Sunday, September 09, 2007

índice

lecciones de esas temporadas


el país de las maravillas


el discurso de Denise Dresser





No podrás morir







el ensayo y el dogma

































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































un libro puede cambiar al mundo









Muchos de los mas preciados avances intelectuales de la historia de la humanidad aparecieron inicialmente plasmados en la pluma de un solo hombre. De hecho, la gran mayoría de las ideas revolucionarias de la historia han visto la luz en un puñado de obras geniales que con el paso del tiempo la memoria colectiva va olvidando.



En 1543, Nicolás Copérnico publicó “ De revolutionibus orbis coelestium”, y comenzó las bases que terminarían desmoronando a la teoría ptolemáica vigente por más de mil años, que afirmaba erroneamente que la Tierra se encontraba situada en el centro del Universo. Fue un durísimo golpe para la Iglesia Católica y una de las principales razones por las cuales el Vaticano se defendió de los ataques intelectuales de la época creando el trístemente célebre Index Librorum Prohibitorum, o índice de libros prohíbidos, que terminaría llevando a la hoguera a varias de las mas brillantes mentes de la Historia.



En 1859, Charles Darwin daría el tiro de gracia a la concepción católica del hombre, considerado como un ser hecho a imagen y semejanza de Dios, al publicar "El origen de las especies", responsable de introducir la revolucionaria teoría de la evolución y la selección natural. Con la aparición de sólo dos obras, el ser humano se había quedado solo. No sólo había perdido su lugar central en el Universo, quedando reducido a ser sólo una mota de polvo flotando erráticamente en un universo inconmesurablemente solitario, sino que había sido reducido a ser otra especie de vida como cualquier otra, que por una afortunada y totalmente aleatoria sucesión de casualidades, había adquirido una inteligencia superior a la de las demás formas de vida de su planeta.



Un poco antes, en 1687, Isaac Newton había publicado su "Philosophiae Naturalis Principia Mathematica", en el cual había demostrado sin lugar a dudas, que la rotación de los astros en el sistema solar y en el resto del Universo, podían ser explicados por medio de la razón y las matemáticas, sin la necesidad de recurrir a misterios divinos. Newton, quien siempre fue un hombre religioso, había contribuído también inadvertidamente a la desacreditación de las concepciones religiosas como una forma válida y confiable para explicar los fenómenos de la naturaleza.



En 1905, un modesto y totalmente desconocido empleado de una oficina de patentes en Suiza -llamado Albert Einstein- publicaría dos legendarios artículos que terminarían modificando aún mas nuestra concepción de la realidad, esta vez demostrando que ni aún el tiempo era un concepto inmutable y eterno, sino que también era susceptible de ser modificado por la posición y velocidad del observador.



En el campo de la política, una obra publicada en 1513 por un modesto diplomático florentino, llamado Nicolás Maquiavelo, llamado "El Príncipe", continúa siendo hasta nuestros días el libro de cabecera de todo aquel político que aspire a alcanzar y mantener el poder. En 1651, Thomas Hobbes establecería las bases intelectuales del absolutismo, con la publicación de su "Leviatan". Y en 1690, John Locke publicaría el "Segundo Tratado sobre el Gobierno Civil", que vendría a sentar las bases de la forma en que se organizarían los gobiernos parlamentarios hasta nuestros días. También sería esta la obra responsable de legimitar intelectualmente la idea de la revolución como un medio necesario para derrocar a los gobiernos tiránicos. Sin esta obra, la Revolución Francesa quiza no se habría llevado a cabo.



Una más de estas obras colosales del pensamiento humano fue publicada en 1859 por un filosofo, político y economista inglés llamado John Stuart Mill. Es un ensayo breve titulado simplemente "Sobre la Libertad". Su impacto en la forma en que vino a modificar nuestra concepción de la individualidad y los derechos de todo ser humano, es incalculable. Trístemente, su verdadero valor no ha sido aún asimilado por la gran mayoría de los sectores de la sociedad. Si así fuera, viviríamos desde hace mucho tiempo en un mundo mucho mas justo y sensato.



El espíritu del libro podría ser resumido en este simple parrafo del primer capítulo:












La única parte de la conducta de cada uno por la que él es
responsable ante la sociedad es la que se refiere a los demás. En la parte que
le concierne meramente a él, su independencia es, de derecho, absoluta. Sobre sí
mismo, sobre su propio cuerpo y espíritu, el individuo es soberano.



Mill defendió la libertad del individuo como su mas preciada posesión. Una libertad absoluta e irrestricta en lo que concierne a su propia conducta, y que podía ser limitada unicamente en el momento en el que esta comenzaba a interferir con la libertad de otro ser humano. Si se llegara a introducir este simple concepto en la conciencia de las personas, se vendrían abajo todos aquellos prejuicios que envenenenan nuestro mundo. Se vería con una claridad irrebatible, que la homofobia es errónea y contraria a la razón, puesto que ataca un modo de vida que no interfiere en absoluto con la libertad de nadie mas ni perjudica los intereses de persona alguna. ¿A quien se supone que estan perjudicando los homosexuales cuando exigen su derecho a que se acepte legalmente su unión como una institución legítima ante la sociedad? ¿No están unicamente exigiendo que se respete su libertad y sus derechos de la misma forma en que se les respeta a las personas heterosexuales? En el caso de la eutanasia ¿De que forma interfiere en la libertad y los interes de las demás personas el que una persona libre y en posesión plena de sus facultades decida terminar con su vida y su sufrimiento -como es el caso de un enfermo terminal de Cáncer- de la forma en que ella considera más digna? En el caso de la intolerancia religiosa ¿En que forma interfiere en la libertad o los intereses del fanático religioso el que su vecino profese una fé distinta a la suya o no profesé ninguna creencia religiosa en absoluto? La respuesta es simple e irrebatible: de ninguna forma. Con esta simple observación queda al descubierto que los argumentos que se esgrimen en contra de los derechos de los homosexuales y de todos los demás sectores alienados de la sociedad o en contra de la tolerancia religiosa, no son racionales, sino irracionales. No son ideas sino dogmas.



Algunos extractos más de este libro:












Todos aquellos que reciben la protección de la sociedad le
deben algo por este
beneficio. El simple hecho de vivir en sociedad impone a
cada uno una cierta
línea de conducta hacia los demás. Esta conducta
consiste, primero, en no
perjudicar los intereses de los demás, o más bien,
ciertos intereses que, sea por
una disposición legal expresa, sea por un
acuerdo tácito, deben ser considerados como derechos; segundo, en tomar cada uno
su parte de los trabajos y los sacrificios necesarios para defender a la
sociedad o a sus miembros de cualquier daño o vejación. Los actos de un
individuo
pueden ser perjudiciales a los demás, o no tomar en consideración
suficiente su
bienestar, sin llegar hasta la violación de sus derechos
constituidos. El culpable
puede entonces ser castigado por la opinión con
toda justicia, aunque no lo sea
por la ley. Desde el momento en que la
conducta de una persona es perjudicial a
los intereses de otra, la sociedad
tiene el derecho de juzgarla, y la pregunta
sobre si esta intervención
favorecerá o no el bienestar general se convierte en
tema de discusión. Pero
no hay ocasión de discutir este problema cuando la
conducta de una persona no
afecta más que a sus propios intereses, o a los de los
demás en cuanto que
ellos lo quieren (siempre que se trate de personas de edad
madura y dotadas
de una inteligencia común). En tales casos debería existir
libertad
completa, legal o social, de ejecutar una acción y de afrontar las
consecuencias.






ni una persona, ni cierto número de personas,
tienen
derecho para decir a un hombre de edad madura que no conduzca su vida,
en
beneficio propio, como a él le convenga. Él es la persona más interesada
en su propio bienestar; el interés que pueda tener en ello un extraño, es
insignificante comparado con el que tiene el
interesado; el modo de
interesarse de la sociedad (excepto en lo que toca a su
conducta hacia los
demás) es fragmentario y también indirecto; mientras que,
para todo lo que
se refiere a los propios sentimientos y circunstancias, aun el
hombre o la
mujer de nivel más corriente saben, infinitamente mejor que las
personas
ajenas, a qué atenerse.






La interferencia de las sociedades para dirigir los juicios y
propósitos de un
hombre, que sólo a él importan, tiene que fundarse en
presunciones generales:
las cuales, no sólo pueden ser completamente
erróneas, sino que, aun siendo
justas, corren el riesgo de ser aplicadas
erradamente en casos individuales por las personas que no conocen más que la
superficie de los hechos. Es ésta, pues,
una zona, en la que la
individualidad tiene su adecuado campo de acción. Con
respecto a la conducta
de los hombres hacia sus semejantes, la observancia de
las reglas generales
es necesaria, a fin de que cada uno sepa lo que debe
esperar; pero, con
respecto a los intereses particulares de cada persona, la
espontaneidad
individual tiene derecho a ejercerse libremente. La sociedad
puede ofrecer e
incluso imponer al individuo ciertas consideraciones para ayudar
a su propio
juicio, algunas exhortaciones para fortificar su voluntad, pero,
después de
todo, él es juez supremo. Cuantos errores pueda cometer a pesar de
esos
consejos y advertencias, constituirán siempre un mal menor que el de
permitir a los demás que le impongan lo que ellos estiman ha de ser
beneficioso
para él.






