torno a los mismos chistes estúpidos y la infinita variedad de rumores que corrían alrededor del personal.
Esta aparición se ha repetido día a día hasta el punto en el que he llegado a considerarla como un elemento cotidiano en mi rutina gris; tan común como el conducir al trabajo o la elección de la ropa del día.
La aparición se va haciendo cada vez más frecuente. Cierto día conducía mi automóvil y mi encendedor cayo accidentalmente hacia los asientos traseros. Al intentar recuperarlo a tientas debajo del asiento, mis dedos chocaron inesperadamente con el frío acero de un objeto cuya identidad conocía de antemano, sin necesidad de tener que sacarlo a la luz.
La angustia me paraliza. La marea negra de mi conciencia se ha apoderado de mí.
Lo único que me queda es la certeza de que mi amigo continuará apareciendo a lo largo del resto de mis días, esperando. Esperando.
Esperando el momento adecuado para cumplir con su inexorable propósito.

Saturday, April 24, 2010

el hombre del desierto




Conduces a través del desierto. Es casi medianoche, no hay una sola nube en el cielo y la luna esta llena. La luz fantasmal y difusa de la luna le otorga al paisaje un aspecto que no es de este mundo.
Te encuentras en el paraje mas desierto de la carretera, aquel que esta mas alejado de cualquier población humana para cualquier dirección hacia la cual te dirijas.
Y sin embargo ahí esta.
Los faros del automovil iluminan algo en el borde la carretera. Al principio la distancia te impide determinar que es lo que se mueve lentamente en el horizonte. Conforme te acercas te das cuenta que una silueta humana camina en tu misma direccion, con pasos lentos y pausados, ajeno completamente al ruido del motor y las luces de los faros.
Te detienes al lado del hombre y bajas la ventanilla del asiento vacío a tu lado.
-Disculpe ¿Adonde se dirige?
-A Santa Inés.
-¿Santa Inés? Eso queda a 450 kilometros en esta dirección.
Una corriente fugaz de aire gélido se filtra a través de la noche y te penetra en los huesos.
-Lo sé -dice el hombre.
-Suba. Yo no voy tan lejos pero sin duda puedo acercarlo a un pueblo cercano en donde pueda pasar la noche.
El hombre sigue caminando y aún no ha volteado a verte. Comienzas a notar su falta de cortesía.
-Esta bien.
Abres la puerta del auto y sube el sujeto, al cual por primera vez, puedes examinar de cerca. Por alguna razón que continuarás preguntandote mucho tiempo después, no puedes determinar su edad. Por momentos parece no tener más de treinta años. En otros parece un anciano con las manos curtidas por la tierra y el salitre. Sus ojos no emiten ningún reflejo. Su única carga es un morral sucio del cual escapa un olor rancio y amargo, que no puedes identificar inicialmente.
Continuas conduciendo por una hora, dos horas, en medio de un silencio impenetrable que se vuelve más insoportable con cada minuto que pasa.
El paisaje continua sin cambios. La luna se encuentra ahora frente a tus ojos y las sombras de las escasas cactáceas -único indicio de vida en el lugar- se prolongan indefinidamente hacia el horizonte, perdiendose entre una bruma que recorre el desierto a ras de suelo.
Es extraño. Has recorrido la carretera cerca de cien veces en los últimos dos años y sin embargo jamás te había parecido tan larga.
Han transcurrido tres horas de camino y aún no llegas al poblado más próximo -Peña Blanca-, en donde deseas desesperadamente deshacerte de tu compañero de viaje.
Tres horas.
Peña Blanca se encontraba a una hora de distancia del punto en donde recogiste al hombre. Debiste haber llegado ahi hace dos horas. El desierto debió terminar hace dos horas para ser sustituido por el ascenso interminable hacia la Sierra Gorda.
Y sin embargo el desierto sigue ahi, frente a tus ojos. Imperturbable como la muerte.
La muerte.
-Aqui me bajo.
En aquel paraje no hay absolutamente nada mas que el desierto infinito y la luna escondiendose tras el horizonte, sin embargo te orillas instintivamente en la cuneta de la carretera y frenas tu automóvil.
El hombre abre la puerta y sale al frío de la noche, recogiendo unicamente aquel morral viejo, del cual escapa ahora un vago sonido metálico.
-Gracias -dice sin más.
Te dispones a cerrar la puerta del coche y arrancar a toda velocidad pero el hombre subitamente se da media vuelta.
-Solo un consejo amigo...
Una rafaga de hielo recorre tu cuerpo.
-Jamás suba a un extraño a su auto.
Acto seguido mete la mano en el morral y saca una daga cuya hoja alcanza a reflejar por un instante un rayo de luz lunar, a pesar de las costras de sangre coagulada que la cubren casi en su totalidad.
Te das cuanta entonces de porque aquel olor te era familiar.
El hombre introduce sin prisa de nuevo la daga dentro del morral, te da la espalda y comienza a caminar en dirección al desierto.
Permaneces sin moverte y enciendes de nuevo el motor hasta que su silueta se funde con la bruma del amanecer desértico.
Pero el amanecer no se acerca. Es la una de la mañana. Faltan dos horas para llegar al poblado más próximo...
Peña Blanca.

