Monday, September 28, 2009

trendy sexy scum


Las clases dirigentes conocen tres edades: la edad de la superioridad, la edad del privilegio y la edad de la vanidad. Se descompone en la segunda y se derrumba en la tercera.
 
Memorias de Ultratumba
Chautebriand

Donde quiera que vayas, ahi estarán. No podrás librarte de ellas. A lado de la caja registradora en el supermercado, en la sala de espera del consultorio, en la sala de la casa, en la peluquería, en el café. Cientos de miles de ejemplares por semana. Las revistas de espectáculos te persiguen adonde quiera que vayas. Es inútil resistirse.



En ellas, los lectores se enteran de las más recientes y apasionantes aventuras de la estrella de Hollywood que acaba de divorciarse, o de la cantante de pop caída en desgracia que dentro de 2 0 3 años aparecerá muerta en Beverly Hills por un ataque cardiaco a consecuencia de una sobredosis de cocaína, la cual será reseñada en la misma revista como una sobreingesta accidental de antidepresivos prescritos.



Enajenación y estupidez empaquetada para las masas. Artículos cuyo contenido es borrado de la memoria -quizá como un inconsciente mecanismo de defensa- cinco minutos después de habersé leído.



Entre sus páginas, los lectores navegan las aguas del mar Mediterráneo que nunca verán a bordo del yate con helipuerto que jamás, ni en sus más aventurados sueños tendrán.






Las aventuras y los más estúpidos pormenores de la vida de las "estrellas" de la farándula les permiten suplir la ausencia de emoción en sus propias vidas.



Shopenhauer dijo una vez que los hombres vulgares inventaron la vida de sociedad porqué les es más fácil soportar a los demás que soportarse a sí mismos.



Quizá el llenar el tedio de sus propias vidas con las vidas de alguién más es lo único que evita que intenten suicidarse, no lo sé.



Los ricos leen sobre las últimas vacaciones de verano de la familia real de Mónaco. La clase media se regodea en los escándalos de la vida personal de las estrellas de Hollywood. Los pobres leen sobre la vida de los protagonistas de la telenovela de Televisa o TV Azteca que ven a las nueve de la noche. Todos tienen su propio escape, a solo 15 pesos semanales.



Están también las revistas de la "alta sociedad" por supuesto, que son leídas por igual tanto por los personajes retratados en sus páginas como por el resto de la población, que las consume con una extraña mezcla de envidia, repulsión y fascinación.



El senador X y el banquero Y desayunando en Au Pied de Cochón en Polanco, cortesía de una cuenta que será cargada al erario público, impecablemente vestidos con sus trajes italianos hechos a la medida y sus corbatas Ermenegildo Zegna. Retratados justo en el momento en el que discuten como el senador conseguirá los permisos para la venta ilegal de alguna reserva natural en la Rivera Maya en donde el banquero planea financiar la construcción de un exclusivo fraccionamiento, que nos obliga a preguntarnos si acaso no es raro vivir en un país en el cual sembrar amapola en Michoacán en verdad parece un trabajo más honrado que ser político.



Sus esposas aparecen páginas mas adelante, retratadas en la inaguración de alguna exposición de arte conceptual cuyas obras solo son capaces de entender sus propios autores en la soledad de su estudio, a las tres de la mañana, diez copas de Johnnie Walker Black label después.



Por supuesto, ellas no entienden nada. Serían incapaces de decirnos quien es el autor del Guernica y los tres libros que leen al año comienzan con frases como "Me enamoré de un vampiro...". Pero cuando el camarógrafo de la revista de sociales se acerca, se apresuran a adoptar una pose parecida a la de la escultura del pensador de Rodin.



Casi nos es posible escuchar sus conversaciones, hurgar en sus bolsas Louis Vuitton y descubrir cigarrillos mentolados y pastilleros con Tafil y Ativan que sus dueñas consumen como si fueran chocolates M&M.



Domestic, socially acceptable junkie.



Alcohólicas de clóset.



Aburrimiento disfrazado de depresión clínica, con lo cual pretenden parecer más interesantes, envueltas en el halo trágico de la falsa melancolía. Es que estoy deprimida, mi doctor ya me recetó antidepresivos.



Pero el Prozac es inefectivo para curar el aburrimiento.