Los llamados
deberes para con nosotros mismos no
constituyen una obligación social, a menos que las circunstancias los conviertan
en deberes para con los demás.






Existe una gran diferencia, tanto en nuestros sentimientos
como en nuestra conducta en relación a una persona, según que ella
nos
desagrade en cosas en que pensamos tenemos derecho a controlarla, o en
cosas
en que sabemos que no lo tenemos. Si nos desagrada, podemos expresar
nuestro
disgusto y también mantenernos a distancia de un ser, o de una cosa,
que nos
enfada; pero no nos sentiremos llamados por ello a hacerle la vida
insoportable.






Con respecto al daño
simplemente contingente o
"constructivo", por así decir, que una persona puede
causar a la sociedad,
sin violar ningún deber preciso hacia el público, y sin herir
de manera
visible a ningún otro individuo más que a sí mismo, la sociedad puede
y debe
soportar este inconveniente por amor de ese bien superior que es la libertad
humana.






el argumento más fuerte contra la intervención del público en
la conducta
personal es que, cuando él interviene, lo hace inadecuadamente y
fuera de
lugar. Sobre cuestiones de moralidad social o de deberes para con
los demás, la
opinión del público (es decir, la de la mayoría dominante),
aunque errónea a
menudo, tiene grandes oportunidades de acertar, ya que en
tales cuestiones el
público no hace más que juzgar sus propios intereses: es
decir, de qué manera le
afectaría un determinado tipo de conducta, si fuera
llevado a la práctica. Pero la
opinión de una tal mayoría impuesta como ley
a la minoría, cuando se trata de la
conducta personal, lo mismo puede ser
errónea que justa; pues en tales casos,
"opinión pública" significa, lo más,
la opinión de unos cuantos sobre lo que es
bueno o malo para otros; y, muy a
menudo, ni siquiera eso significa, pasando el
público con la más perfecta
indiferencia por encima del placer o la conveniencia
de aquellos cuya
conducta censura, no atendiendo más que a su exclusiva
inclinación. Existen
muchas personas que consideran como una ofensa cualquier
conducta que no les
place, teniéndola por un ultraje a sus sentimientos; como
aquel fanático
que, acusado de tratar con demasiado desprecio los sentimientos
religiosos
de los demás, respondía que eran ellos los que trataban los suyos
con
desprecio al persistir en sus abominables creencias. Pero no hay paridad
alguna
entre el sentimiento de una persona hacia su propia opinión y el de
otra que se
sienta ofendida de que tal opinión sea profesada; como tampoco
la hay entre el
deseo de un ladrón de poseer una bolsa y el deseo que su
poseedor legítimo tiene
de guardarla. Y las preferencias de una persona son
tan suyas como su opinión o su bolsa.






No es difícil probar con numerosos ejemplos que una de las
inclinaciones más
universales de la humanidad es la de extender los límites
de lo que se puede
llamar policía moral, hasta el punto de invadir las
libertades más legítimas del
individuo. Como primer ejemplo, veamos las
antipatías que muestran los hombres,
basándose en un motivo tan ligero como
la diferencia de prácticas y sobre todo de abstinencias religiosas. (...) El
ejemplo
siguiente será tomado, sin embargo, de un atentado a la libertad
cuyo peligro no
ha pasado en absoluto.Dondequiera que los puritanos han
contado con fuerza suficiente han intentado con
gran éxito suprimir las
diversiones públicas y casi todas las diversiones privadas,
particularmente
la música, el baile, el teatro, los juegos públicos o cualquier otra reunión
hecha con fines de esparcimiento.






Las máximas son: primera, que el individuo no debe cuentas a
la sociedad por sus actos, en cuanto éstos no se refieren a los intereses de
ninguna otra persona sino él mismo. El consejo, la instrucción o la persuasión,
si los demás lo consideran necesario para su propio bien, son las unicas médidas
por las cuales la sociedad puede, justificadamente, expresar el disgusto o la
desaprobación de su conducta. Segunda, que de los actos perjudiciales para los
intereses de los demás es responsable el individuo, el cual puede ser sometido a
un castigo legal o social, si la sociedad es de opinión que uno u otro es
necesario para su protección.

Monday, August 06, 2007

el hombre es el lobo del hombre

Homo Homini Lupus
("El hombre es el lobo del hombre")
- Leviatán -
Thomas Hobbes, 1651
Siempre he pensado que el ser humano es corruptible. Demonizar a un determinado grupo social por las atrocidades que ha cometido en el pasado o por la estupidez con la que se comporta en el presente es a veces necesario, pero no resuelve el problema de fondo: el ser humano es una criatura que en las circunstancias propicias se convierte invariablemente en un monstruo capaz de actuar con una crueldad inimaginable en su busqueda por saciar su sed de poder.
Ningun grupo social, étnico o religioso esta exento de ser arrastrado hacia la locura y la barbarie si se presenta la determinada combinación de circunstancias para que así suceda. La Alemania Nazi y los horrores del Holocausto fueron el resultado de una funesta y desafortunada sucesión de accidentes y circunstancias absolutamente casuales. Los alemanes no son seres mas proclives a la perversidad y la estupidez que el resto de nosotros. En las circunstancias apropiadas, cualquier país pudo haber actuado de la forma en que lo hicieron los alemanes. Esta observación no exenta de culpa a aquellos que cometen atrocidades, pero nos sirve para aceptar una realidad dolorosa e incómoda Resulta una solución fácil e hipócrita el pretender culpar a otros por los males que nos aquejan sin voltear primero a revisar nuestros propios errores.
No puedo evitar sentir lástima por los grupos racistas que sostienen que su raza es superior a las demás sin mas fundamento que argumentos irracionales y dogmas gastados. En su esfuerzo por tratar de sacar adelante su causa solo consiguen exhibir su profunda estupidez e ignorancia. Es el caso del patético movimiento estadounidense en pro de la Supremacía de la Raza Blanca, el Ku Klux Klan o los grupos neonazis. Lo mismo me sucede con los fanáticos religiosos. No pretendo hacer distinción alguna entre los diversos tipos de intolerancia religiosa que podemos atestiguar en nuestros días. Tan absurdos y repulsivos me resultan los ejemplos obvios de idiotez y psicosis ("fervor religioso" en su acepción amigable) como aquella que exhiben los extremistas islámicos que lapidan mujeres y se atan explosivos para después volarse en pedazos en algún mercado, como la hipocresía y el insoportable elitismo de los fanáticos de la ultraderecha cristiana que pretenden evitar que se enseñe la teoría de la evolución de Darwin en las escuelas secundarias porque esta contradice una interpretación literal de los versículos de la Biblia. En mi opinión, poco importa la nacionalidad y el nombre con el que se nos presente el fanatismo religioso (Hamás, Opus Dei, Legión de Cristo, Aum Shinrikiyo, Hezbolá, sionismo) Todas las religiones sin excepción acarrean el riesgo de arrastrar a sus adeptos a la xenofobia, la intolerancia, la misoginia, la homofobia y el odio irracional hacia todos aquellos que no compartan sus mismas creencias. Es por esta sencilla razón que no soy adepto a ninguna creencia religiosa. El agnostiscismo me parece una postura más humilde. Aunque no conozca la verdad, al menos tampoco cree poseerla.
La siguiente cita la extraigo de un libro bastante interesante que se encuentra por mis manos por estos días. Su título original en ingles es Secret History: The Hidden Forces that shaped the Past. Su traducción en español resulta un tanto desatinada Todo lo que te han contado es falso. Su autor es Joel Levy.
En sociedades sometidas a tensiones, segmentos de la
población que se sienten afligidos o alienados siempre estarán listos para
culpar a "otro" y ansiosos por aceptar que la responsabilidad por sus males y
sufrimientos no reside en nadie perteneciente a su grupo, sino en un conjunto
siniestro de elementos subversivos. Al mismo tiempo, los gobernantes y los
poderes institucionales encuentran conveniente desviar la ira de sus súbditos
apuntando a grupos vulnerables y prescindibles.
La editorial es MR Ediciones.

Tuesday, March 27, 2007

Aborto. Entre la vida y la elección. .- Carl Sagan

"La humanidad gusta de pensar en términos de extremos
opuestos.
Está acostumbrada a formular sus creencias bajo la forma de esto ‘o
lo otro’, entre los que no reconoce posibilidades intermedias. Cuando se la
fuerza a reconocer que no cabe optar por los extremos, todavía sigue inclinada a
mantener que son válidos en teoría, pero que en las cuestiones prácticas las
circunstancias nos obligan a llegar a un compromiso".
John
Dewey, Experience and Education, I, 1938.

La cuestión quedó zanjada hace años. El poder judicial optó por el término medio. Uno pensaría que la polémica había concluido, pero sigue habiendo concentraciones masivas, bombas e intimidación, muertes de trabajadores de clínicas abortistas, detenciones, intensas campañas, drama legislativo, audiencias del Congreso, decisiones del Tribunal Supremo, grandes partidos políticos que casi se definen sobre la materia y eclesiásticos que amenazan con la perdición a los políticos. Los adversarios se lanzan acusaciones de hipocresía y asesinato. Se invocan por igual el espíritu de la Constitución y la voluntad de Dios. Se recurre a argumentos dudosos como si fueran certidumbres. Los bandos en liza apelan a la ciencia para fortalecer sus posiciones. Se dividen las familias, maridos y mujeres deciden no hablar del asunto, viejos amigos dejan de hablarse. Los políticos examinan los últimos sondeos para descubrir qué les dicta la conciencia. Entre tanto grito, resulta difícil que los adversarios se escuchen.