Sunday, March 07, 2010

la fábrica de consumidores

Nunca hay que perder de vista que la televisión es ante todo un negocio. Las televisoras son financiadas por sus empresas anunciantes. De esta forma, sus productos - sus programas de comedia, sus telenovelas y noticieros, sus escasos programas culturales, sus reality shows - tienen como finalidad primordial el que los espectadores mantengan encendidos sus televisores de tal forma que en las pausas entre la programación puedan ser expuestos a los anuncios comerciales de las empresas que financian el programa en turno. La televisión recibe sus ganancias de las empresas que exhiben sus anuncios comerciales entre su programación. A cambio de las cuantiosas sumas que estas empresas invierten para que sus spots de treinta segundos sean transmitidos continuamente a lo largo del día, las televisoras le retribuyen a sus anunciantes con consumidores. Le venden su auditorio a sus anunciantes.
Esta es la principal función de las televisoras: transformar a sus televidentes en potenciales compradores de lo que sea que se anuncie en su programación. Es la más grande fábrica de consumidores del planeta. Y esto no es una opinión personal, es un hecho evidente.
El único elemento insustituible en la ecuación del funcionamiento de la televisión es el empresario que invierte su dinero para que los anuncios comerciales de su producto lleguen masivamente a los ojos y oídos de la población. Después de él viene el publicista, quien esta encargado de diseñar una campaña de marketing eficaz que permita que en treinta segundos se despierte una necesidad en el televidente que lo convierta de un simple espectador a un potencial consumidor del producto. Y después del publicista vienen los productores de televisión, encargados de diseñar un programa que resulte lo suficientemente atractivo como para que el auditorio mantenga su televisor encendido durante toda su transmisión. Entre mas espectadores tenga el programa, más televidentes consumirán los productos anunciados, y más dinero podrán solicitarles a los anunciantes a cambio de transmitir sus anuncios durante el programa. Asi de simple. A aquellos que se pregunten la razón por la cual los productos mediáticos televisivos más exitosos suelen ser los de peor calidad, los más denigrantes, los más estúpidos, habra que recordarles que detrás de todo el mecanismo, lo único que persiguen las televisoras es el mayor número de ganacias al menor costo posible, como cualquier otra empresa capitalista. Detrás de la programación de una televisora hay demasiado dinero en juego, de tal forma que los productores dificilmente pueden darse el lujo de transmitir un programa que corra el riesgo de no gustarle a su auditorio, porque al no ser sintonizado, los productos anunciados no se venderán, y en consecuencia los anunciantes simple y sencillamente retirarán sus spots de ese horario con las cuantiosas pérdidas económicas que eso implica.
Si la televisión es una fábrica masiva de consumidores, es necesario también hacer una distinción entre los sectores de la población a los cuales van dirigidas las campañas publicitarias de sus anunciantes. Las grandes empresas que se anuncian en televisión no buscan llegar primordialmente a los sectores pobres de la población, que únicamente cuentan con el suficiente capital para solventar sus necesidades más básicas - una comida y un techo -, sino a aquellos sectores de la población que tienen sus necesidades básicas cubiertas y pueden darse el lujo de destinar parte de sus ingresos al consumo de productos superfluos -automóviles, ropa, fragancias, teléfonos celúlares y el último gadget tecnológico. Es por esta razón que la televisión se enfoca más a promover los lujos de los ricos que las necesidades de los pobres. Por el simple hecho de que son los ricos los que por obvias razones consumen más.