Los deprimidos no enumeran los medicamentos que toman con el fin de hacer conversación. Los deprimidos se cuelgan o salpican paredes con sangre y materia gris al meterse un disparo en la boca.



Y sus hijos. Quizá son la parte más divertida de la revista.



Pamela Schiele Santamaría, Francisco González Winkler y Natasha Loeb en la party pool en Valle de Bravo del Colegio Asunción. Nos miran a través de la fotografía con aire arrogante y una expresión cuidadosamente ensayada en el espejo.



Casi nos es posible imaginarnos a ese tal Francisco González Winkler, a bordo de su BMW A3, manejando a toda velocidad por las calles de la Ciudad de México, de camino a algún exclusivo colegio católico del Opus Dei que seguramente fue fundado hace unos treinta años por algún violador de acólitos que el Papa planea beatificar como recompensa a su sacrificio y devoción a la juventud que suena mejor en un discurso que sus cuantiosas aportaciones a las cuentas bancarias del Vaticano.



Detrás de su BMW veremos con toda seguridad un Chrysler negro que lo sigue a sol y sombra, conducido por los mismos dos guardaespaldas que dentro de seis meses le mandarán a su padre uno de sus dedos envuelto en un paño sanguinolento, como un muy convicente aliciente para que se apresure a reunir el monto de rescate de su secuestro.



En otra foto de la misma revista podemos ver a otro grupo de adolescentes de las Lomas festejando su graduación de la Preparatoria. En este reportaje vemos el retrato de dos mujeres con anorexia a cuyo pie de página podremos leer algo como Patricia Gutierrez Cortina y Montserrat Portilla Klinefelter, las más trendy. Ahí están, irresponsables, inconscientes, con esa expresión vaga de perpetuo aburrimiento y posando ante la cámara como si estuvieran en la semana de la moda de Milán. Presumiéndonos sus vestidos Dolce & Gabbana de cinco mil pesos.



Trendy sexy scum.



Con un poco de imaginación casi podemos trasladarnos al antro de moda en donde se desarrolla la acción. Casi podemos percibir el aroma pestilente que resulta de la mezcla de 20 fragancias importadas con el sudor y el humo de 50 cigarrillos encendidos, a la entrada del lugar.

Please could you stop the noise, I'm trying to get some rest
Podemos verlos llegar flanqueados por sus guardaespaldas. Comportarse como si estuvieran permanentemente ante la lente de alguna cámara invisible. Y salir del lugar pagando cuentas con saldos superiores al sueldo mensual de sus choferes. Nunca en efectivo, sino con tarjetas American Express en cuyos pequeños dígitos podemos ver restos casi imperceptibles de granos blancos de cocaína.



TW Socialité.



Podemos verlos siendo interceptados en su camino de regreso a casa por alguna patrulla de tránsito, como consecuencia de conducir su auto a 160 kilómetros por hora en la vía de alta velocidad con aliento alcohólico. Y las frases de costumbre al bajar del Audi.



Pinche indio, no sabes con quién te estás metiendo.



No sabes quién es mi papá.



¿Y quién es su papá? No lo sabemos. Quizá un exsecretario de Hacienda. Si, aquel que trabajó en el gabinete de aquel presidente en cuyo sexenio el aumento de la población sumida en la extrema pobreza aumentó en 20 millones.













4 comments:

Catcher said...

Y ahora Carlos Salinas esta en la portada de Quien con el titulo "Salinas el socialite", y por más que uno quiera borrarlo de su mente no se puede evitar sentirlo como un escupitajo en la cara, y así uno empieza a simpatizar con el Unabomber.
Que bien que ya publicas de nuevo, esto llevaba un buen rato abandonado.

alejandro said...

jeje, lo se... de hecho esa foto en la revista quien fue una de las cosas que me inspiró a escribir esto.

Laura said...

El viernes vi esa revista en el puesto de periódicos y lo único en lo que pude pensar fue en cómo la mayoría de los mexicanos olvidamos las cosas, pronto será 2 de octubre, ya nadie recuerda eso, pero ¿por qué no traer a Salinas y que nos cuente cómo le ha ido en estos años?, ¿por qué no enterarnos de lo que ha hecho y con quien se ha codeado estos últimos 15 años?, digo de esas fotos y haciendo algunas relaciones de apellidos y fotos podremos encontrar a nuestros futuros funcionarios.
Saludos Alex

N. said...

Muy buen artículo. =)

Saludos.