Las opiniones se polarizan. Las mentes se cierran.

¿ Es ilícito interrumpir un embarazo? ¿Siempre? ¿A veces? ¿Nunca? ¿Cómo decidir? Escribimos este artículo para entender mejor cuáles son las posturas enfrentadas y para ver si conseguimos hallar una posición que satisfaga ambas. ¿No existe término medio? Hay que sopesar los argumentos de uno y otro bando para determinar su consistencia y plantear supuestos prácticos, puramente hipotéticos en más de un caso. Si pareciera que algunos de estos supuestos van demasiado lejos, solicitamos del lector que tenga paciencia, pues estamos tratando de forzar las diversas posturas hasta su punto de ruptura a fin de advertir sus debilidades y fallos.

Cuando se reflexiona sobre ello, casi todo el mundo reconoce que no hay una respuesta tajante. Vemos que muchos partidarios de posturas divergentes experimentan cierta inquietud o incomodidad cuando se dualiza lo que hay detrás de los argumentos enfrentados (en parte por eso se rehúyen tales confrontaciones). La cuestión afecta con seguridad a interrogantes más hondos: ¿cuáles son nuestras responsabilidades mutuas?, ¿debemos permitir que el Estado intervenga en los aspectos más íntimos y personales de nuestra vida? ¿dónde están los límites de la libertad? ¿qué significa ser humano?

Respecto de los múltiples puntos de vista, existe la extendida opinión, sobre todo en los medios de comunicación que rara vez tienen el tiempo o la inclinación debidos para establecer distinciones sutiles de que sólo existen dos, "pro elección" y "pro vida". Así es como se autodenominan los dos bandos contendientes y así los llamaremos aquí. En la caracterización más simple, un partidario de la elección sostendrá que la decisión de interrumpir un embarazo sólo corresponde a la mujer y que el Estado no tiene derecho a intervenir, en tanto que un antiabortista mantendrá que el embrión o feto está vivo desde el momento de la concepción, que está vida nos impone la obligación moral de preservarla y que el aborto equivale a un asesinato.
Ambas denominaciones (pro elección y pro vida) se eligieron pensando en influir sobre quienes aún no se habían decidido: pocos desearán ser incluidos entre los adversarios de la libertad de elección o los enemigos de la vida. La libertad y la vida son, desde luego, dos de nuestros valores más apreciados, y aquí parecen hallarse en un conflicto fundamental.

Consideraremos sucesivamente estas dos posiciones absolutistas.

Un bebé recién nacido es con seguridad el mismo ser que justo antes de nacer. Existen pruebas sólidas de que un feto ya bien desarrollado reacciona a los sonidos, incluyendo la música, pero en especial a la voz de su madre. Puede chuparse el pulgar o sobresaltarse. De vez en cuando genera ondas cerebrales de adultos. Hay quienes afirman recordar su nacimiento o incluso el entorno uterino. Quizá se piense dentro del útero. Resulta difícil sostener que en el momento del parto sobreviene abruptamente una transformación hacia la personalidad plena. ¿Por qué, pues, debería considerarse asesinato matar un bebé el día después de nacer pero no el día antes?

En términos prácticos, esto es poco importante. Menos del 1% de los abortos registrados en Estados Unidos tienen lugar en los tres últimos meses del embarazo (y tras una investigación más atenta se descubre que la mayoría corresponden a abortos naturales o errores de cálculos), sin embargo, los abortos realizados durante el tercer trimestre proporcionan una prueba de los límites del punto de vista "pro elección". ¿Abarca el "derecho innato de una mujer a controlar su propio cuerpo" el de matar un feto casi completamente desarrollado y que, a todos los fines, resulta idéntico a un recién nacido?

Creemos que muchos de quienes defienden la libertad reproductiva se sienten, al menos en ocasiones, inquietos ante esta pregunta, pero son reacios a planteársela porque es el comienzo de una pendiente resbaladiza. Si resulta inadmisible suspender un embarazo el noveno mes, ¿qué sucede con el octavo, el séptimo, el sexto...? ¿No cabe deducir que el Estado puede intervenir en cualquier momento si reconocemos su capacidad para actuar en un determinado momento del embarazo? Esto invoca el espectro de unos legisladores, predominantemente varones y opulentos, decidiendo que mujeres que viven en la pobreza carguen con unos niños que no pueden permitirse el lujo de criar; obligando a adolescentes a traer al mundo hijos para los que no están emocionalmente preparadas; diciendo a las mujeres que aspiran a una carrera profesional que deben renunciar a sus sueños, quedarse en casa y criar niños; y, lo peor de todo, condenando a las víctimas de violaciones e incestos a aceptar sin más la prole de sus agresores. Las prohibiciones legislativas del aborto suscitan la sospecha de que su auténtico propósito sea controlar la independencia y la sexualidad de las mujeres.

¿Con qué derecho los legisladores se permiten decir a las mujeres qué deben hacer con su cuerpo? La privación de la libertad de reproducción es degradante. Las mujeres ya están hartas de ser avasalladas. Sin embargo, todos estamos de acuerdo en que es justo que se prohiba el asesinato y que se imponga una pena a quien lo comete. Muy débil sería la defensa del asesino si alegara que se trataba de algo entre su víctima y él, y que eso no concernía a los poderes públicos. ¿No es deber del Estado impedir que se elimine un feto si ese acto constituye de hecho el asesinato de un ser humano? Se supone que una de las funciones del Estado es proteger al débil frente al fuerte.

Si no nos oponemos al aborto en alguna etapa del embarazo, ¿no existe el peligro de considerar a toda una categoría de seres humanos indigna de nuestra protección y respeto? ¿No es ésa una de las características del sexismo, el racismo, el nacionalismo y el fanatismo? ¿Acaso quienes se dedican a combatir tales injusticias no deberían evitar escrupulosamente que se cometa otra?

Hoy por hoy no existe el derecho a la vida en ninguna sociedad de la Tierra, ni ha existido en el pasado (con unas pocas excepciones, como los jainistas de la India): criamos animales de granja para su sacrificio, destruimos bosques, contaminamos ríos y lagos hasta que ningún pez puede vivir en ellos, matamos ciervos y alces por deporte, leopardos por su piel y ballenas para hacer abono, atrapamos delfines que se debaten faltos de aire en las grandes redes para atunes, matamos cachorros de foca a palos, y cada día provocamos la extinción de una especie. Todas esas bestias y plantas son seres vivos como nosotros. Lo que (supuestamente) está protegido no es la vida en sí, sino la vida humana.

Aun con esa protección, el homicidio ocasional es un hecho corriente en las ciudades y libramos guerras "convencionales" con un costo tan elevado que por lo general preferimos no pensar demasiado en ello. (Significativamente, suelen justificarse las matanzas en masa organizadas por los estados redefiniendo como subhumanos a nuestros adversarios de raza, nacionalidad, religión, e ideología). Esa protección, ese derecho a la vida, no reza para los 40.000 niños menores de 5 años que mueren cada día en el planeta por causa de inanición, deshidratación, enfermedades y negligencias que habrían podido evitarse.

La mayoría de quienes defienden el "derecho a la vida" no se refieren a cualquier tipo de vida, sino, especial y singularmente, a la vida humana. También ellos, como los partidarios de la elección, deben decidir qué distingue a un ser humano de otros animales y en qué momento de la gestación emergen esas cualidades específicamente humanas, sean cuales fueren.

Pese a las numerosas afirmaciones en contra, la vida no comienza en el momento de la concepción; es una cadena ininterrumpida que se remonta a los orígenes de la Tierra, hace 4.600 millones de años.

Tampoco la vida humana comienza en la concepción, sino que es una cadena ininterrumpida que se remonta a los orígenes de nuestra especie, hace cientos de miles de años. Más allá de toda duda, cada espermatozoide y cada óvulo humano están vivos. Es obvio que no son seres humanos, pero lo mismo podría decirse de un óvulo fecundado.

En algunos animales, un óvulo puede desarrollarse hasta convertirse en un adulto sano sin la contribución de un espermatozoide. No sucede así, por lo que sabemos, entre los seres humanos, Un espermatozoide y un óvulo no fecundado comprenden conjuntamente toda la donación genética de una persona. En ciertas circunstancias, tras la fecundación pueden llegar a convertirse en un bebé. Sin embargo, la mayoría de óvulos fecundados aborta de modo espontáneo. La conclusión del desarrollo no está garantizada. Ni el espermatozoide ni el óvulo aislados, como así tampoco el óvulo fecundado, pasan de ser un bebé o un adulto potenciales. ¿Por qué, pues, no se considera asesinato destruir un espermatozoide o un óvulo si uno y otro son tan humanos como el óvulo fecundado producido por su unión, y en cambio sí se considera asesinato destruir un óvulo fecundado, aunque sólo sea un bebé en potencia?