Saturday, March 06, 2010

the drug of the nation




"...Television, the drug of the nation,

breeding ignorance

and feeding radiation..."


La influencia que tiene la televisión en la sociedad en la cual vivo es inmensa. El alcance de su poder es inabarcable. Vivo en un país en el cual las actividades recreativas están practicamente limitadas a mirar obsesivamente la televisión por las tardes y seguir el futból los fines de semana.

La inmensa mayoría de la población del país pasa la mayor parte del tiempo del día trabajando en lo que puede con el fin de reunir el suficiente dinero para subsistir. Al regresar a casa lo único que queda es encender el televisor, poner la mente en blanco y observar pasivamente el programa en turno que se esté transmitiendo en el momento.

Tristemente y como todos sabemos, el promedio de libros leídos per cápita en este país es de un libro y medio al año. Y si tomamos en cuenta que ese libro anual suele ser alguna porquería de superación personal o trata sobre la apasionante crónica del escándalo local de algún "artista" de la televisión caído en desgracia, no nos queda otro remedio que aceptar que estamos perdidos.

Un buen libro le exige una reflexión a su lector. Todo lector sabe que la experiencia de la lectura no es una experiencia pasiva sino plenamente activa y representa un reto intelectual. A medida que transcurre la lectura, el libro va provocando reflexiones en el lector, le exige poner en práctica su criterio y le da la oportunidad de encontrar nuevos matices y enfoques mediante la relectura de un mismo texto. Un buen libro no es unidimensional. Con cada nueva relectura, el lector puede analizarlo desde enfoques completamente distintos dependiendo del momento de su vida en el cual vuelva a caer en sus manos.

Esta es una de las principales diferencias entre el libro y la televisión. Mientras que el libro le ofrece al lector la posibilidad de tomarse todo el tiempo que sea necesario para la reflexión, la televisión consiste en un ininterrumpido desfile de imagenes y estúpidez que el televidente recibe pasivamente sin tener el menor tiempo de digerir lo que esta recibiendo o reflexionar sobre lo que está viendo.

Por supuesto no pretendo generalizar y decir que todo lo que es emitido por televisión es basura o es necesariamente malo por el hecho de ser transmitido por ese medio de comunicación. En este caso me refiere particularmente a lo que transmiten las dos principales televisoras de mi país: Televisa y TV Azteca.

Y en este punto me tomaré la libertad de generalizar: la programación que exhiben estas dos televisoras es de una calidad tan increíblemente mala que resultan un insulto a la inteligencia de toda persona medianamente racional. El hecho de que la población de este país, lejos de sentirse insultada ante la basura que estas dos televisoras ponen ante sus ojos, observe obsesivamente cada nueva telenovela o comedia que es lanzada al aire, es algo que me deprime profundamente. Es un reflejo directo del grado de ignorancia en el cual esta sumida la población y es también un muy convincente argumento para no albergar demasiadas esperanzas de que la atroz situación en la cual se encuentra actualmente la sociedad vaya a cambiar en un futuro remotamente cercano.