De una eyaculación humana media surgen centenares de millones de espermatozoides (agitando la cola y a una velocidad de 12 cm por hora). Un hombre joven y sano puede producir en una o dos semanas espermatozoides suficientes para doblar la población humana de la tierra. ¿Significa esto que la masturbación es un asesinato en masa? ¿Qué decir, entonces, de las poluciones nocturnas o del simple acto sexual? ¿Muere alguien cuando cada mes se expulsa el óvulo no fecundado? ¿Deberíamos llorar todos esos abortos espontáneos? Muchos animales inferiores pueden desarrollarse en laboratorio a partir de una sola célula corporal. Las células humanas pueden ser objeto de clonación. (La cepa más famosa quizá sea la He La, bautizada así por Helen Lane, su donante.) a la luz de tal tecnología, ¿sería un crimen en masa la destrucción de células potencialmente clonables? ¿Y el derramamiento de una gota de sangre?

Todos los espermatozoides y óvulos son mitades genéticas de seres humanos potenciales.

¿Es preciso hacer esfuerzos heroicos por salvar y preservar a todos y cada uno, en razón de ese "potencial"? Existe desde luego, una diferencia entre suprimir una vida y no salvarla. También es muy distinta la probabilidad de supervivencia de un espermatozoide de la de un óvulo fecundado. Sin embargo, el absurdo de un cuerpo de ínclitos conservadores de semen nos lleva a preguntarnos si es el simple "potencial" que tiene un óvulo fecundado de convertirse en un bebé convierte realmente su destrucción en un asesinato.

A los enemigos del aborto les preocupa que, una vez autorizado el inmediato a la concepción, ninguna argumentación lo impida en cualquier momento subsiguiente del embarazo. Temen que un día resulte admisible matar a un feto que sea, inequívocamente, un ser humano. Tanto los partidarios de la elección como los de la vida (al menos algunos) se ven empujados a posiciones tajantes por su temor compartido a esa pendiente resbaladiza.

Otra pendiente resbaladiza es aquella a la que llegan los antiabortistas dispuestos a hacer una excepción en el caso angustioso de un embarazo fruto de la violación del incesto.
Ahora bien, ¿por qué debería depender el derecho a la vida de circunstancias de la concepción?
¿Puede el Estado decidir la vida para la prole de una unión legítima y la muerte para la concebida por la fuerza o la coerción, cuando en ambos casos se trata de la vida de un niño? ¿Cómo puede ser esto justo? Por otra parte, ¿por qué no hacer extensiva a cualquier otro feto la excepción que se aplica a éstos?

A tal motivo se debe en parte el que algunos antiabortistas adopten la postura, considerada indignante por muchas otras personas, de oponerse al aborto en cualquier circunstancia (excepto, quizá, cuando corre peligro la vida de la madre).

En todo el mundo, la causa más frecuente de aborto es, con mucho, el control de la natalidad. ¿No deberían, entonces, los adversarios del aborto distribuir anticonceptivos y enseñar su uso a los escolares?

Ése sería un medio eficaz de reducir los abortos. Por el contrario, Estados Unidos se halla muy por detrás de otras naciones en el desarrollo de métodos seguros y eficaces de control de la natalidad y, en muchos casos, la oposición a tales investigaciones (y a la educación sexual) ha procedido de las mismas personas que se oponen al aborto.

La búsqueda de un criterio éticamente sólido y no ambiguo acerca de si el aborto es admisible en algún momento tienen profundas raíces históricas. Con frecuencia, y sobre todo en la tradición cristiana, esta búsqueda estuvo ligada a la cuestión del instante en que el alma penetra en el cuerpo, materia no demasiado susceptible de investigación científica y tema polémico incluso entre teólogos eruditos. Se ha afirmado que la infusión del alma tenía lugar en el semen antes de la concepción, durante ésta, en el momento en que la madre percibe por vez primera los movimientos del feto en su seno y el nacimiento mismo o incluso más tarde.

Cada religión tiene su doctrina.

Entre los cazadores-recolectores no suele haber prohibiciones contra el aborto, y también era corriente en la Grecia y la Roma antiguas.

Por el contrario, los asirios, más severos, empalaban en estacas a las mujeres que trataban de abortar. El Talmud judío enseña que el feto no es una persona y, en consecuencia, carece de derechos. Tanto en el antiguo Testamento como en el Nuevo, (que abundan en prohibiciones en extremo minuciosas, con respecto a la indumentaria, dieta y palabras) no aparece una sola mención que prohíba de modo específico el aborto. El único pasaje que menciona algo relevante en ese sentido (Éxodo 21:22) declara que si surge una pelea y una mujer resulta accidentalmente lesionada y aborta, el responsable debe pagar una multa.

Ni San Agustín ni Santo Tomás de Aquino consideraban homicidio el aborto en fase temprana (el último basándose en que el embrión no "parece" humano). Esta idea fue adoptada por la iglesia en el Concilio de Vienne (Francia) en 1312 y nunca ha sido repudiada. La primera recopilación de derecho canónico de la Iglesia Católica, vigente durante mucho tiempo (de acuerdo con el notable historiador de las enseñanzas eclesiásticas sobre el aborto, John Connery, S.J.) sostenía que el aborto era homicidio sólo después de que el feto estuviese ya "formado", aproximadamente hacia el final del primer trimestre.

Sin embargo, cuando en el siglo XVII se examinaron los espermatozoides a través de los primeros microscopios, parecían mostrar un ser humano plenamente formado.

Se resucitó así la vieja idea del homúnculo, según la cual cada espermatozoide era un minúsculo ser humano plenamente formado, dentro de cuyos testículos había otros innumerables homúnculos, y así ad infinitum.

En parte por obra de esta mala interpretación de datos científicos, el aborto, en cualquier momento y por cualquier razón, se convirtió en motivo de excomunión a partir de 1869. Para la mayoría de los católicos resulta sorprendente que la fecha no sea más remota.

Desde la época colonial hasta el siglo XIX, en Estados Unidos la mujer era libre de decidir hasta que "el feto se movía". Un aborto en el primer trimestre de embarazo, e incluso en el segundo, constituía, en el peor de los casos, una infracción. Rara vez se solicitaba una condena al respecto, y resultaba casi imposible de obtener, en parte porque dependía por entero del propio testimonio de la mujer acerca de si había sentido los movimientos del feto, y en parte por la repugnancia del jurado a declararla culpable por haber ejercido su derecho a elegir. Se sabe que en 1800 no existía en Estados Unidos una sola disposición concerniente al aborto. En la práctica totalidad de los periódicos (ya hasta en muchas publicaciones eclesiásticas) aparecían anuncios de productos abortivos, aunque el lenguaje empleado fuese convenientemente eufemístico.

Hacia 1900, en cambio, en todos los estados de la Unión, el aborto estaba vedado en cualquier momento del embarazo, excepto cuando fuese necesario para salvar la vida de la mujer. ¿Qué sucedió para que se produjera un cambio tan extraordinario? La religión tuvo poco que ver. Las drásticas transformaciones económicas y sociales que se producían en Estados Unidos estaban transformando la sociedad agraria en otra urbana e industrializada. Norteamérica estaba pasando de una de las tasas más altas de natalidad del mundo a una de las más bajas. Es innegable que el aborto desempeñó un papel en ello y estimuló fuerzas para su supresión.

Una de las más significativas fue la profesión médica. Hasta mediados del siglo XIX la medicina constituía una actividad sin reconocimiento oficial y sin supervisión.

Cualquiera podía colocar un cartel a la puerta de su casa y autotitularse médico. Con el auge de una nueva elite médica de formación universitaria, ansiosa de incrementar el rango y la influencia de los facultativos, se constituyó la asociación Médica Americana. Durante su primera década la AMA empezó a presionar para que el aborto sólo pudiera ser efectuado por quienes poseyesen título facultativo. Los nuevos conocimientos en embriología, afirmaban los médicos, habían revelado que el feto era humano incluso antes de que la madre sintiese su presencia.

El asalto de la profesión médica contra el aborto no se debió a una inquietud por la salud de la mujer, sino, según se decía, por el bienestar del feto. Había que ser médico para saber cuándo resultaba moralmente justificable un aborto, porque la cuestión dependía de hechos científicos y médicos que sólo los facultativos comprendían. Al mismo tiempo, las mujeres quedaban excluidas de las facultades de medicina, donde habrían podido adquirir conocimientos tan arcanos.

Tal como se desarrollaban las cosas, las mujeres nada tenían que decir acerca de la interrupción de sus propios embarazos. También correspondía a los médicos determinar si la gestación planteaba un riesgo para la mujer y quedaba enteramente a su discreción decidir qué era arriesgado y qué no lo era.

Para la mujer rica, podía tratarse de un peligro para su tranquilidad emocional o incluso para su estilo de vida. La mujer pobre se veía a menudo obligada a recurrir al aborto clandestino.
Así fue la ley hasta la década de los sesenta de este siglo, cuando una coalición de individuos y organizaciones, entre las que figuraba la AMA, trató de abolirla y restablecer los valores más tradicionales que se encarnarían en el caso Roe contra Wade.

Si uno mata deliberadamente a un ser humano, se dice que ha cometido un asesinato. Si el muerto es un chimpancé (nuestro más próximo pariente biológico, con el que compartimos el 99,6% de genes activos) cualquiera, entonces no es asesinato. Hasta la fecha, el asesinato se aplica sólo al hecho de matar seres humanos. Por eso resulta clave en el debate sobre el aborto la cuestión del momento en que surge la personalidad (o, si se prefiere, el alma). ¿Cuándo se hace humano el feto? ¿Cuándo emergen las cualidades distintivamente humanas?

Reconocemos que la fijación de un momento exacto tiene que pasar por alto las diferencias individuales. Por este motivo, si hay que trazar una línea, se debe proceder con cautela, es decir, pecar más por exceso que por defecto. Hay personas que se oponen al establecimiento de un límite numérico, y compartimos su inquietud, pero si tiene que existir una ley sobre esta materia, que represente un compromiso útil entre las dos posiciones extremas, hay que determinar, al menos aproximadamente, un período de transición hacia la personalidad.

Cada uno de nosotros partió de un punto. Un óvulo fecundado tiene aproximadamente el tamaño del punto que hay al final de esta frase. La unión trascendental de espermatozoide y óvulo suele tener lugar en una de las dos trompas de Falopio. Una célula se convierte en dos, dos se convierten en cuatro, etcétera (una aritmética exponencial de base 2). Hacia el décimo día el óvulo fecundado se ha trocado en una especie de esfera hueca que se encamina hacia otro reino, el útero. A su paso destruye tejidos, absorbe sangre de los vasos capilares, se baña en la sangre materna, de la que extrae oxígeno y nutrientes, y se fija como una especie de parásito a la pared del útero.

Hacia la tercera semana, para cuando se produce la primera falta, el embrión en formación tiene dos milímetros de longitud y desarrolla varias partes del cuerpo.
Sólo en esta etapa comienza a depender de una placenta rudimentaria. Recuerda algo a un gusano segmentado.
Hacia el final de la cuarta semana ya mide unos cinco milímetros.
Es reconocible ahora como vertebrado, su corazón en forma de tubo comienza a latir, se advierte algo parecido a los arcos branquiales de un pez o un anfibio, y una cola pronunciada. Parece más bien una lagartija acuática o un renacuajo. Este es el final del primer mes de gestación.
Hacia la quinta semana, cabe distinguir las grandes divisiones del cerebro. Se evidencia lo que más tarde serán los ojos y aparecen unos pequeños brotes que luego se transformarán en brazos y piernas.
Hacia la sexta semana el embrión mide 13 milímetros. Los ojos permanecen todavía a los lados de la cabeza, como en la mayor parte de los animales, y la cara reptiliana posee unas hendiduras unidas que más tarde darán lugar a la boca y la nariz.
Hacia el final de la séptima semana la cola casi ha desaparecido y se advierten ya caracteres sexuales (aunque ambos sexos parecen femeninos). La cara es de mamífero, pero un tanto porcina.
Hacia el final de la octava semana la cara semeja la de un primate, si bien aún no es del todo humana.

En sus elementos esenciales ya están presentes la mayoría de las partes del cuerpo. La anatomía del cerebro inferior está bien desarrollada. El feto revela respuestas reflejas a estímulos sutiles.
Hacia la décima semana la cara tiene ya un aspecto inconfundiblemente humano. Comienza a ser posible distinguir niños de niñas. Las uñas y las grandes estructuras óseas no resultan evidentes hasta el tercer mes.

Hacia el cuarto mes se puede diferenciar la cara de un feto de la de otro. En el quinto mes la madre suele sentir sus movimientos. Los bronquiolos pulmonares no empiezan a desarrollarse hasta aproximadamente el sexto mes y los alvéolos aún más tarde.

¿Cuándo accede, pues, un feto a la personalidad, habida cuenta de que sólo una persona puede ser asesinada? ¿Cuándo la cara se torna claramente humana, cerca del final del primer trimestre? ¿Cuándo reacciona ante estímulos, también al final del primer trimestre? ¿Cuándo se torna lo bastante activo para que la madre lo sienta, hacia la mitad del segundo trimestre? ¿Cuándo los pulmones alcanzan un grado de desarrollo suficiente para que el feto pueda respirar por sí mismo, llegado el caso, el aire exterior?

Lo malo de estos hitos del desarrollo no es sólo que sean arbitrarios: más inquietante resulta el hecho de que ninguno implica características exclusivamente humanas, al margen de la cuestión superficial de la apariencia facial. Todos los animales reaccionan ante los estímulos y se mueven a su antojo. Muchos son capaces de respirar. Sin embargo, eso no impide que los matemos por miles de millones. Los reflejos, el movimiento y la respiración no son lo que nos hace humanos.

Otros animales nos superan en velocidad, fuerza, resistencia, a la hora de trepar, excavar o camuflarse, en vista, olfato, oído, o en el dominio del aire o del agua. Nuestra única gran ventaja es el pensamiento. Somos capaces de reflexionar, de imaginar acontecimientos que todavía no han sucedido, de concebir cosas. Así fue como inventamos la agricultura y la civilización. El pensamiento es nuestra bendición y nuestra maldición, y nos hace ser lo que somos.

El pensamiento tiene lugar, desde luego, en el cerebro, sobre todo en las capas superiores de la "materia gris" replegada que llamamos corteza cerebral. Cerca de 100.000 millones de neuronas cerebrales constituyen la base material del pensamiento. Las neuronas están unidas entre sí y sus conexiones desempeñan un papel crucial en lo que llamamos pensamiento, pero la conexión a gran escala de las neuronas no empieza hasta el sexto mes de embarazo.

Mediante la colocación de electrodos inofensivos en la cabeza de un individuo, los científicos pueden medir la actividad eléctrica emanada de la red de neuronas cerebrales.
Diferentes tipos de acción mental revelan distintas clases de ondas cerebrales, pero las pautas regulares típicas del cerebro humano de un adulto no aparecen en el feto hasta cerca de la trigésima semana del embarazo, hacia el comienzo del tercer trimestre. Hasta entonces, los fetos, por vivos y activos que parezcan, carecen de la necesaria arquitectura cerebral. Todavía no pueden pensar.

Aceptar que se puede matar cualquier criatura viva, en especial una que más tarde tal vez se convierta en un bebé, es problemático y doloroso, pero hemos rechazado los extremos "siempre" y "nunca", y eso nos coloca, querámoslo o no, en la pendiente resbaladiza. Si tenemos que optar por un criterio de desarrollo, aquí es donde hay que trazar la raya: cuando se hace posible un mínimo asomo de pensamiento característicamente humano.

Se trata, en realidad, de una definición muy conservadora, rara vez se encuentran en un feto ondas cerebrales regulares. Serían útiles nuevas investigaciones (también comienzan tardíamente las ondas cerebrales bien definidas durante la gestación de fetos babuinos y ovejas). Si pretendemos que el criterio sea todavía más estricto para tomar en consideración el desarrollo cerebral precoz de algún feto, podemos trazar la raya a los seis meses. Ahí es en donde la trazó el Tribunal Supremo de Estados Unidos en 1973, aunque por razones completamente diferentes.

Su decisión en el caso Roe contra Wade modificó la legislación estadounidense sobre el aborto, que lo permite a petición de la mujer sin limitaciones durante el primer trimestre y, con ciertas restricciones encaminadas a proteger su salud, en el segundo trimestre y autoriza a los estados a prohibir el aborto en el tercer trimestre, excepto cuando exista una seria amenaza para la vida o la salud de la mujer. En la decisión de Webster de 1989, el Tribunal Supremo se negó explícitamente a revocar la sentencia del caso Roe contra Wade, pero de hecho invitó a las 50 legislaturas estatales a que decidiesen por su cuenta.

¿Cuál fue el razonamiento en el caso Roe contra Wade? No reconocía peso legal a lo que suceda con los niños una vez nacidos o con la familia. El tribunal determinó, en cambio, que el derecho de una mujer a la libertad de reproducción se halla protegido por la garantía constitucional de su intimidad. Ahora bien, ese derecho no es omnímodo. Hay que sopesar la garantía de intimidad de la mujer y el derecho a la vida del feto, y cuando el tribunal consideró la cuestión otorgó prioridad a la intimidad en el primer trimestre y a la vida en el tercero. La transición no se estableció según las consideraciones tratadas hasta ahora en este capítulo: cuándo sucede la "infusión del alma" o en qué momento reviste el feto suficientes rasgos humanos para ser protegido por la legislación contra el asesinato. El criterio adoptado fue, por el contrario, si el feto podía vivir fuera de la madre. Esto es lo que se denomina "viabilidad ", y depende en parte de la capacidad de respirar. Sencillamente, los pulmones no están desarrollados y el feto no puede respirar (por muy perfeccionado que fuese el pulmón artificial de que se le dotase) hasta cerca de la vigésimo cuarta semana, hacia el comienzo del sexto mes. Es por esto por lo que la legislación estadounidense permite a los estados prohibir los abortos en el tercer trimestre.
Se trata de un criterio muy pragmático.