La televisión es la razón por la cual la gente se encuentra más al pendiente de seguir la trama de la repulsiva telenovela de la tarde que por preocuparse por el hecho de que este país parezca dirigirse directamente al abismo.

Es la razón por la cual es posible que un ímbecil como Norberto Rivera sea un líder de opinión por el simple hecho de portar una sotana púrpura y ser el cardenal. Si la televisión no le diera tiempo en sus noticieros, sus opiniones no llegarían a los oídos de nadie. Pero como por el contrario, cada mínima declaración que emite después de sus soporíferas homilías dominicales es transmitida en cadena nacional, sus palabras de odio, oscurantismo y estupidez llegan a los oídos de millones de personas que aceptan ciegamente lo que dice este siniestro personaje de la vida nacional.

Los noticieros son un conjunto de reportajes tendenciosos dedicados a dotar a noticias triviales e insignificantes de una supuesta importancia de la cual carecen y por el contrario de ignorar y ocultar las noticias verdaderamente trascendentes tras una gigantesca cortina de información inútil, prescindible y completamente irrelevante.

Tal como dice Noam Chomsky, las grandes corporaciones televisivas son ante todo un negocio y la divulgación objetiva de la verdad a través de sus noticieros no solo no es una de sus prioridades sino que constituye un golpe directo a sus intereses. Es por este motivo que el hecho de que la información presentada por los noticieros de las grandes televisoras resulte el ridículo reflejo de la realidad maquillada e inexistente que las élites del poder pretenden imponer en la mente de sus espectadores no es algo que deba sorprender a nadie:


"Los principales medios de comunicación son grandes corporaciones. Como otras corporaciones, ellas venden productos a un mercado. El mercado son los patrocinadores -es decir, otras empresas. El producto son los auditorios. Para la élite de los medios de comunicación, el producto es, además, auditorios relativamente privilegiados.
Así que tenemos corporaciones importantes vendiendo auditorios bastante ricos y privilegiados a otras empresas. Por supuesto, la imagen del mundo presentada refleja los estrechos y parciales intereses y valores de los vendedores, los compradores y el producto. "




El mantener a la población permanentemente idiotizada por el desfile de estupidez y desinformación circulando ante sus ojos permite que una realidad insostenible e indignante resulte tolerable ante los ojos de una sociedad ignorante y sedada, que bajo otras condiciones protestaría violentamente ante la injusticia y la perversidad con la cual las élites del poder manejan el destino de su país.

Saturday, February 27, 2010

guerrilla artist






“Voy a decir lo que pienso, así que esto no tomará mucho tiempo. El graffiti no es la forma más baja del arte. A pesar de tener que escabullirte por las noches y mentirle a tu mamá, es de hecho una de las más honestas formas de arte disponibles. No hay elitismo o pretensión, se exhibe en algunas de las mejores paredes que la ciudad puede ofrecer y nadie es excluido por el precio de admisión. Una pared siempre ha sido el mejor lugar para publicar tu trabajo. La gente que arruina nuestras ciudades no entiende el graffiti porque piensan que nada tiene derecho de existir a menos que genere una ganancia. Pero si sólo valoras el dinero entonces tu opinión es irrelevante. Dicen que el graffiti asusta a la gente y es un signo de desmoronamiento de la sociedad, pero el graffiti sólo es peligroso en la mente de tres tipos de personas: políticos, ejecutivos de publicidad y gente que escribe de graffiti.


La gente que realmente vandaliza nuestros vecindarios son las compañías que plantan sus anuncios gigantes en edificios y autobuses tratando de hacernos sentir desadaptados a menos que compremos cosas. Esperan poder gritar su mensaje en tu cara desde todos los rincones posibles, pero tú nunca tienes permitido responder. Bueno, ellos empezaron esta pelea y las paredes son el arma predilecta para contraatacar.


Some people become cops because they want to make the world a better place. Some people become vandals because they want to make the world a better looking place."