Según la argumentación, si en una cierta etapa de la gestación pudiese ser viable el feto fuera del útero, entonces su derecho a la vida se impondría al derecho de la mujer a la intimidad. Ahora bien, ¿qué significa "viable"? Incluso un recién nacido a término no es viable sin cuidado y cariño considerables. Hace tan solo unas décadas, antes de las incubadoras, la viabilidad de los bebés nacidos en el séptimo mes era improbable. ¿Hubiera sido admisible entonces abortar en el séptimo mes?

¿Se tornaron de repente inmorales los abortos en el séptimo mes tras la invención de las incubadoras? ¿Qué sucederá si en el futuro se desarrolla una nueva tecnología que permita a un útero artificial mantener un feto vivo incluso antes del sexto mes, proporcionándole oxígeno y nutrientes a través de la sangre (como hace la madre a través de la placenta)? Reconocemos que es improbable que vaya a existir esa tecnología a corto plazo o que llegue a estar al alcance de gran número de personas, pero ¿sería entonces inmoral abortar antes del sexto mes cuando antes no lo era? Una moralidad que depende de la tecnología y cambia con ésta es una moralidad frágil y, para algunos, inaceptable.

Es más, ¿por qué han de ser la respiración, el funcionamiento de los riñones o la capacidad de resistir las enfermedades, por ejemplo, justificativos de la protección legal? ¿Sería admisible matar un feto que revelase pensamientos y sentimientos pero que no fuera capaz de respirar? A nuestro juicio, el argumento de la viabilidad no puede determinar de manera coherente cuándo son admisibles los abortos. Se requiere otro criterio. Una vez más, ofrecemos la consideración del primer atisbo de pensamiento humano.

Puesto que, por término medio, el pensamiento fetal comienza a manifestarse incluso después del desarrollo fetal de los pulmones, creemos que la sentencia del caso Roe contra Wade fue una decisión buena y prudente respecto de una cuestión compleja y difícil. Con la prohibición del aborto en el último trimestre (excepto en los casos de grave necesidad médica ) se alcanza un equilibrio justo entre las reivindicaciones enfrentadas de la libertad y de la vida.

Sunday, December 10, 2006

Augusto Pinochet .- 1915 - 10 de Diciembre del 2006


Dictador, asesino, torturador...
Admirador de Francisco Franco, enemigo de Salvador Allende, sirviente de los Estados Unidos.
2.095 muertos, 3.000 desaparecidos, 700.000 chilenos exiliados.
Hoy murió uno de los últimos vestigios de la peor faceta de la historia de Latinoamérica durante el Siglo XX.
Lo único lamentable con respecto a su muerte es que no haya sido castigado por sus crímenes contra la humanidad.
Resulta irónico que este miserable haya decidido morirse el día de la conmemoración de la Declaración de los Derechos Humanos, emitida el 10 de Diciembre de 1948. He aqui lo que esta enuncia, en contraprarte a las atrocidades y violaciones de cada uno de sus preceptos perpetradas por este asesino.
Declaración Universal de los Derechos humanos

Considerando que la libertad, la justicia y la paz en el mundo tienen por base el reconocimiento de la dignidad intrínseca y de los derechos iguales e inalienables de todos los miembros de la familia humana;

Considerando que el desconocimiento y el menosprecio de los derechos humanos han originado actos de barbarie ultrajantes para la conciencia de la humanidad, y que se ha proclamado, como la aspiración más elevada del hombre, el advenimiento de un mundo en que los seres humanos, liberados del temor y de la miseria, disfruten de la libertad de palabra y de la libertad de creencias;

Considerando esencial que los derechos humanos sean protegidos por un régimen de Derecho, a fin de que el hombre no se vea compelido al supremo recurso de la rebelión contra la tiranía y la opresión;

Considerando también esencial promover el desarrollo de relaciones amistosas entre las naciones;

Considerando que los pueblos de las Naciones Unidas han reafirmado en la Carta su fe en los derechos fundamentales del hombre, en la dignidad y el valor de la persona humana y en la igualdad de derechos de hombres y mujeres, y se han declarado resueltos a promover el progreso social y a elevar el nivel de vida dentro de un concepto más amplio de la libertad;

Considerando que los Estados Miembros se han comprometido a asegurar, en cooperación con la Organización de las Naciones Unidas, el respeto universal y efectivo a los derechos y libertades fundamentales del hombre, y
Considerando que una concepción común de estos derechos y libertades es de la mayor importancia para el pleno cumplimiento de dicho compromiso;

La Asamblea General
proclama la presente
Declaración Universal de Derechos Humanos como ideal común por el que todos los pueblos y naciones deben esforzarse, a fin de que tanto los individuos como las instituciones, inspirándose constantemente en ella, promuevan, mediante la enseñanza y la educación, el respeto a estos derechos y libertades, y aseguren, por medidas progresivas de carácter nacional e internacional, su reconocimiento y aplicación universales y efectivos, tanto entre los pueblos de los Estados Miembros como entre los de los territorios colocados bajo su jurisdicción.

Artículo 1.- Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos y, dotados como están de razón y conciencia, deben comportarse fraternalmente los unos con los otros.

Artículo 2.- Toda persona tiene todos los derechos y libertades proclamados en esta Declaración, sin distinción alguna de raza, color, sexo, idioma, religión, opinión política o de cualquier otra índole, origen nacional o social, posición económica, nacimiento o cualquier otra condición.
2. Además, no se hará distinción alguna fundada en la condición política, jurídica o internacional del país o territorio de cuya jurisdicción dependa una persona, tanto si se trata de un país independiente, como de un territorio bajo administración fiduciaria, no autónomo o sometido a cualquier otra limitación de soberanía.

Artículo 3.- Todo individuo tiene derecho a la vida, a la libertad y a la seguridad de su persona.

Artículo 4.- Nadie estará sometido a esclavitud ni a servidumbre, la esclavitud y la trata de esclavos están prohibidas en todas sus formas.

Artículo 5.-Nadie será sometido a torturas ni a penas o tratos crueles, inhumanos o degradantes.

Artículo 6.- Todo ser humano tiene derecho, en todas partes, al reconocimiento de su personalidad jurídica.

Artículo 7.- Todos son iguales ante la ley y tienen, sin distinción, derecho a igual protección de la ley. Todos tienen derecho a igual protección contra toda discriminación que infrinja esta Declaración y contra toda provocación a tal discriminación.

Artículo 8.- Toda persona tiene derecho a un recurso efectivo ante los tribunales nacionales competentes, que la ampare contra actos que violen sus derechos fundamentales reconocidos por la constitución o por la ley.

Artículo 9.- Nadie podrá ser arbitrariamente detenido, preso ni desterrado.

Artículo 10.- Toda persona tiene derecho, en condiciones de plena igualdad, a ser oída públicamente y con justicia por un tribunal independiente e imparcial, para la determinación de sus derechos y obligaciones o para el examen de cualquier acusación contra ella en materia penal.

Artículo 11.- Toda persona acusada de delito tiene derecho a que se presuma su inocencia mientras no se pruebe su culpabilidad, conforme a la ley y en juicio público en el que se le hayan asegurado todas las garantías necesarias para su defensa.
2. Nadie será condenado por actos u omisiones que en el momento de cometerse no fueron delictivos según el Derecho nacional o internacional. Tampoco se impondrá pena más grave que la aplicable en el momento de la comisión del delito.

Artículo 12.- Nadie será objeto de injerencias arbitrarias en su vida privada, su familia, su domicilio o su correspondencia, ni de ataques a su honra o a su reputación. Toda persona tiene derecho a la protección de la ley contra tales injerencias o ataques.

Artículo 13.- . Toda persona tiene derecho a circular libremente y a elegir su residencia en el territorio de un Estado.
2. Toda persona tiene derecho a salir de cualquier país, incluso del propio, y a regresar a su país.
Artículo
14.-. En caso de persecución, toda persona tiene derecho a buscar asilo, y a disfrutar de él, en cualquier país.
2. Este derecho no podrá ser invocado contra una acción judicial realmente originada por delitos comunes o por actos opuestos a los propósitos y principios de las Naciones Unidas.
Artículo
15.- Toda persona tiene derecho a una nacionalidad.
2. A nadie se privará arbitrariamente de su nacionalidad ni del derecho a cambiar de nacionalidad.
Artículo
16.- Los hombres y las mujeres, a partir de la edad núbil, tienen derecho, sin restricción alguna por motivos de raza, nacionalidad o religión, a casarse y fundar una familia, y disfrutarán de iguales derechos en cuanto al matrimonio, durante el matrimonio y en caso de disolución del matrimonio.
2. Sólo mediante libre y pleno consentimiento de los futuros esposos podrá contraerse el matrimonio.
3. La familia es el elemento natural y fundamental de la sociedad y tiene derecho a la protección de la sociedad y del Estado.

Artículo 17.- Toda persona tiene derecho a la propiedad, individual y colectivamente.
2. Nadie será privado arbitrariamente de su propiedad.
Artículo 18.- Toda persona tiene derecho a la libertad de pensamiento, de conciencia y de religión; este derecho incluye la libertad de cambiar de religión o de creencia, así como la libertad de manifestar su religión o su creencia, individual y colectivamente, tanto en público como en privado, por la enseñanza, la práctica, el culto y la observancia.

Artículo 19.- Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión; este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión.

Artículo 20.- Toda persona tiene derecho a la libertad de reunión y de asociación pacíficas.
2. Nadie podrá ser obligado a pertenecer a una asociación.

Artículo 21.- Toda persona tiene derecho a participar en el gobierno de su país, directamente o por medio de representantes libremente escogidos.
2. Toda persona tiene el derecho de accceso, en condiciones de igualdad, a las funciones públicas de su país.
3. La voluntad del pueblo es la base de la autoridad del poder público; esta voluntad se expresará mediante elecciones auténticas que habrán de celebrarse periódicamente, por sufragio universal e igual y por voto secreto u otro procedimiento equivalente que garantice la libertad del voto.

Artículo 22.- Toda persona, como miembro de la sociedad, tiene derecho a la seguridad social, y a obtener, mediante el esfuerzo nacional y la cooperación internacional, habida cuenta de la organización y los recursos de cada Estado, la satisfacción de los derechos económicos, sociales y culturales, indispensables a su dignidad y al libre desarrollo de su personalidad.

Artículo 23.- Toda persona tiene derecho al trabajo, a la libre elección de su trabajo, a condiciones equitativas y satisfactorias de trabajo y a la protección contra el desempleo.
2. Toda persona tiene derecho, sin discriminación alguna, a igual salario por trabajo igual.
3. Toda persona que trabaja tiene derecho a una remuneración equitativa y satisfactoria, que le asegure, así como a su familia, una existencia conforme a la dignidad humana y que será completada, en caso necesario, por cualesquiera otros medios de protección social.
4. Toda persona tiene derecho a fundar sindicatos y a sindicarse para la defensa de sus intereses.

Artículo 24.- Toda persona tiene derecho al descanso, al disfrute del tiempo libre, a una limitación razonable de la duración del trabajo y a vacaciones periódicas pagadas.

Artículo 25.- Toda persona tiene derecho a un nivel de vida adecuado que le asegure, así como a su familia, la salud y el bienestar, y en especial la alimentación, el vestido, la vivienda, la asistencia médica y los servicios sociales necesarios; tiene asimismo derecho a los seguros en caso de desempleo, enfermedad, invalidez, viudez, vejez u otros casos de pérdida de sus medios de subsistencia por circunstancias independientes de su voluntad.
2. La maternidad y la infancia tienen derecho a cuidados y asistencia especiales. Todos los niños, nacidos de matrimonio o fuera de matrimonio, tienen derecho a igual protección social.

Artículo 26.- Toda persona tiene derecho a la educación. La educación debe ser gratuita, al menos en lo concerniente a la instrucción elemental y fundamental. La instrucción elemental será obligatoria. La instrucción técnica y profesional habrá de ser generalizada; el acceso a los estudios superiores será igual para todos, en función de los méritos respectivos.
2. La educación tendrá por objeto el pleno desarrollo de la personalidad humana y el fortalecimiento del respeto a los derechos humanos y a las libertades fundamentales; favorecerá la comprensión, la tolerancia y la amistad entre todas las naciones y todos los grupos étnicos o religiosos, y promoverá el desarrollo de las actividades de las Naciones Unidas para el mantenimiento de la paz.
3. Los padres tendrán derecho preferente a escoger el tipo de educación que habrá de darse a sus hijos.

Artículo 27.- Toda persona tiene derecho a tomar parte libremente en la vida cultural de la comunidad, a gozar de las artes y a participar en el progreso científico y en los beneficios que de él resulten.
2. Toda persona tiene derecho a la protección de los intereses morales y materiales que le correspondan por razón de las producciones científicas, literarias o artísticas de que sea autora.

Artículo 28.- Toda persona tiene derecho a que se establezca un orden social e internacional en el que los derechos y libertades proclamados en esta Declaración se hagan plenamente efectivos.

Artículo 29.- Toda persona tiene deberes respecto a la comunidad, puesto que sólo en ella puede desarrollar libre y plenamente su personalidad.
2. En el ejercicio de sus derechos y en el disfrute de sus libertades, toda persona estará solamente sujeta a las limitaciones establecidas por la ley con el único fin de asegurar el reconocimiento y el respeto de los derechos y libertades de los demás, y de satisfacer las justas exigencias de la moral, del orden público y del bienestar general en una sociedad democrática.
3. Estos derechos y libertades no podrán, en ningún caso, ser ejercidos en oposición a los propósitos y principios de las Naciones Unidas.

Artículo 30.- Nada en esta Declaración podrá interpretarse en el sentido de que confiere derecho alguno al Estado, a un grupo o a una persona, para emprender y desarrollar actividades o realizar actos tendientes a la supresión de cualquiera de los derechos y libertades proclamados en esta Declaración.

Saturday, December 09, 2006

Gobiernos y empresas han desarrollado simbiosis para controlar el pensamiento .- Noam Chomsky

La idea tradicional de que los Estados nacionales ejercen censura sobre los medios de comunicación ha evolucionado para dar paso a una simbiosis, sobre todo porque la mayoría de aquellos están acaparados por grandes corporaciones a las que les interesa vender, mientras a los gobiernos les importa perpetuarse en el poder.

En consecuencia ambos han desarrollado un sistema de control del pensamiento con toda una estructura institucional donde representantes de unos y otros pueden pasar de la empresa al gobierno porque tienen intereses comunes, planteó Noam Chomsky, considerado actualmente en el grupo más influyente de científicos sociales.

Esa complicidad, ilustró ante estudiantes convocados al Centro de Investigación y Docencia Económica (CIDE), puede verse en el más reciente reporte presentado en Estados Unidos sobre la guerra en Irak, donde los propios medios de comunicación de ese país han restringido el marco de discusión y debate, lo cual arrastra a otros órganos informativos más pequeños a que no puedan salirse de esa esfera porque no tienen la fuerza para imponer otro esquema de discusión.

Desde su cubículo en el Instituto Tecnológico de Massachussets (MIT, por sus siglas en inglés) en una teleconferencia, Chomsky criticó que en ese reporte no se incluyan datos como los porcentajes de la población en Bagdad que exigen la salida del ejército de Estados Unidos y que consideran legítimo atacar a los soldados estadunidenses.

Esos temas ni siquiera aparecen planteados, dijo, ni tampoco se ubica a toda la gente que está detrás de la invasión, pero tampoco los medios de comunicación de Estados Unidos pusieron en la mesa de discusión la falta de tales elementos en el informe.

Inclusive, comparó el documento con un periódico estudiantil dedicado a echarle porras a su equipo de basquetbol para decir sólo "vamos a ganar", pero sin cuestionar ni ocuparse de quién es el entrenador, a qué jugadores están alineando, etcétera.

Con una extensa disertación sobre las pasadas elecciones en Estados Unidos y el comportamiento que en ese proceso tuvieron los medios de comunicación, el lingüista insistió en las formas en que se ofrece información sesgada para tratar de moldear un determinado pensamiento en la gente.

De hecho, dijo que fueron más libres las elecciones en Bolivia que en Estados Unidos, porque en la nación sudamericana las decisiones que toma el gobierno reflejan más la voluntad de la población que la de las grandes corporaciones, mientras que en los comicios del país del norte, aun cuando los votantes pidan, por ejemplo, mayores programas de salud, si los partidos políticos no recogen ese clamor ese tema tampoco pasa a formar parte del debate en los medios de comunicación.

Al final, Chomsky, quien el pasado jueves cumplió 78 años, se refirió al muro autorizado por el gobierno de la Casa Blanca en su frontera sur, al convenir en que desde 1994, año de la entrada en vigor del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) algunas voces habían anticipado que ese acuerdo dispararía la migración de México hacia Estados Unidos y esto es lo que ha pasado.

En rigor, abundó, inevitablemente el TLCAN conduce a la militarización de la frontera, si bien no es la primera vez que los migrantes son discriminados, pues en Estados Unidos se acepta la llegada de aquellos que vienen a realizar los trabajos pesados, pero no se acepta concederles derechos.

Desde su perspectiva, esto no es nada nuevo, ha ocurrido en Estados Unidos desde siempre, pues los migrantes anteriores discriminan a los nuevos, en parte por afianzar su identidad.

Saturday, October 14, 2006

experimentos en seres humanos durante el Siglo XX.

Originalmente iba a ser publicado en este mismo blog. Por razones de espacio preferí abrir un blog dedicado por completo al tema.