Friday, February 26, 2010

Die Religion... sie ist das Opium des Volkes








"La miseria religiosa es a la vez la expresión de la miseria real y la protesta contra la miseria real. La religión es el suspiro de la criatura oprimida, el sentimiento de un mundo sin corazón, así como el espíritu de una situación sin alma. Es el opio del pueblo.
Se necesita la abolición de la religión entendida como felicidad ilusoria del pueblo para que pueda darse su felicidad real. La exigencia de renunciar a las ilusiones sobre su condición es la exigencia de renunciar a una condición que necesita de ilusiones. La crítica a la religión es, por tanto, en germen, la crítica del valle de lágrimas, cuyo halo lo constituye la religión."




-Contribución a la crítica de la filosofía del derecho de Hegel-


Karl Marx, 1844




Dicha afirmación fue formulada por Marx en 1844. Su vigencia en estos días permanece intacta.


Hace pocos días, pasando de canal en canal, casualmente me topé con un programa local dedicado en su totalidad a la virgen de Guadalupe. La trama no es muy complicada. Los protagonistas se encuentran en algún conflicto y encuentran la solución a sus problemas mediante la divina ayuda e intervención de la virgen. Al final, en los créditos, aparece un cantante de los años ochenta caído en desgracia interpretando una versión moderna de la canción tradicional de "La guadalupana". Un asco total.


Tal como decía Marx desde el siglo XIX, creo que la devoción religiosa de un pueblo es directamente proporcional a su miseria e ignorancia. En un país tan ignorante como el nuestro, el pueblo necesita desesperadamente de la religión para llenar el vacío y la frustración de su existencia.


Lo que es indignante es que las televisoras nacionales - las cuales como sabemos, se caracterizan po cualquier cosa menos por su decencia- lucren con la fe y la ignorancia de la población de este país con el único objetivo de generar más rating.


Yo, al igual que muchísimas más personas en este país, creo que el mito de la virgen de Guadalupe fue un exitosísimo ardid publicitario que los españoles idearon para facilitar la evagelización de la población indígena mexicana. El éxito que tuvo esta estratagema fue brutal y supongo que ni sus mismos diseñadores llegaron a prever el increíble alcance de su invención.


Hasta el día de hoy decenas de millones de mexicanos profesan una fe ciega y absoluta a la virgen de Guadalupe. Es quizá uno de los símbolos más representativos de mi país y un reflejo directo de la ignorancia y la desesperación en la cual se encuentra sumida la inmensa mayoría de la población mexicana.


La virgen de Guadalupe, al igual que cualquier otro ícono religioso es un símbolo. La representación perceptible de una idea. En sus orígenes y hasta el día de hoy representa la supuesta alianza de la divinidad con la población mexicana y la esperanza de alcanzar una mejor vida. Un consuelo fácil para soportar una realidad atroz marcada por la pobreza, la soledad y el desprecio.


Un pueblo sumido en la ignorancia y en la pobreza crónica siempre se verá expuesto a regodearse en la religión como único consuelo y sustituto a la felicidad real.


El opio produce un estado ilusorio y efímero de bienestar total. Es el acceso a un paraíso artificial, tal y como decía Baudelaire. Como sabemos, el opio y sus derivados son las drogas con el potencial adictivo más alto que se conoce. La razón es muy simple: el ser humano pasa toda su vida tratando de alcanzar la felicidad a traves de cada uno de sus actos y esfuerzos. Un solo miligramo de heroína produce una felicidad de una magnitud inalcanzable por cualquier otro método con solo presionar el contenido de la jeringa hacia el torrente sanguíneo. Dicho estado dura seis horas al cabo de las cuales el junkie no pensará en otra cosa más que en la siguiente dosis. Tal y como decía Burroughs, el adicto es un ser con una necesidad absoluta de droga. Todos los actos de su vida se superditan a esa simple premisa.


El papel de la religión en la sociedad es por tanto el equivalente a lo que la heroína es para el junkie.