Sunday, September 10, 2006

al pueblo, pan y circo

"Si desea la simpatía de las masas, tiene que decirles las cosas mas estúpidas y crudas."
- Adolf Hitler -
Dos de las televisoras mas grandes y poderosas de America Latina subsisten en México, un país pobre. Esto podría parecer un absurdo, pero en realidad la explicación obedece a la lógica mas simple. La televisión puede parecer inofensiva a primera vista, y no pasar de ser un interminable desfile de estupidez, que sin embargo no le hace daño a nadie, pero la realidad no es tan simple como eso. Para nuestra desgracia.
Los medios de comunicación son un instrumento más al servicio del poder, y cumplen con una función vital que a lo largo de la historia ha sido ejecutada por diversos mecanismos. Esta función consiste en mantener al pueblo sumido en un permanente estado de desinformación y estupidez que le induzca a pensar que todo esta bien cuando en realidad las cosas nunca han estado peor. Es también el medio por el cual el poder distrae a sus subordinados y los obliga a no voltear la mirada hacia sus movimientos. Mientras permanezcan embrutecidos por el circo desfilando frente a sus ojos, no tendrán tiempo para notar la sutil forma en que son robados, explotados, engañados e ignorados por las altas esferas del poder. Así es como han funcionado las cosas desde tiempos inmemoriales.
Los emperadores más corruptos e infames del Imperio Romano utilizaban el Coliseo como un instrumento para mantener a sus pueblos contentos. El emperador y una reducida casta aristocrática acaparaban todos los privilegios y riquezas, mientras el pueblo y los esclavos vivían en la miseria. Los emperadores muy pronto se dieron cuenta de que a pesar de la evidente injusticia del sistema social, el atroz espectáculo del Coliseo era suficiente para impedir que los esclavos se amotinaran y que el pueblo protestara y se levantara contra sus amos. También notaron que entre mas bajo y degradante fuera el espectáculo que se le ofreciera a la plebe, mas atractivo y popular resultaba. Las bases estaban dadas para que la fórmula del "pan y circo" (la fórmula exacta y corregida que funciona en la realidad cotidiana sería "poco pan y mucho circo") constituyera la herramienta primordial por medio de la cual los gobiernos tiránicos o ineficientes -y a veces las dos cosas a la vez- someterían a sus respectivos pueblos por los siguientes dos mil años.
En el Coliseo, el espectáculo consistía en observar la lucha a muerte entre dos guerreros que se hacían pasar como heroes ante los ojos de la gente, con el simple hecho de nombrarlos "gladiadores" en vez de esclavos, que es lo que eran en el fondo. También era posible observar como algunos infortunados esclavos y cristianos eran descuartizados y devorados por leones y otras fieras salvajes traídas desde los confines mas remotos del Imperio. Esta no fue la primera ni la última vez en que las masas fueron entretenidas a base de los espectáculos mas denigrantes. A lo largo de la historia, la tortura y las ejecuciones públicas de toda especie han sido el siniestro motivo para que el pueblo festeje y organice fiestas populares. Resultaría interesante el reflexionar sobre las razones por las cuales el ser humano se siente tan inevitablemente atraído hacia el morbo, la violencia y la muerte, pero lo que resulta vital, es entender de una vez por todas, que la existencia de este entretenimiento es una señal de alarma que no nos puede ser indiferente. El que un pueblo necesite desesperadamente del entretenimiento estúpido que ofrece la televisión para sobrellevar su vida cotidiana, nos debe decir algo. Debemos ser capaces de descifrar el mensaje entre líneas. El hecho de que los productos mediáticos que le ofrecen Televisa y TV Azteca a sus espectadores, resulten cada vez mas insoportables y ofensivos a la inteligencia no obedece a la casualidad. Es la defensa lógica del poder ante una situación social atroz y cada vez más insostenible que debe ser ocultada a la población a toda costa.
Los medios de comunicación han cobrado una relevancia tan grande, que en la actualidad resulta difícil el establecer si son los medios los que estan al servicio del poder, o es el poder el que se ha convertido en un rehén de los medios. Lo que es cierto, es que son los medios los que deciden que es importante y que no, que merece ser expuesto ante la opinión pública y que no, que aspecto de la realidad es susceptible de mostrarse a las masas y que aspecto debe ser ocultado, que manifestaciones de expresión son "políticamente correctas" y cuales no lo son, que noticias triviales e intrascendentes deben ser elegidas para su exhibición en los noticieros estelares, y en el espectro opuesto, que noticias cruciales deben ser mencionadas en treinta segundos o simplemente ignoradas. En pocas palabras, en un mundo tan complejo e inabarcable como el nuestro, los medios han accedido al espeluznante poder de establecer que es lo que existe y que es lo que no.

Sunday, September 03, 2006

Creo que lo verdaderamente importante con respecto a crecer es no cerrar nunca los ojos. No dejarse vencer por el peso de la realidad. La juventud no es un estado físico, sino una forma de ver al mundo. Supongo que se envejece en el mismo momento en el que uno se rinde y acepta como algo natural el mundo de mierda en el que vivimos. Esa es la diferencia. La juventud se va en el momento en el que se deja de pensar y de cuestionar lo que pasa a nuestro alrededor. En el momento en el que la podredumbre del mundo nos vence y nos absorbe.
A aquellos que nunca llegan a aceptar el mundo tal como es, la sociedad los condena al etiquetarlos como sujetos inmaduros y desadaptados. El sistema no admite replicas. Si alguien se opone, es expulsado y condenado a vivir en el exilio. Pertenecer a la sociedad, implica amarla. Aceptarla tal como es y resignarse a sus errores y sus injusticias. Esto es algo muy dificil de pedir a alguien que no esta dispuesto a traicionar y vender su inteligencia. Es por esta razón que la mayor parte de las mentes brillantes que cada cierto tiempo aparecen, no suelen ser aliadas de la sociedad sino enemigos públicos de la misma. Su destino final es la soledad o el martirio. No puede ser de otra forma.

Sunday, July 23, 2006

la lógica de los agresores


"I can kill, cause in God I trust"

-Do the evolution
Pearl Jam



Beirut, Líbano, trás el bombardeo del ejercito israelí.

Julio, 2006.









El estado de Israel es el principal agresor del Oriente medio. A escala mundial, lo son los Estados Unidos de América.

¿De que forma justifican los gobiernos de estos países sus brutales asesinatos masivos y sus constantes violaciones al derecho internacional? ¿Por medio de que tácticas de reacondicionamiento mental obtienen el respaldo de sus pueblos? ¿Como configuran la imagen que intentan proyectarle al mundo?

No hay que restarle crédito a los políticos y diplomáticos estadounidenses. Después de todo, la tarea que tienen en sus manos es colosal, y a primera vista imposible. Consiste, ni mas ni menos, que en convencer a la población de su país y del resto del mundo, de que un hambriento campesino de los desiertos del Oriente Medio -armado en el mejor de los casos con un AK-47 fabricado en la decada de los setenta- representa una amenaza muchísimo mas seria para la paz y sobrevivencia del mundo, que las constantes invasiones, masacres y violaciones al derecho internacional en las que se basa la política exterior de los EUA e Israel. Intentan convencernos de que un miserable guerrillero (Afgano, iraquí, libanés, iraní) que vive por debajo de los límites de subsistencia, es, por sí mismo, mucho más peligroso que el ejercito más poderoso que haya pisado la faz de la Tierra, actuando bajo las ordenes de un demente que concibe al mundo como el escenario en el cual se desarrolla una película del Viejo Oeste (En la cual, por supuesto, el interpreta al Sheriff).

La política exterior de los EUA y de Israel, siempre se ha basado en aplastar -ya sea por medio de la política o de la guerra- a todo aquel país o grupo que prentenda amenazar sus intereses políticos y económicos. Esto se complementa con su política interna, la cual consiste en convencer a su población, de que las víctimas del cuento, no son los extranjeros muriendo a raudales fuera de sus fronteras, sino ellos mismos. (¿?)

No son la lógica y la razón las que dictan el comportamiento de los países agresores. El fondo ideológico de sus acciones esta conformada por argumentos pragmáticos que se van moldeando a conveniencia, conforme las circunstancias lo vayan requiriendo. De esta forma, los países agresores nunca agreden en realidad, sino que se defienden. Nunca inician una guerra, sino que responden legítimamente a una agresión previa -que en la gran mayoría de los casos, o no existe, o es un acontecimiento insignificante propiciado por ellos mismos, con el propósito de tomarlo como un pretexto para "justificar" una guerra absurda e injustificable por el sentido común.

Las verdaderas intenciones que motivan las acciones de los países agresores nunca son pronunciadas en voz alta. Sería muy difícil obtener el respado del pueblo a la guerra, si esta fuera publicitada como lo que verdaderamente es: Una invasión ilegal a un país libre e indefenso, cuyo gobierno cometió el imperdonable pecado de no alinearse a aquellas políticas que favorecen los intereses económicos estadounidenses. En su lugar, se le hace creer a la población que la guerra no es la simple destrucción de un enemigo político, y el asesinato masivo de civiles inocentes como inevitable consecuencia colateral, sino una cruzada que el gobierno, en su infinita sabiduría, lleva a cabo en nombre de la libertad, la democracia, o cualquier otro término que suene bien en los discursos y que tenga una amplia aceptación pública.

A los gobiernos de los países agresores no les conviene que sus pueblos tengan una perspectiva histórica muy amplia. Por esta razón, pretenden simplificar la complejidad del panorama mundial, hasta convertir todo en un libreto malo de Hollywood, en el cual el mundo esta representado por dos bandos: Uno bueno, encabezado por EUA y único depositario de la justicia y la verdad, y otro malo, encabezado por el enemigo favorito en turno (En el pasado fue el comunismo soviético, ahora toca el turno al terrorismo islámico) y compuesto por tiranos perversos y fuerzas malignas y oscuras que amenazan con destruir el planeta a la menor oportunidad. De esta forma, se busca que las decisiones y movimientos del gobierno no sean cuestionadas en un marco racional y crítico, sino en uno dogmático, en el cual la elección de los ciudadanos se vea reducida a ubicarse en el lado de los "buenos" o en el lado de los "malos".